Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Así es el libro sobre la vida de Malcolm Deas, el historiador inglés que se enamoró de Colombia

En el Gimnasio Moderno en Bogotá, Diego Aretz, periodista e investigador colombiano, presentó su obra que retrata, desde una perspectiva humana inédita, la trayectoria del icónico historiador británico y su trabajo de seis décadas en el país.

El libro cuenta con un prólogo escrito por el premio Nobel de Economía James A. Robinson, quien dialoga con las ideas sobre instituciones y desarrollo que el historiador planteó durante décadas. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

El libro cuenta con un prólogo escrito por el premio Nobel de Economía James A. Robinson, quien dialoga con las ideas sobre instituciones y desarrollo que el historiador planteó durante décadas. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

El libro cuenta con un prólogo escrito por el premio Nobel de Economía James A. Robinson, quien dialoga con las ideas sobre instituciones y desarrollo que el historiador planteó durante décadas. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

“Tenía un humor muy fino. También era un hombre muy “dateado”. Él podía decirte cuántas sillas habían en la Biblioteca Luis Ángel Arango, a qué horas abrían, a qué horas cerraban o quiénes habían sido los dueños de tal cafetería. Incluso, él sabía en donde pasaba las tardes el presidente del momento”, dice Diego Aretz, periodista, autor, investigador, documentalista colombiano y máster en Reconciliación y Estudios de Paz de la Universidad de Winchester sobre Malcolm Deas, el destacado historiador británico, uno de los más importantes “colombianistas” del mundo y personaje central de su primer libro: Malcolm deas, Retrato del inglés que hizo a Colombia su historia.

En Bogotá, en el Gimnasio Moderno, Aretz presentó su obra, resultado de años de trabajo en periodismo de investigación, archivo y memoria. Durante el foro de lanzamiento, que tuvo la participación de Paca Zuleta, analista política; Alejandro Gaviría, economista y ex ministro de Educación y Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media, el autor explicó cómo por medio de anécdotas y recuerdos de familiares, amigos cercanos, colegas académicos, discípulos, dirigentes y expresidentes colombianos que interactuaron con Deas construyó un relato con múltiples voces sobre la trayectoria de un hombre que dedicó gran parte de su vida a entender la política del país.

“Malcolm fallece a mitad de camino y eso me hace plantearme una perspectiva distinta. Decidí entonces que no voy a hacer que el lector se enfrente a una sola voz; a un texto uniforme y único, sino que le voy a presentar algo desde lo más honrado del periodismo: la fuentes directas a través de sus testimonios que acompañan los datos”, aclara el periodista.

Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media; Diego Aretz, autor del libro; "Paca" Zuleta, analista política y Alejandro Gaviria, economista y economista y ex ministro de Educación. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media; Diego Aretz, autor del libro; "Paca" Zuleta, analista política y Alejandro Gaviria, economista y economista y ex ministro de Educación. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media; Diego Aretz, autor del libro; "Paca" Zuleta, analista política y Alejandro Gaviria, economista y economista y ex ministro de Educación. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media; Diego Aretz, autor del libro; "Paca" Zuleta, analista política y Alejandro Gaviria, economista y economista y ex ministro de Educación. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Horas previas al evento, Caracol Radio conversó con el autor para entender un poco más la visión que tenía el historiador sobre Colombia, sobre el país que vio y que, según dijo Santos, “es necesario analizar con calma, alejados de la generalidad, para ver el todo en sus partes, así como lo hacía Malcolm Deas”. Esto dijo Diego Aretz:

En el prefacio habla del sentido del humor tan particular de Malcolm Deas. ¿Recuerda alguna charla o anécdota que refleje ese rasgo de su personalidad?

