¿Tienes diabetes? Aprende a comer y "sigue siendo tú"

Tener un diagnóstico de diabetes trae cambios para tu alimentación, pero hay formas de manejarlos sin que sea traumático.

Es cierto que tener diabetes te obliga a cambiar algunos hábitos, pero no es el fin del mundo: la clave es saber mejorar el estilo de vida, administrando bien los alimentos y haciendo actividad física.

¿Cómo aprender a comer?

Debes entender que cuando los alimentos se absorben fácilmente, se elevan rápidamente los niveles de glucosa. Es por eso que hay que consumir alimentos que se absorban de forma más lenta, es decir, hay que saber administrar la comida para mantener esos niveles equilibrados.

Por ejemplo, los azúcares como las gaseosas, los refrescos y los jugos artificiales se digieren fácilmente. Eso quiere decir que elevan la glucosa y hay que evitarlos.

¿Por qué no basta con dejar los dulces?

Hay otros alimentos que también elevan los niveles de glucosa: los almidones en su forma natural (tubérculos, plátanos o legumbres) no son perjudiciales para los diabéticos, pero si están procesados (harinas, panes y galletas) sí elevan rápidamente la glicemia y se comportan igual que los azúcares.

¿Qué alimentos sí me ayudan a nivelarme?

¡La fibra! Si combinamos azúcares y almidones con fibra se demoran en absorber y se eleva más despacio el azúcar. Eso quiere decir que las frutas, las verduras y los cereales son los mejores aliados para tener controlados los niveles de glucosa.

Otros alimentos que nos regulan la glucosa son las proteínas y las grasas. Las primeras están presentes en alimentos de origen animal, como carne pollo pescado, huevo y queso; y las segundas están presentes en aceites vegetales, aguacate, maní, almendras o nueces.

Entonces, ¿qué debe tener el plato de un diabético?

Dependiendo de las necesidades particulares de cada paciente, un buen plato podría tener: una porción de vegetales (con un aderezo), una proteína, un carbohidrato, una fruta y agua para hidratarnos.

La diabetes solo es grave para quienes no la controlan; pero es una oportunidad de mejorar la calidad de vida, para quienes logran adaptarse al cambio de estilo de vida. Aprende a comer y “sigue siendo tú”.

Y... un tip infaltable

¡El ejercicio! Comer saludable es la mitad de la tarea de los pacientes con diabetes: ejercitarse es la otra mitad. Si no te gustan los gimnasios, descubre cuál es la actividad física que más disfrutas, pero recuerda estar en movimiento. El ejercicio no solo mejora la resistencia a la insulina, sino que controla tu peso, regula la presión arterial, mejora la flexibilidad, beneficia las articulaciones, fortalece los huesos y músculos, y mejora tu estado de ánimo. 

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