72 años del derecho al voto femenino en Colombia: conquistas y desafíos pendientes
El derecho al sufragio femenino fue aprobado el 25 de agosto de 1954. A 72 años del hecho, expertas recuerdan que los derechos de las mujeres son un proyecto que no ha terminado y que continúa en permanente desarrollo y construcción

Josefina Valencia, Esmeralda Arboleda, Ofelia Uribe de Acosta y María Cano (de izquierda a derecha)

Un día cómo hoy hace 72 años las mujeres obtuvieron el derecho a elegir y a ser elegidas.
Después de un debate en el que se escucharon diferentes posturas, el sufragio femenino fue aprobado con 60 votos a favor y cero en contra en el Capitolio Nacional. No se trató de una decisión unánime, más bien, el resultado se debe a que algunos opositores salieron del recinto intentando dejar la votación sin quórum.
Con todo, el 25 de agosto de 1954, las mujeres colombianas fueron reconocidas como ciudadanas con igualdad de derechos al hombre ante la ley. Tuvieron que pasar cuatro años para que la primera votación se diera y finalmente, en el plebiscito que consultó la creación del Frente Nacional en 1957, 1.835.255 mujeres votaron por primera vez en Colombia.
En contexto
La Asamblea Nacional Constituyente que legalizó el derecho al voto femenino en el país fue tan solo la culminación de años de esfuerzo. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, el Código Civil colombiano reflejaba la relación de subordinación de la mujer hacia el hombre y las dejaba prácticamente fuera de la vida pública ante la ley.
Adicionalmente, las mujeres colombianas tampoco tenían acceso a la educación superior y eran formadas para desempeñarse en tareas propias del ámbito doméstico.
Poco a poco empiezan a llegar a Colombia las noticias de los movimientos feministas que tomaban fuerza en Estados Unidos y Europa. Inspiradas por su lucha, las mujeres empiezan a agruparse en los primeros movimientos feministas colombianos que exigían el derecho a la ciudadanía, negado desde la independencia y la fundación de la nación.
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Mujeres desde distintos espacios de la sociedad insistieron hasta ser reconocidas y poco a poco su trabajo empezó a dar frutos: en 1932 se conquista el derecho a administrar bienes, en 1933 el derecho a tener el “bachillerato femenino”, que les permitía a las mujeres ser empleadas aunque no contaran con la calidad de ciudadanas y en 1945 se autorizó el ingreso de las mujeres a la universidad.
En el contexto de la Asamblea Nacional Constituyente, que buscaba la reelección de Rojas Pinilla hasta 1957, las sufragistas Josefina Valencia y Esmeralda Arboleda, una por el Partido Conservador y la otra por el Partido Liberal, presentan el proyecto de ley que buscaba la aprobación del sufragio femenino en un debate histórico.
Las mujeres en Colombia le deben su derecho al voto a mujeres de diferentes tendencias políticas como Bertha Hernández de Ospina, María Cano, Esmeralda Arboleda Cadavid, Josefina Valencia y Ofelia Uribe de Acosta, que lucharon por un propósito en común: la igualdad de la mujer ante el hombre y la representación en la vida civil.
¿Derechos ganados en medio de una dictadura?
Para Florence Thomas, una de las caras más importantes del feminismo en el país, “Colombia es probablemente el único país del mundo que otorga el sufragio a las mujeres durante una dictadura. ”
El sufragio es un logro exclusivo de las mujeres que intercedieron con persistencia a favor de sus derechos. Sin embargo, una de las razones que ayuda a entender su aprobación en este contexto fue el interés de Rojas Pinilla por construir credibilidad y ganar apoyo político y social.
Que las mujeres hubieran obtenido el reconocimiento de su ciudadanía en un aspecto formal, no implicó un cambio en las brechas de género y desigualdades arraigadas en el ejercicio del poder político en el país.
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La dictadura de Rojas Pinilla fue el espacio propicio que permitió la aprobación del proyecto de ley, sin embargo, cabe resaltar que la primera votación no pudo darse hasta el final de su mandato.
Desafíos pendientes
Para María Clara Ospina, autora del libro “La revolución de las sufragistas: precursoras del voto femenino en Colombia” hoy en día, “los derechos de la mujer son un proyecto que no ha terminado y que continúa en permanente desarrollo y construcción. Hoy, cómo hace siglos, debemos estar atentas a defender lo obtenido y a continuar derrumbando las barreras de inequidad aún presentes.”
En su momento se legalizó el derecho al voto en 1954, sin embargo, la participación ciudadana de la mujer permaneció en un lugar simbólico durante años. Hoy, a siete décadas de ese primer voto, la experiencia todavía evidencia que aunque se abrió la puerta, el camino hacia la igualdad, la representación política y democrática, sigue en construcción.
Para Angelika Rettberg, politóloga de la Universidad de los Andes, la participación política de las mujeres en el país todavía se ve atravesada por una serie de violencias que dificultan el ejercicio: “entre las barreras persisten amenazas, ataques y discriminación. Las mujeres en política son más amenazadas que los hombres y muchas siguen enfrentando discriminación de género que va más allá de la violencia política y termina traduciéndose en subrepresentación. ”
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Ha habido avances importantes, el actual Congreso de la República contó con un 40,9% de candidaturas correspondientes a mujeres, cosa que la Registraduría Nacional considera como evidencia de la voluntad que ha tenido el Estado para darle más protagonismo a las mujeres. Sin embargo, según la Defensoría del Pueblo, los avances son insuficientes y cómo país, Colombia aún está lejos de la paridad en la representación política.
Además, referentes internacionales permiten una discusión más profunda al respecto: ¿qué está cambiando en el panorama político muindial y qué implica esto para las mujeres?
A comienzos de junio del presente año se llevó a cabo la Women’s Leadership Summit 2026 en Estados Unidos. La conferencia fue liderada por la viuda de Charlie Kirk, activista político conservador asesinado en septiembre del año pasado, y reunió alrededor de 3.000 mujeres vinculadas al movimiento conservador estadounidense.
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Entre conferencias y entrevistas resonó la idea de buscar la aprobación de un voto por familia, basado en los valores cristianos del hogar tradicional, donde el hombre tendría derecho a representar políticamente a la mujer que abandonaría su derecho al voto. Perder lo conquistado deja de ser entonces una propuesta imposible.
Así las cosas, a 72 años de una decisión que cambió la historia de las mujeres en el país, diferentes instituciones cómo la Registraduría Nacional, El Congreso y el Centro de Memoria Histórica, rinden homenaje a las mujeres que abrieron el camino para el reconocimiento del sufragio femenino y se recuerda que “cada voto es una voz, una decisión y un acto de confianza”. Sin embargo, será tarea constante para el futuro recordarlo y seguir abogando por generar condiciones óptimas para la paridad en la representación política.