Malcolm tenía una relación muy particular con el lenguaje. Hablaba un español muy bogotano, como el de los años cincuenta y sesenta, porque había aprendido el idioma cuando llegó a Colombia, a los veinte años. Utilizaba palabras como “carachas” y “ala”, y tenía un humor muy fino, muy inglés. Por ejemplo, nunca hizo un doctorado porque los académicos de su generación no solían hacerlos, pero había calificado decenas de tesis doctorales. Entonces decía, con mucha ironía: “Dios me ha castigado calificando 75 doctorados sin tener ninguno”. Era un chiste sobre su trabajo, sobre su propia trayectoria y sobre las diferencias entre su generación y las nuevas generaciones académicas.

Recuerdo también una frase suya: “En Colombia unos creen que mandan y otros piensan que obedecen”. Se estaba riendo de unas élites que creían gobernar un país que, en realidad, no conocían del todo. Malcolm tenía esa capacidad de decir algo que cambiaba la manera de entender un conflicto o un momento histórico y, después de hablar durante quince minutos, añadir: “bueno, y te tengo otro dato para confundirte aún más”. Era un hombre de una lucidez impresionante, incluso en sus últimos años. Le encantaba conversar, echar cháchara —decía que era un experto en eso— y utilizar el humor para poner en cuestión lo que los demás daban por sentado.

¿En qué momento decidió que Malcolm Deas merecía convertirse en el personaje de un libro? ¿Qué encontró en su vida que no había visto en sus investigaciones como historiador?

Malcolm era un hombre muy reservado con su vida privada y despertaba un respeto casi reverencial. Había sido profesor de Oxford, amigo de expresidentes y una persona que había dedicado décadas a estudiar la literatura, la historia y la política colombianas con un rigor extraordinario. Yo creo que nunca había conocido a alguien que hubiera leído tanto sobre Colombia y que hubiera estudiado el país de una manera tan sistemática. Además, era una figura a la que incluso personas muy poderosas, como Álvaro Uribe o Juan Manuel Santos, respetaban. Era un personaje fascinante, pero también bastante inaccesible.

Lo conocí durante una cena en el proceso de paz y nuestra primera conversación fue una discusión sobre la masacre de las bananeras y el papel de la obra de García Márquez en la manera de entenderla. Me llamó la atención que Malcolm no afirmaba cosas simplemente porque se le ocurrían: documentaba sus argumentos y buscaba información. Era muy periodista en ese sentido, muy curioso. También había algo misterioso en su trayectoria. Quería ser periodista en la India y terminó en Colombia; los espías y los gobiernos lo consultaban, y el presidente Belisario Betancur, según cuenta el libro, lo llamó el día de la toma del Palacio de Justicia. Uno se preguntaba cuál había sido realmente su papel en la política y en el Estado colombiano.

→Amplié la información: Cómo la Toma del Palacio impactó la justicia, memoria urbana y la imagen internacional de Colombia

¿Qué cree que Malcolm Deas vio en Colombia que a nosotros, como sociedad, nos ha costado reconocer?

Alejandro Santos y Diego Aretz. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos y Diego Aretz. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos y Diego Aretz. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Alejandro Santos y Diego Aretz. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Hay algo que me recuerda a Jaime Garzón: la idea de que uno de nuestros grandes problemas es el amor propio, la dificultad para reconocer el valor de nuestra identidad y de lo que hemos logrado como país. Colombia se independizó, construyó instituciones, consiguió acuerdos con distintos grupos armados y logró derrotar a Pablo Escobar y a lo que representaba su cartel. También tuvo una trayectoria política distinta de la de otros países de América Latina, muchos de los cuales vivieron dictaduras prolongadas. Malcolm veía todas esas cosas y entendía que Colombia era un país valioso, con posibilidades y potencial, aunque nosotros muchas veces no lo viéramos así.

Creo que hay una tendencia muy arraigada a pensar que este país no sirve para nada, que todos los políticos son iguales y que nada de lo que hemos hecho ha valido la pena. Malcolm invitaba a cuestionar esa mirada. No todos son iguales, no todo ha sido un error y no todo ha sido en vano. Cuando uno reconoce con mayor claridad su propia historia, también puede sentirse más fuerte, más representado y más digno. Eso no significa desconocer los problemas, sino entender que Colombia es mucho más que sus tragedias. Él tenía una manera de mirar el país que permitía reconocer tanto sus dificultades como sus logros.

