¿Cuánto costará construir en 2026? Camacol alerta que presión laboral podría fijar alzas del 15%
Guillermo Herrera, presidente de Camacol advirtió que el aumento salarial se suma a protecciones arancelarias, encareciendo la obra nueva.

¿Cuánto costará construir en 2026? Camacol alerta que presión laboral podría fijar alzas del 15%
18:24
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Guillermo Herrera, presidente de Camacol. Foto: Camacol.
El reciente incremento del salario mínimo en Colombia, decretado por el gobierno del presidente Petro a finales de 2025, ha generado una ola de preocupación y análisis en el sector de la construcción y la vivienda. Con un aumento del 23.7%, esta medida, sumada a la negociación de TES con tasas superiores al 11%, proyecta un panorama complejo para la industria y para los colombianos que aspiran a adquirir vivienda.
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En entrevista con 6AM de Caracol Radio Guillermo Herrera, presidente de Camacol profundizó en las implicaciones de estas decisiones gubernamentales.
“Un incremento desbordado”
La primera reacción de Camacol ante el aumento del salario fue de sorpresa y preocupación. Herrera calificó el incremento como “tan alto, tan desbordado”, señalando que crea una brecha significativa entre los factores que tradicionalmente marcan el avance de los salarios en una economía: la inflación y la productividad.
Para una economía con millones de personas remuneradas con el salario mínimo, un aumento de esta magnitud genera un costo considerable que, según Camacol, podría traducirse en desempleo al dificultar la capacidad de las empresas para pagar estos salarios.
Ante esta situación, Camacol convocó una junta extraordinaria para evaluar las posibles acciones. El impacto inmediato se centró en los sobrecostos, ya que la mano de obra representa un factor crucial en la construcción de vivienda, constituyendo el 255 del costo de producción.
Costos de producción y oferta final
El análisis de Camacol reveló que la presión sobre el costo de un proyecto nuevo podría oscilar entre el 10% y el 15%, una cifra que consideró “altísima”. Este impacto no se limita únicamente al costo de la mano de obra, sino que se extiende a los precios de otros insumos debido a un efecto inflacionario. Materiales como la cerámica sanitaria, los ladrillos o el acero, que son adquiridos por la construcción a otros 34 subsectores, verán sus precios afectados si estos subsectores también enfrentan presiones en sus costos debido a la intensidad de mano de obra.
Además del salario mínimo, otras medidas como la protección arancelaria del acero y otros productos de construcción, han contribuido a generar presiones sobre los costos, lo que a su vez afectará la nueva oferta de vivienda. Camacol cuestionó el análisis del gobierno sobre las nuevas condiciones de mercado, especialmente en un contexto donde la oferta de vivienda ha disminuido en los últimos años, en parte, por la percepción de que el gobierno no ha tomado en serio las políticas de vivienda.
Una de las mayores preocupaciones expresada por Herrera es la protección de los compradores de vivienda. En Colombia el precio tope de la Vivienda de Interés Social (VIS) está directamente ligado al salario mínimo. Sin embargo, el presidente de Camacol enfatizó que el incremento del salario minimo no se reflejará de manera inmediata en un aumento del precio de las viviendas, ya que esto dependerá de múltiples factores, incluyendo el estado del proyecto. Proyectos ya terminados o próximos a finalizar tendrán un impacto menor en comparación con aquellos en etapas iniciales.
Por último, Herrera explicó que, si bien el salario mínimo ha aumentado, los precios de las VIS son topes, no precios base. Gran parte de la oferta de VIS se vende por debajo de estos topes. Una vivienda de interés social, que antes tenía un precio tope de 192 millones de pesos (equivalente a 135 salarios mínimos), ahora, con el incremento, alcanza los 236 millones de pesos, lo que representa un aumento de 44 millones.
A pesar de este aumento en el tope, Camacol no cree que los empresarios busquen trasladar este incremento directamente a los compradores, especialmente en un contexto donde 25,000 familias desistieron de la compra de vivienda el año pasado, en parte, por la eliminación del programa “Mi Casa Ya”. Para proyectos en fase de terminación, el impacto en costos será menor debido al tiempo restante de trabajo y contratación de mano de obra.
Escuche la entrevista completa en Caracol Radio:




