¿Cada vez hay menos niños en los colegios? En 10 años 920 mil estudiantes salieron del sistema
Un informe de la Universidad Javeriana explica que la caída de matrículas no sólo se explica por la baja en los nacimientos.


Un dato, revelado por el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, muestra que en 2025 el sistema educativo registró 9,3 millones de estudiantes, la cifra más baja de los últimos 10 años. Solo en el último año, cerca de 224.000 estudiantes dejaron de estar en las aulas.
Omar Garzón, investigador del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, explicó para Caracol Radio que el informe trata de entender cuáles fueron las variaciones de las matrículas y si estarían relacionadas con los cambios demográficos.
Al hacer las investigaciones correspondientes, el laboratorio (LEE) afirmó que el sistema de educación ha tenido una pérdida de más de 920 mil estudiantes. Para la institución, es como si la población de Soacha y de Cundinamarca no estudiara.
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A simple vista, podría pensarse que esto ocurre porque hay menos niños en edad escolar. Sin embargo, los datos mostrados muestran que las matrículas están cayendo mucho más rápido que la población. Es decir, hay estudiantes que simplemente están dejando el sistema.
Garzón explica que “Muchos jóvenes prefieren desertar porque piensan que el colegio no les aporta nada para su vida o que estudiar ya no es el camino. Sin embargo, la educación sigue siendo el único motor de transformación social que tenemos en el país y debería tener una prioridad mayor para mostrar su relevancia con ideas claras y apuestas de política”, afirma Garzón.
A su vez, la institución analizó que el sector oficial, aquel que durante toda la historia ha tenido la mayor concentración de estudiantes, ahora registra la mayor parte de la disminución de los mismos, pasando de alrededor 7.900 millones de estudiantes a 7.200 millones, una cifra que equivale a la ciudad de Cúcuta.
Mientras que, en el sector privado, se registra la caída más reciente, de pasar de más de 2.200 millones de estudiantes a solo 2.000 millones.
¿Qué tipo de educación es la que se está perdiendo?
Según LEE de la Javeriana, la caída se siente en todos los niveles educativos, pero golpea más fuerte a los estudiantes de secundaria y media, es decir, a los adolescentes.
En esta etapa, según Garzón, muchos jóvenes enfrentan decisiones difíciles, como seguir estudiando o empezar a trabajar. En muchos casos, la necesidad económica termina inclinando la balanza.
“Encontramos que muchos jóvenes prefieren insertarse en el mercado laboral”, explicó Garzón, donde también se menciona otros factores como el desplazamiento, el reclutamiento en zonas de conflicto y las dificultades económicas en los hogares.
A esto se suma el problema donde no todos tienen un colegio cerca para terminar sus estudios. Mientras hay más de 40.000 instituciones que ofrecen educación básica, solo unas 16.000 llegan hasta educación media.
Esto obliga a muchos estudiantes a recorrer largas distancias o, en el peor de los casos, abandonar las instituciones.
El informe también pone sobre la mesa el otro lado de la moneda, donde familias con una capacidad económica distinta han optado por métodos de estudio como lo es homeschooling.
“Nosotros pensamos que la educación no solo es lo que transmite el profesor (...) En el aula se obtienen muchas relaciones, se maneja la empatía, se aprende la tolerancia, se aprende la comunicación asertiva, cosas que no se pueden aprender desde un entorno privado sin relacionamiento con otros niños y niñas, donde la creatividad y el diseño también se pierden”, afirmó Grazón.
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Aunque el panorama es preocupante, también el investigador Garzón dice que abre una puerta, ya que hoy Colombia tiene colegios, profesores e infraestructura que ya no están al límite de su capacidad.
“Tenemos escuelas que estaban preparadas para 10 millones de estudiantes y hoy tienen menos. Esto puede ser una oportunidad para mejorar la calidad educativa”, explicó Garzón.
El ejemplo que se pone es que podría fortalecer la jornada única o reducir el número de estudiantes por salón, lo que permitiría una educación más personalizada.
Sin embargo, el reto es grande, pues para la institución LEE, y los municipios, se cree que se debe realizar un cambio estructural en términos de políticas públicas para poder incentivar la institución.