¿Qué lecciones deja la forma de investigar de Malcolm Deas? ¿Qué explicaciones habituales de la historia colombiana pueden ponerse en cuestión al revisar los documentos y los hechos concretos?

Una de las grandes lecciones es no despreciar ninguna fuente. Malcolm iba a las librerías del centro de Bogotá, a los callejones y a los establecimientos de libros usados. En una librería de viejo en Buenos Aires encontró un libro que tenía una firma de Simón Bolívar. Eso muestra hasta qué punto era un investigador que buscaba, indagaba y estaba pendiente de las cosas. La historia puede aparecer en lugares inesperados, y uno tiene que estar dispuesto a encontrarla. Para él, no bastaba con tener una teoría: había que buscar los documentos, los datos y las evidencias que permitieran sostenerla.

También entendía que las fuentes no tenían que proceder necesariamente de las élites o de los archivos oficiales. El diario de una costurera y vendedora de dulces de San José de Suaita, por ejemplo, le permitió estudiar cómo se vivía la política en un pueblo del siglo XIX. A partir de ese testimonio cuestionaba la idea de que las élites lo controlaban todo desde arriba, sin que ocurriera nada más. También podía encontrar claves históricas en elementos aparentemente cotidianos, como los tejados de Palmira, o en las características culturales de una región. Esa capacidad de observar la vida cotidiana y reconocer su valor histórico era extraordinaria.

¿Cómo fue el proceso de contrastar tantos recuerdos, incluso distintos, sobre una misma persona? ¿Qué descubrió al poner esas voces en diálogo con los escritos académicos de Malcolm? ¿Hubo algún testimonio que lo obligará a replantear la historia?

Quizás no hubo un testimonio que me obligará a replantear por completo la historia, porque Malcolm era muy cuidadoso cuando escribía como historiador o intelectual y no solía hablar de su vida personal en sus textos. Por eso, al leer únicamente sus investigaciones, quedan muchas preguntas: cómo llegó a determinados lugares, cómo conoció a ciertas personas o qué ocurrió en momentos de su vida que no aparecen en sus escritos. Las entrevistas permitían reconstruir esa parte que no estaba documentada en su obra académica y comprender mejor al personaje.

Una de las cosas que aprendí durante el proceso fue la importancia de no sesgar las entrevistas. En lugar de confrontar a la gente con una versión previa y preguntar si algo era cierto o falso, preferí preguntas abiertas: cómo conocieron a Malcolm, cómo lo entendían y cómo lo recordaban. Creo que las versiones libres permiten que cada persona construya un relato más honesto, porque la pregunta no la lleva de antemano hacia una respuesta determinada. Después, uno puede poner esas voces en diálogo, buscar los contrastes y contrastarlas con los documentos y los datos disponibles. Curiosamente, aunque había perspectivas distintas, no fue tan fácil encontrar personas que tuvieran una imagen completamente opuesta de Malcolm.

Más información

Hubo testimonios que me ayudaron a entender mejor sus contradicciones. Por ejemplo, Gonzalo Sánchez me contó que Malcolm les desmontaba sus teorías con datos. Eso podía parecer negativo, pero también los ayudaba a construir análisis críticos más sólidos y rigurosos. Al mismo tiempo, tengo una crítica personal: creo que Malcolm pudo haber subestimado las luchas armadas y la represión estatal, y que no les dio suficiente importancia a las víctimas del conflicto. Me parece llamativo que alguien tan inteligente y tan cuidadoso con la información no se hubiera detenido más en esas cuestiones. Esa es una de las preguntas que me quedan sobre él, y creo que mostrarla también es parte de contar al personaje con honestidad.

Desde su experiencia y trabajo, ¿qué procesos de la Colombia actual necesitarían una mirada histórica más cuidadosa dentro de diez, veinte o treinta años? ¿Qué estamos viendo y todavía no sabemos interpretar bien?

