La Expedición colombiana en el Everest se encuentra en el campamento 3
El grupo nacional mantiene la esperanza de atacar la cima el 10 de mayo.
Este es el diario de la Expedición Epopeya Everest sin Límites 2010, relatado por una de sus integrantes, Carolina Ahumada
Esta inmensa montaña que ha reunido a tantas personas en torno a esta expedición, en días anteriores reunió a todo el equipo Everest en el campo 2. (Incluida yo!) Y aunque mi rol principal está en el campo base, tenía la oportunidad de abrazar a la Diosa Madre de la tierra. Eso era lo que siempre había soñado y lo más grande que me podía pasar. Por eso, el día 24 de Abril salí a las 5:30 am hacia el Campo 1 (5.950 msnm) con Jangbu, uno de los sherpas de altura, para atravesar la mítica cascada del Khumbu durante 5 horas (la cual día a día hace sentir más su poder) y a las 11:30 am llegamos al campamento. Esta vivencia fue tan especial para mí, que será tema de todo un capítulo. Estando en campo 1 -desde donde se vuelve a ver el Everest, pero ahora mucho más cerca y de una magnitud impresionante- nos comunicamos con Juan Pablo y al sentirme bien de salud, la decisión fue la de continuar al día siguiente el ascenso hasta el campo 2 (6.400 msnm), el cual es un “Campo base avanzado” ubicado sobre rocas, en las faldas de una de las paredes que viene del Everest y tiene algunas comodidades como carpa-comedor y baño, cosa que no hay en los demás campamentos de altura. Al llegar al C2 la mañana del 25 de abril, Purba y Dandee me recibieron con un té caliente, y al ir hacia las carpas me encontré a Toño quien había estado un poco enferno -al parecer causado por la comida- y se había tenido que quedar en el campamento mientras Juan Pablo, Nelson (Piqui) y Rafa intentaban un ascenso hacia el campo 3, a 7.200 msnm. Hacia las 2 pm aproximadamente, vi a Rafa llegando del Campo 3 y me dijo que mandáramos la otra “pata” a Nelson (la de repuesto que le otorgó OSSUR para la expedición), quien estaba unos diez minutos arriba del campamento.. Piqui necesitaba cambiarse de “Pata” ya que la de escalar tiene un crampón fijo (“garras” que se usan en las botas para caminar en el hielo-) que no se le quita, y la otra pata la usa para caminar en el campamento. (Por eso cuando alguien le dice “El señor que le falta una pierna“ el responde: A mí no me falta ninguna pierna, por el contrario, me sobran 2: la de repuesto y la que tengo para correr!) Yo me ofrecí a llevarla, pero no sabía todo lo que pesaba. (Ahí confirmé una vez más lo fuerte que es Piqui, y su capacidad para manejar su fuerza, no solo física, sino también mental). Afortunadamente al momento apareció Jangbu, quien cogió la pata y empezó a caminar tan rápido que después de unos cuantos pasos lo perdí de vista, pues recién llegada a los 6.400 mts, cada paso aún requería bastante esfuerzo. Al final del campamento encontré a Juan Pablo, Piqui y Albert, que ya son “cordada” (cordada= equipo que se conforma para el ascenso a una montaña y que camina unido, ya sea por una cuerda o por un lazo invisible). Venían bien, aunque bastante “tocados” por diferentes circunstancias, entre ellas el viento que -según contaba Rafa- formaba un remolino hacia la pared del Lhotse (montaña de 8.500 msnm que queda al lado del Everest), haciendo más difícil y frío el ascenso. Además la ruta sube por una pared vertical de hielo azul y duro en la cual difícilmente se clavan los crampones. También contaban que la cuerda debía caer verticalmente pero debido al fuerte viento hacía una curva y los halaba para un lado, y en ocasiones la cuerda estaba a un lado de la ruta lo que los hacía desequilibrar. Al mismo tiempo, el hecho de ir todos en línea por la misma vertical hacía que cayeran pedazos de hielo, de los cuales uno cayó justo en el morral que Nelson llevaba en su espalda. Afortunadamente (viéndolo por el lado positivo) fue en el momento en que el se inclinaba a asegurar el mosquetón a la cuerda, lo cual hizo que no lo golpeara directamente a él. Su morral -y los Dioses- lo protegieron, pues fue un golpe fuerte ya que hasta Juan Pablo y Albert lo escucharon
