Dónde está la bolita

El aguafiestas 2016

Si bien lo difícil está en lo económico, el Gobierno podrá, al final del año, cobrar duro por sus acciones en el campo de la paz.

El año en que seguramente se logre la firma de los acuerdos de paz con la guerrilla, paradójicamente será el del apretón, el de las cifras negativas especialmente en lo económico y tal vez el año más duro del período de la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

La situación se advertía desde el año pasado, pero solamente los resultados económicos del 2015 y los hechos externos sobrevivientes de cierre del período y de inicio de 2016 han llevado a que haga carrera el pesimismo, por situaciones que golpean directamente a la gente como la carestía y escasez de alimentos, especialmente frutas y verduras, y los efectos de la sequía sobre más de 100 municipios que padecen racionamiento de agua.

Los efectos del fenómeno del Niño sobre la producción de alimentos y un dólar por encima de los 3 mil pesos han borrado de un plumazo el aumento salarial decretado en diciembre, y eso ya ha empezado a causarle malestar al gobierno urgido este año de un amplio respaldo ciudadano para ratificar los acuerdos de paz.

El otro indicador que no pinta bien es el del crecimiento de la economía que difícilmente llegaría al 3%, influido por la situación externa –China es una incertidumbre y Europa no repunta--, donde la caída de la demanda de los productos básicos que benefició a Colombia en la última década afecta a todos por igual, incluidos los países vecinos con los que tenemos importantes relaciones comerciales –especialmente Ecuador y Venezuela--.

Ante los menores ingresos por la caída de los precios del petróleo, el Gobierno tendrá que salir a buscar otras fuentes de recursos y para ello ya tiene en su poder una propuesta de reforma tributaria que no ha caído bien por recomendaciones antipopulares como ponerle impuestos a los alimentos básicos al tiempo que plantea bajarles los impuestos a las empresas. Este solo anuncio vuelve a sumar puntos contra el respaldo para el plebiscito para la paz.

Las esperanzas del gobierno y los analistas económicos están centradas en que la demanda interna no pierda su dinámica y que la industria siga creciendo estimulada por la devaluación que les ha devuelto la competitividad a varios sectores afectados por un dólar barato. Sin embargo, está el temor de que un nuevo aumento de las tasas de crédito del Banco de la Republica para frenar la inflación, atente contra el crecimiento del consumo. La venta de Isagen también tiene convencido al gobierno de que será clave para financiar las grandes obras de infraestructura, pero las incertidumbres jurídicas y las presiones políticas sobre ese negocio no lo dejan tranquilo.

Si bien lo difícil está en lo económico, el Gobierno podrá, al final del año, cobrar fuerte por sus acciones en materia de paz, si logra no solo la firma de los acuerdos sino también salir airoso del plebiscito.

Cargando

Escucha la radio en vivo

Elige una ciudad

Caracol Radio

Caracol Radio

Programación

Último boletín

Ciudades

Elige una ciudad

Caracol Radio

Compartir