El libro está disponible directamente en formato físico en la Tienda Virtual de Ediciones Uniandes, la editorial universitaria que publicó la obra. También se encuentra en el catálogo en línea y físico de las principales librerías colombianas como la Librería Nacional y a través de plataformas de distribución como Universilibros. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

El libro está disponible directamente en formato físico en la Tienda Virtual de Ediciones Uniandes, la editorial universitaria que publicó la obra. También se encuentra en el catálogo en línea y físico de las principales librerías colombianas como la Librería Nacional y a través de plataformas de distribución como Universilibros. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

El libro está disponible directamente en formato físico en la Tienda Virtual de Ediciones Uniandes, la editorial universitaria que publicó la obra. También se encuentra en el catálogo en línea y físico de las principales librerías colombianas como la Librería Nacional y a través de plataformas de distribución como Universilibros. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

El libro está disponible directamente en formato físico en la Tienda Virtual de Ediciones Uniandes, la editorial universitaria que publicó la obra. También se encuentra en el catálogo en línea y físico de las principales librerías colombianas como la Librería Nacional y a través de plataformas de distribución como Universilibros. | Foto: Caracol Radio - Juan Camilo Paiba

Creo que no nos damos cuenta de cuánto ha cambiado la sociedad por la transformación de la pirámide poblacional y la caída de la natalidad. Estamos en medio de ese cambio, pero no siempre pensamos en sus consecuencias. Más del 70 % de los colombianos vive hoy en ciudades y ya no somos una sociedad rural de la misma manera. Nuestra relación con el campo también ha cambiado: muchas veces, el vínculo con lo rural consiste en ir a un glamping en Subachoque o en otro lugar. Esa nueva forma de vivir, más urbana, transforma la sociedad y también tiene efectos sobre la política, pero creo que todavía no estudiamos lo suficiente esa conexión.

También hemos subestimado lo que internet y la conectividad han significado para un país con una geografía tan compleja. La posibilidad de comunicarse, acceder a información y participar ha cambiado muchas cosas. Si uno mira el aumento de la participación electoral, encuentra una transformación que merece estudiarse con más cuidado. Creo que todavía nos falta entender cómo esos cambios sociales y tecnológicos se relacionan con los resultados políticos, incluidos los triunfos de Gustavo Petro, de Abelardo de la Espriella e incluso del ingeniero Rodolfo Hernández. No hemos terminado de comprender la ruptura que se ha producido entre la sociedad política de los años noventa y la que tenemos hoy.

Para alguien que no ha leído a Malcolm Deas y que se acerque por primera vez a este libro, ¿qué le gustaría que cambiara en su manera de entender el país? ¿Qué pregunta quisiera que se llevará consigo?

Creo que el libro es una invitación maravillosa a preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí y qué nos ha tocado vivir. Cada persona puede contrastar su propia historia, la de su familia y la de su entorno con lo que encuentra en estas páginas. El libro no es una verdad absoluta, pero sí puede llevar al lector a preguntarse qué estaba haciendo en los años noventa, qué estaba pasando entonces, de dónde venía su abuelo o cuál era la Colombia que vivieron sus familiares. También puede invitar a pensar cómo se entendieron el conflicto y las tragedias del país dentro de su propia casa.

En el fondo, creo que se trata de querer más a este país, a esta casa que es nuestra y a esta historia que compartimos. Entenderla es también aprender a amarla en sus grises, sus oscuridades y sus luces. No se trata de ignorar lo que hemos vivido ni de negar nuestras dificultades, sino de comprender mejor de dónde venimos y qué hemos logrado. Si el libro consigue despertar alguna de esas preguntas, si hace que una persona se acerque de otra manera a su historia, yo estaría feliz. Creo que Malcolm también lo estaría.

Podría interesarle: La Razón Cercada: el libro que recoge las ideas más poderosas del Festival del Pensamiento

Juan Camilo Paiba

Juan Camilo Paiba

Periodista de Prisa Inspira. Administrador de profesión y amante de la radio y el periodismo narrativo....

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio Colombia

  •  
Últimos programas

Estás escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir

Enlace copiado