ONU denuncia que hay más de 800 campesinos desplazados en el Bajo Cauca

La Agencia de la ONU para los Refugiados manifestó su "alarma por el incremento en el número de homicidios" en esa zona.

Foto de archivo de una comunidad indígena en el Bajo Cauca. /

La Acnur, en conjunto con la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, denunció que "la persistencia en el desplazamiento forzado de pueblos indígenas y comunidades campesinas de las zonas rurales del municipio de Cáceres", en la región del Bajo Cauca del departamento de Antioquia, ha afectado a por lo menos a 822 personas desde el 19 de enero (461 adultos y 361 niños, niñas, adolescentes).

Estos hechos afectan a las comunidades de las veredas Anará, San Francisco, Bejuquillo, que se suman a las ya afectadas en El Tigre, Ponciano, Alto Tamaná, Campanario y El Calvario.

En el comunicado, la Agencia de la ONU para los Refugiados también expresa su alarma por el incremento en el número de homicidios en el Bajo Cauca, que a la fecha, de acuerdo con cifras oficiales, supera en más del 255% la cifra del mismo periodo del 1 de enero hasta el 14 de febrero del año inmediatamente anterior.

“En el Bajo Cauca estamos observando violaciones de derechos humanos, tales como: amenazas y atentados en contra de la vida e integridad de personas civiles, violaciones relacionadas con los derechos económicos, sociales y culturales, y afectaciones a principios y prácticas ancestrales del pueblo indígena Senú en su territorio”, señalan.

Aunque la Acnur reconoce “el esfuerzo que la institucionalidad ha realizado hasta la fecha para responder a las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo”, asegura que la situación continúa empeorando.

“Instamos al Estado a que evalúe la efectividad en la implementación de la política de prevención y protección de las personas, pues hasta ahora las medidas adoptadas han sido insuficientes para prevenir la ocurrencia de nuevos hechos de violencia”, concluyen.

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