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Un grito por el agua: el festival popular que protege los ecosistemas de Santander

A través de la cultura, el cine, marchas acuáticas y una casa cultural, el Colectivo Popular Guane defiende los recursos hídricos del departamento. Una celebración anual es el punto cumbre de su labor.

Manifestación durante la tercera edición del festival Un Grito por el Agua. | Foto: Colectivo Popular Guane

Manifestación durante la tercera edición del festival Un Grito por el Agua. | Foto: Colectivo Popular Guane

Manifestación durante la tercera edición del festival Un Grito por el Agua. | Foto: Colectivo Popular Guane

Por: Juan Camilo Paiba Castellanos

En diciembre pasado, los habitantes de las riberas del río Fonce salieron a manifestarse y lo hicieron sumergidos en el afluente. El motivo: el cuidado del agua.

“Podían verse más de 430 personas, en cerca de 54 balsas, gritando, arengando con pancartas, con silbatos”, recuerda Julián Tangua Sánchez, uno de los fundadores del Colectivo Popular Guane, organizador del Festival Un Grito por el Agua, el encuentro ambiental y cultural en el que se realizó esa marcha acuática.

El festival se celebra anualmente en San Gil, Santander. Su objetivo es visibilizar y defender los recursos hídricos, los páramos y los territorios frente a amenazas como la minería y la contaminación. En el evento, los participantes pueden hacer recorridos masivos simultáneos en rafting o lanchas por riachuelos insignia de la zona.

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Asimismo, las personas pueden asistir a conciertos, batucadas y muestras culturales que promueven la identidad local y el cuidado ambiental, como ferias artesanales y exposiciones de arqueológicas de la región. También hay foros y conversatorios sobre acueductos comunitarios, defensa territorial y cambio climático.

Este año será su sexta edición y la segunda de “Remando por el Fonce”, el espacio que destina el encuentro para que las poblaciones salgan en defensa de sus entornos.

De la pandemia a la primera edición

Imagen de la primera edición del festival en 2021. | Foto: Colectivo Popular Guane

Imagen de la primera edición del festival en 2021. | Foto: Colectivo Popular Guane

Imagen de la primera edición del festival en 2021. | Foto: Colectivo Popular Guane

Imagen de la primera edición del festival en 2021. | Foto: Colectivo Popular Guane

La historia del Colectivo Popular Guane arranca con el aburrimiento del confinamiento y una conversación en un parque público. Sergio Monsalve y Julián Tangua, dos jóvenes sangileños, decidieron salir a la plaza del pueblo cuando las restricciones comenzaron a ceder. “Primero hablamos, luego hicimos algunos talleres de tejido, de agroecología”, dice Monsalve, coordinador de la línea de arte y comunicación del colectivo.

El voz a voz fue lo que los impulsó. Con las familias retomando sus vidas hacia mediados de 2021, el acto de reunirse y compartir era ya una necesidad regional. Se sumaron vecinos de Socorro, Villanueva, Barichara y Curití. “Llegamos a ser 80 personas”, explica Tangua.

El grupo fue creciendo en número y alcance, hasta que sus fundadores fueron invitados por la Justicia Especial para la Paz (JEP) a participar en una jornada de reconstrucción de memoria histórica en Bucaramanga. Allí se cruzaron con el Tribunal Permanente de los Pueblos, que sesionaba sobre genocidio político, y con una agrupación que cambiaría el rumbo del colectivo.

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El encuentro con Motilonas Rap

Ese viaje a Bucaramanga resultó decisivo, no solo porque el Tribunal los interpelaba en su tradición ancestral (San Gil fue territorio Guane, cultura a la que pertenecen los apellidos de algunos de los integrantes del colectivo como el de Julián) sino porque fue la oportunidad de ampliar su círculo de alianzas.

Allá conocieron a Motilonas Rap, una agrupación colombiana de hip-hop originaria de Tibú, en el Catatumbo, que usa la música como herramienta de resistencia social y defensa del territorio. En cuanto las escucharon, supieron que debían llevarlas a San Gil.

“Cuando presentamos la propuesta al grupo y a la Alcaldía les gustó y las llevamos”, recuerda Tangua. Pero la gente quería más: ¿por qué no convertir esa fiesta en un llamado al cuidado de la naturaleza? Y si algo tenían en común todos esos municipios era un denominador que los convocaba: el agua.

Es que, Santander alberga una compleja red hídrica. Según la Corporación Autónoma Regional, el departamento cuenta con cerca de 30 ríos principales, tres grandes complejos de páramos con al menos 50 lagunas y 69 humedales identificados en su zona ribereña. Además, un estudio de la Universidad Industrial de Santander (UIS) señala que estos ecosistemas han sustentado durante décadas el desarrollo económico y social de la región.

Así, en diciembre de 2021, toda esa riqueza ambiental se convirtió en protagonista con la primera edición del Festival Un Grito por el Agua, un espacio que desde entonces conecta a distintos actores para impulsar iniciativas de acompañamiento técnico, jurídico y ambiental en pro de la conservación.

