Congreso de Ecuador intenta frenar la protesta contra el presidente Lucio Gutiérrez
El debilitado Congreso de Ecuador intentará contener el descontento popular, que aumenta día a día como una bola de nieve, con crecientes peticiones de que renuncie el presidente del país, Lucio Gutiérrez
El debilitado Congreso de Ecuador intentará contener el descontento popular, que aumenta día a día como una bola de nieve, con crecientes peticiones de que renuncie el presidente del país, Lucio Gutiérrez. El presidente del Parlamento, Omar Quintana, convocó una sesión del pleno para ratificar la decisión adoptada el viernes por Gutiérrez de destituir a la Corte Suprema de Justicia e iniciar la discusión de la reforma de la Ley Orgánica de la Función Judicial, que centran el conflicto político del país. La convocatoria la hizo Quintana ayer, poco antes de que Gutiérrez levantara el estado de excepción que había declarado en Quito menos de veinte horas antes, ante el aumento de las protestas populares contra él. Sin embargo, los cien diputados del Congreso estarán en el punto de mira de miles de ciudadanos que también les exigen que renuncien a sus cargos, porque han sido incapaces de resolver el conflicto del poder judicial iniciado en diciembre pasado. El Congreso será también hoy el foco de las quejas de los quiteños, que han convocado una jornada de protesta denominada "el basurazo", en la que intentarán arrojar desperdicios contra la sede de la Cámara. El Legislativo, además, intentará superar el conflicto interno que enfrenta a los grupos de oposición con los oficialistas, que no han logrado consensuar una propuesta para reorganizar la Corte Suprema, cuya primera reestructuración en diciembre marcó el inicio de la crisis. Las acusaciones mutuas entre los partidarios y opositores al Gobierno sobre las presuntas intenciones de negociar acuerdos que supongan el reparto de los cargos de jueces ha generado indignación en la población, que también dirige sus protestas contra los diputados. Los grupos parlamentarios de oposición, que el sábado habían anticipado una reunión extraordinaria, seis horas antes de la sesión convocada por Quintana, no consiguieron reunir el número de diputados que se requieren para iniciar oficialmente el debate. Los legisladores opositores, que pensaban contar con el respaldo de, al menos, 52 diputados de los 100 que forman el Parlamento unicameral, decidieron suspender esa convocatoria al constatar que sus colegas no habían acudido. De todas maneras, aseguraron que participarían en la sesión convocada por Quintana con el mismo fin y a la que han prometido acudir la mayoría de legisladores. El suceso ha disgustado a los participantes en las protestas populares, que insisten en que "todos se vayan" del poder, incluidos parlamentarios, jueces y autoridades del Gobierno, encabezados por Gutiérrez. El presidente ecuatoriano, que en los últimos cinco días ha sufrido el asedio de las manifestaciones, decidió hoy viajar a la ciudad tropical de Babahoyo, donde prevé darse un respiro con la manifestación de apoyo por parte de un gremio de camioneros. La presencia de Gutiérrez en Babahoyo también tiene una connotación política, según analistas que consideran a esa urbe como un reducto electoral del Partido Roldosista Ecuatoriano, aliado del Gobierno y liderado por el ex presidente Abdalá Bucaram. Bucaram también es otro personaje que está en el centro de la tormenta, pues la polémica anulación de los procesos por presunta corrupción que pesaban en su contra, ordenada por su amigo Guillermo Castro, presidente de la Corte Suprema, exacerbó la ira de los manifestantes que piden que vaya a la cárcel. Aunque tiene previsto regresar hoy mismo a Quito, Gutiérrez aprovechará su desplazamiento a Babahoyo, a unos 340 kilómetros al suroeste de Quito, para alejarse de las protestas que continuarán de forma indefinida en la capital y que tímidamente empiezan a extenderse a otras regiones del país. Las manifestaciones han sido organizadas de forma espontánea por ciudadanos que, usando la señal de la emisora "Radio la Luna", han convocado las masivas concentraciones que se han sucedido desde la noche del pasado miércoles. Ese día los participantes en la protesta se concentraron en la sede de la Corte Suprema, en el denominado "cacerolazo", para exigir el cese del Tribunal, así como de las anulaciones de las actuaciones judiciales contra Bucaram. En las siguientes jornadas, las protestas han ido ganando fuerza y a la par han ido acercándose al Palacio de Gobierno. Anoche, unos 2.000 manifestantes recorrieron unos ocho kilómetros, desde el sitio inicial de concentración, para llegar a dos cuadras de la casa del Gobierno, donde fueron dispersados por la Policía, que usó abundante gas lacrimógeno




