¿Qué y cómo están comiendo los caleños?
¿Qué y cómo están comiendo los caleños?

¿Qué y cómo están comiendo los caleños?

Un estudio de la Alianza de Bioversity International y el Ciat, advierte que una de cada dos personas en Cali tiene sobrepeso u obesidad.

Cali, pese a contar con una amplia zona rural con vocación forestal, produce menos del 1% de los alimentos que consumen sus habitantes. /

En un Perfil del Sistema Alimentario de Cali, que adelantó la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, detalla que uno de cada dos hogares caleños reporta preocupación para acceder a los alimentos, por lo que se recurre a disminuir las porciones, a pedir dinero prestado para comprar o a consumir alimentos más baratos o de menor calidad.

Se advierte que una de cada dos personas en Cali tiene sobrepeso u obesidad y los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes e hipertensión arterial (relación directa con los hábitos alimentarios no saludables) va en aumento y se convierten en la primera causa de consulta médica.

Es de resaltar, por ejemplo, el alto porcentaje de consumo semanal de embutidos y alimentos fritos en niños de entre 3 y 12 años, y de alimentos de paquete y comidas rápidas en adolescentes de 13 a 17 años.

En consecuencia, hay un problema de salud pública severo: 55% de los niños menores de 1 año y 35% de las mujeres en edad fértil tienen anemia, mientras que adolescentes, niños y adultos presentan deficiencias de zinc, vitamina B12 y vitamina D.

Este diagnóstico es el resultado del trabajo de investigación sobre el Sistema Alimentario de Cali, ciudad región, adelantado por la Alianza de Bioversity International y el Ciat, donde se detalla de dónde vienen los alimentos que consumimos y qué impactos tiene lo que se come sobre la salud, el desarrollo económico y el medio ambiente.

La ciudad está caracterizada por una población altamente diversa, pluriétnica y multicultural, resultado de continuas migraciones internas, y en los últimos años de inmigrantes extranjeros, y por un muy alto grado de inequidad. Esta inequidad se ve reflejada en la disponibilidad, oferta, acceso e inocuidad de alimentos para los ciudadanos, que están espacialmente segregados por su estratificación social.

El estudio también revela que Cali tiene una fuerte presencia de industrias de alimentos y bebidas que juegan un rol clave en la economía del Valle. Sin embargo, el municipio, por contar con una amplia zona rural con vocación forestal, produce menos del 1% de los alimentos que consumen sus habitantes.

Eso implica que su sistema alimentario depende, en gran medida, de otros municipios del Valle y de departamentos aledaños como Tolima, Huila, Cauca y Nariño (de estos dos últimos proviene el 65% de alimentos); así como de importaciones internacionales, en el caso de algunos alimentos básicos como las lentejas, el maíz y el trigo.

“Esta alta dependencia de la ciudad para su abastecimiento alimentario a municipios y regiones aledañas da cuenta de importantes dinámicas sociales, culturales, políticas y económicas, que no siempre son vistas, pero que deben ser identificadas y tenidas en cuenta al caracterizar y analizar el sistema alimentario.

 

Sencillamente, Cali no se puede analizar como una isla, sino como parte de un sistema de dinámicas regionales en el suroccidente del país, con el fin de identificar oportunidades de fortalecimiento y acción desde diferentes perspectivas”, asegura Mark Lundy, director de Investigación para Entorno Alimentario y Comportamiento del Consumidor de la Alianza Bioversity – CIAT, y líder de esta investigación.

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