Bienvenida la paz pero con inversión social: habitantes de Cabrera (Cundinamarca)

Recorrido por las regiones que podrían ser declaradas zonas de concentración temporal de la guerrilla si se firma La Paz.

Caracol Radio inició un recorrido por las zonas del país donde el Gobierno planea concentrar temporalmente a los miembros de la guerrilla de las FARC que se desmovilicen una vez se firme el acuerdo para la terminación del conflicto en Colombia.

En el día uno de esta investigación llegamos al municipio de Cabrera al (sur de Cundinamarca) donde sus habitantes, que viven de la ganadería y agricultura, esperan con ansias que se firme el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC,que aunque ya no hace presencia en ese territorio, por más de 30 años sembró el terror.

A pesar de las secuelas que ha dejado la guerra al entrar a Cabrera se respira tranquilidad y su gente, aún con tantos recuerdos y temores, tiene la esperanza de salir adelante y le apuestan a un región en donde haya igualdad de oportunidades, salud y educación para todos porque eso, según ellos, es lo que traerá la verdadera paz.

Y es que Cabrera no es como cualquier otro municipio en Colombia, es un pueblo con una gran riqueza en sus tierras y esto ha sido, por mucho tiempo, la causa principal de su participación en el conflicto armado colombiano, además es un territorio que fue declarado como Zona de Reserva Campesina después de varias movilizaciones agrarias y las Farc han hecho de las suyas allí.

Así lo contó Julio Moreno, campesino de la zona quien aseguró que "con la ley 160 se unieron varios líderes agrarios en el municipio quienes lograron que se le concediera a Cabrera una autonomía en el manejo de las tierras y conservación y explotación de las mismas, sin la influencia del Gobierno Nacional, hoy en día queremos defender eso que hemos conseguido y seguir siendo una Zona de Reserva Campesina".

Caminando por la calles de Cabrera nos encontramos también con la historia de Javier Rivera, el único inspector del pueblo, quien desde hace 20 años ha tenido que vivir la violencia en su máxima expresión al ser la persona encargada de recoger aquellos cuerpos que yacían en las aceras cuando habían enfrentamientos entre la Fuerza Pública y la guerrilla instalada ahí.

Hoy, Javier señala que sigue reinando la incertidumbre en el pueblo porque no dudan en recibir de nuevo a los desmovilizados, pero no quieren que lleguen con armas, que no cumplan con lo pactado en el momento de la firma y que en cambio sí hayan establecidas unas reglas de juego claras para los habitantes en la región y para los que llegarán a concentrarse en esa zona.

"El gran temor que tenemos los cabrerunos, es que todavía no es claro para nosotros en qué condiciones se van a dar esos sectores de concentración, no sabemos si las personas que lleguen van a estar armados o no, si van a tener un seguimiento por parte del Gobierno o si alguna autoridadestará pendiente de que cumplan lo acordado en la mesa de La Habana", manifestó el inspector.

También hablamos con Carlos Antonio Velázquez, personero del municipio quién fue enfático al advertir que Cabrera es un pueblo dispuesto a recibir la paz y ya se está alistando para el postconflicto, pero a la espera también de que haya una inversión social para que mejoren las condiciones de salud, de educación, de trabajo y de vida para todos sus habitantes; además para que regresen los que se fueron asustados por las balas.

"Estamos prestos a recibir el proceso de paz siempre y cuando haya una prioridad con aquellas personas que siendo hijos de este pueblo tuvieron que irse desplazados por la violencia, queremos que se les restituyan también sus derechos y puedan volver sabiendo que habrá oportunidad e inversión social para que puedan rehacer sus vidas".

Más de 4.600 habitantes tiene Cabrera, provincia del Sumapaz en donde se destaca el cultivo de frijol, del cual viven la mayoría de las familias allí, que han logrado operaciones de más de 25.000 millones de pesos con la venta de ese producto.

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