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Guane, Casa Cultural

La segunda edición, en octubre de 2022, estuvo enfocada en rechazar la construcción de centrales hidroeléctricas y en proteger los ríos Fonce y Mogoticos. A partir de entonces, los fundadores notaron que concentrar todos los esfuerzos en un solo momento del año hacía que parte de la lucha se diluyera. Necesitaban un lugar permanente.

“Queríamos un espacio donde los visitantes y algunos compañeros pudieran quedarse, no solo en las fechas de la celebración sino todo el tiempo”, dice Tangua. La organización decidió recuperar una casa antigua en el casco urbano de San Gil, pero la disputa no fue sencilla: un ciudadano estadounidense ya tenía los papeles listos para arrendar el inmueble y convertirlo en hostal.

La comunidad reaccionó. Los vecinos del barrio y la Junta de Acción Comunal recogieron firmas y se las llevaron a la inmobiliaria a cargo del predio para que se la arrendaran al colectivo. La entidad finalmente cedió.

Hoy, la Casa Cultural Guane funciona en la Calle 7 # 8-28 de San Gil y es, según sus fundadores, el epicentro municipal del arte, la memoria y la agroecología. Allí opera también el Cineclub Chibana, punto de encuentro para los amantes del séptimo arte y el intercambio cultural en la región.

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Cine popular: la tercera edición y la toma del parque

La tercera edición, en 2023, fue la más compleja de hacer, pero quizás la más significativa. Las autoridades locales les negaron los permisos para usar el parque central. La iniciativa, sin embargo, ya estaba muy arraigada en el imaginario local, y eso no iba a detenerla.

“Todos nos tomamos el parque: pobladores, visitantes, artistas; de forma pacífica, ¡claro!”, afirma Tangua. El colectivo envió una carta a la alcaldía informando que, ante la negativa, estaban ejerciendo su derecho a la protesta social: una que tomaba la forma de festival cultural. La policía no intervino. Con música, danza, gastronomía y turismo, lograron que la tercera versión se realizará sin perder el trabajo acumulado.

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Esa edición también marcó el debut del colectivo en el cine. “Esto había que documentarlo”, dice Tangua. Grabados con celulares propios, los primeros cortos no contaban con grandes recursos técnicos, pero sí con una claridad narrativa notable.

Aquella entrega se llamó “Las Caras del Río” e incluyó tres documentales sobre tres mujeres lideresas de Santander, defensoras de tres ríos distintos: el Mogoticos, el Suratá y el Sogamoso. “Queríamos visibilizar el papel de la mujer en la defensa y vida de los territorios”, explica el fundador.

Desde entonces, el festival proyecta ininterrumpidamente producciones propias y de aliados. La curaduría se hace con apoyo del SENA y de organizaciones como Señal Sur. Esa labor dio origen también al Cineclub Chibana.

Más que un movimiento cultural

En la primera edición el festival tuvo cerca de 1.000 asistentes, para este año la organización espera recibir más de 20.000. | Foto: Colectivo Popular Guane

En la primera edición el festival tuvo cerca de 1.000 asistentes, para este año la organización espera recibir más de 20.000. | Foto: Colectivo Popular Guane

En la primera edición el festival tuvo cerca de 1.000 asistentes, para este año la organización espera recibir más de 20.000. | Foto: Colectivo Popular Guane

En la primera edición el festival tuvo cerca de 1.000 asistentes, para este año la organización espera recibir más de 20.000. | Foto: Colectivo Popular Guane

En 2026 el Festival Un Grito por el Agua se realizará en diciembre, alrededor de la celebración del Día de las Velitas. Serán seis años consecutivos de resistencia pacífica y artística, pero el impacto del colectivo va más allá del escenario.

En 2025 lograron que se archivarán las intenciones de perforación de pozos profundos en la zona de recarga de la quebrada de Curití, que abastece a los municipios de San Gil, parte de Villanueva y de Barichara.

Además, en conjunto con el Observatorio de Conflictos Ambientales de Santander y el semillero Carlos Gaviria de la UIS, consiguieron frenar la privatización de los acueductos comunitarios de Curití y Charalá, una medida que, según los fundadores, habría afectado la soberanía comunitaria sobre el recurso hídrico.

“Todo eso y más nos lo ha permitido el festival. Hemos ganado legitimidad en la región, somos referentes, pero también nos ha permitido conocer mejor el territorio, mapearlo para encontrar esas problemáticas y de ese modo generar incidencia”, explica Monsalve.

Así pues, este colectivo que comenzó con un puñado de amigos hablando en un parque espera recibir cerca de 20.000 personas en la sexta entrega del festival. Su horizonte, sin embargo, va más lejos: los fundadores anuncian la creación de la Bienal Internacional del Agua (BIDA), un evento que culminaría con el encuentro en San Gil.

“Acá ya hay un proyecto de vida. Así muchas veces no haya financiación, seguimos adelante, con lo que la comunidad nos aporte. Nuestro camino es la protección:

“¡No hay agua para tanta avaricia!“, concluye Julián Tangua Sánchez.

Siga leyendo: Esta organización produce documentales y procesos legales para defender los ecosistemas colombianos

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