Esas son precisamente las pruebas a superar. Después de hablar de la situación, analizar lo que ocurrió y lo que se podría hacer para minimizar el riesgo, los ví nuevamente tranquilos esperando unas mejores condiciones del clima para intentar un nuevo ascenso. Después de esta fría mañana de escalada, pudimos reunirnos alrededor del calor de un té para almorzar, mientras nos contaban sus experiencias, todas las que van formando parte de esta gran historia. En resumen, entre cruzar la cascada de hielo y subir al C3, ya se han enfrentado pruebas muy exigentes, tanto que la persona que aún diga que escalar el Everest no es un reto técnicamente importante, es porque aún no lo ha hecho, y menos aún por la ruta sur. Poco a poco las condiciones van cambiando, no solo por la complejidad técnica que demanda el glaciar en este estado, sino porque rozando los 7.000 msnm el clima y el entorno son mucho más duros. Otro de los factores determinantes es la altitud y en ese aspecto todos han estado muy bien (incluyéndome, ya que el día que llegué al campo 2 me sentía mejor que en los 2.600 de Bogotá... Era entendible, estaba en mi lugar favorito sobre la tierra.). Por su parte Toño ya por la tarde estaba recuperado y pór si acaso, le receté un te de menta (el remedio casero de mi mamá para la buena digestión). En la tarde descansamos entre goticas de nieve que brillaban como escarcha cuando una delgada capa de nubes dejaba pasar algún rayo de sol, y la luna que aparecía justo al abrir la puerta de mi carpa, asomándose sobre el collado sur del Everest. En la noche comimos todos juntos y al salir de la carpa comedor quedé deslumbrada con la noche despejada de luna y estrellas que alumbraban todas las montañas alrededor, pero esta vez hacía tanto frío que no pudo quedar registrado en mi cámara, solo en mi mente. Después de haberme reunido con el equipo tomar algunas fotos y decorar las carpas con banderitas de oración y otra de Colombia, estaba lista para regresar otra vez con Jangbu a mi carpa en el campo base. Ayer 26 de abril salí de madrugada hacia el campo 1 y a cruzar la Cascada una vez más (esta vez tratando de ir más rápido y cuidadosamente) ya que sabíamos de los bloques de hielo que han caído durante los últimos días, uno de los cuales el equipo colombiano tuvo que presenciar en primera persona, y muy cerca del lugar por el que estaban cruzando. Llegué al campo base a las 12 del día, un poco agotada por el sol de medio día y por la adrenalina que se siente durante 5 horas sin pausa alguna. Por su parte, ese mismo día Toño subió hacia el campo 3 para ganar altura y se sintió muy bien. Al llegar al campo base, los sherpas me recibieron con bebida refrescante, agua caliente para una ducha y una pizza con 3 capas de champiñones preparados con tomate, cebolla, vegetales y jengibre, mi plato favorito, preparado por Kharma. Mientras estaba arriba me decían por radio que me extrañaban, pero ahora que bajé ya no creo, pues lo que estaban era felices jugando cartas! Momentos después ya había retomado mi rol de “Base Camp Manager”: estar pendiente del ”chuzo” (así le decimos en Colombia a la oficina), recibir mensajes, hacer los informes y revisar los reportes del clima para que Juan Pablo pueda tomar decisiones sobre los pasos a seguir. El 28 de abril en la mañana (horario Katmandú : GMT+ 05:45) y de acuerdo con el plan inicial, todos ellos (ahora todos ellos son cinco, pues Albert es considerado parte de nuestro equipo), iniciarán su ascenso hacia el campo 3 para dormir una noche y al día siguiente regresar al campo 2. Según los pronósticos del clima, mañana y el 29 de abril los vientos bajan otra vez a 10 kmts lo cual les ofrece unas mejores condiciones para el ascenso al campo 3, a 7.200 msnm. Me comunicado con ellos cada 6 horas y están bien, muy pendientes de los mensajes que nos envían, y cuadrando la entrevista con Caracol Radio el miércoles 28 de abril a las 8:05 am hora Colombia, en la cual esperamos transmitirles directamente lo que ha ocurrido hasta ahora. Desde el dulce hogar del campo base, llegando de cruzar la Cascada del Khumbu, * Tomado del relato de Carolina Ahumada Cala, coordinadora del campamento base de la Expedición Epopeya Everest sin Límites 2010
* Escuche entrevista con los integrantes de la Expedición en Bogota y en el Everest.




