El ministro de Justicia denuncia que lo están espiando
Andrés Idárraga tiene pruebas de contaminación de su teléfono con Pegasus. Las órdenes para acecharlo ilegalmente vendrían de miembros del Gobierno.

El ministro de Justicia denuncia que lo están espiando
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Andrés Idárraga. Foto: (Colprensa - John Paz)
El ministro de Justicia, Andrés Idárraga Franco, tiene pruebas de que viene siendo espiado y que el acecho a sus comunicaciones fue ordenado por miembros del gobierno del que hace parte.
La denuncia es supremamente grave. Desde la época de los seguimientos ilegales del DAS a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, durante el gobierno Uribe, no existía evidencia de rastreos a altos funcionarios del Estado.
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Una compañía internacional especializada en investigación forense encontró que el teléfono celular del ahora ministro de justicia encargado fue infectado con el programa espía Pegasus desde agosto del año pasado.
Los peritos establecieron la hora exacta en la que el celular de Idárraga fue contaminado con el software de espionaje. Sucedió el viernes 1º de noviembre de 2025 a las 2 de la tarde y 32 minutos. 15 segundos después ya le habían inyectado al IPhone una librería maliciosa.
De acuerdo con el análisis forense, al menos 2.3 gigabites de información han sido extraídos del teléfono del hoy ministro de Justicia.
El micrófono del teléfono fue activado desde ese momento 134 veces de manera remota. Es decir, quien lo espiaba pudo oír y grabar en tiempo real las conversaciones y reuniones del alto funcionario.
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Hay indicios de que la cámara también pudo ser activada, pero los forenses no tienen plena certeza acerca de que lo hayan seguido con video, del audio, en cambio, no tienen dudas.
Hubo más de 8.000 mensajes de texto que fueron vistos a través del programa malicioso.
Este es el informe forense del teléfono del ministro de Justicia:
El teléfono espiado tiene instaladas numerosas aplicaciones cifradas de mensajería instantánea como Signal, Telegram y Line. Todas fueron decodificadas y leídas de acuerdo con la experticia forense.
Ningún mensaje estaba protegido. Desde sus comunicaciones con el presidente Petro hasta las estrictamente personales. Quien espiaba simplemente tenía una copia espejo del aparato y recibía la información en tiempo real.
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Para la época en la que empezó el espionaje, agosto del año pasado, Andrés Idárraga aún no era ministro. Se desempeñaba como secretario de transparencia de la Presidencia.
Varios casos de corrupción que investigaba tenían que ver con militares, principalmente:
- Posibles alianzas de altos oficiales con las disidencias de Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia
- Advertencias a los criminales de operaciones en marcha para que puedan escapar antes de la llegada de la fuerza pública.
- Desvío de armas, explosivos y municiones desde la Industria Militar, Indumil, con posible destino a las disidencias de las FARC y a otros grupos delincuenciales
- Adquisición de vehículos blindados para el Ejército
- Apropiación de fondos reservados de inteligencia y contrainteligencia
Como es apenas lógico, el secretario de transparencia venía investigando estos temas con fuentes militares y aquí surge una coincidencia tan reveladora como inquietante: el 11 de noviembre de 2025 –coincidiendo con el avance de las investigaciones de Andrés Idárraga y con el espionaje en contra suya usando Pegasus– se impartió una misión de trabajo desde el CACIM, el Comando de Apoyo de Combate de Contrainteligencia Militar.
Les pido que escuchen con atención lo que dice la orden escrita que tengo en mis manos: “Considerando a miembros activos y retirados del Ejército Nacional como amenaza interna, conforman y emplean mecanismos para filtrar información reservada de la fuerza, de manera clandestina al actual secretario de transparencia de la Presidencia de la República”.
Por un lado se señalaba como una amenaza a la institucionalidad revelar eventuales actos de corrupción dentro del Ejército. Pero además, estaban al tanto de las pesquisas de Idárraga.
Más adelante el mismo documento ordena “Identificar posibles miembros activos y retirados de las Fuerzas Militares frente al mal manejo de información reservada y posible daño a la imagen de altos oficiales”
El propósito de la misión era establecer quiénes eran las fuentes de la investigación del entonces secretario de Transparencia y hoy ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, a quien saludamos a esta hora.
Escuche las declaraciones del ministro de Justicia (e), Andrés Idárraga:
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“Venían presentándose situaciones muy extrañas en el celular, leía mensajes en WhatsApp y luego aparecían como ‘No Leídos’”, dijo.
Además, reveló que le aparecieron alteraciones en los archivos que manejaba en la nube y alertas constantes en los correos de nuevos teléfonos vinculados.
“Había hasta 4 celulares iPhone en mi correo”, detalló.
Asimismo, aseguró que no fue que pusieran alguna cosa física en su teléfono, sino que se tomaron el software que les permitía saber todas las conversaciones con el presidente e información muy importante que nadie conocía.
El software espía Pegasus, diseñado en Israel, llegó a Colombia durante el gobierno del presidente Iván Duque y fue pagado en efectivo con fondos de Estados Unidos.
Después de que se supo esto último, el pago por parte del gobierno estadounidense, las investigaciones se detuvieron. Como si la financiación de agencias americanas lavara en agua lustral las labores de espionaje.
Lo que acabamos de conocer, por declaración del Ministro de Justicia, demuestra que Pegasus sigue vivo en Colombia.
Algo aún más grave es que se está usando no para perseguir la criminalidad, sino para proteger a sus aliados.




