Expansión de la frontera agropecuaria

La tala indiscriminada y la quema de zonas boscosas está afectando importantes áreas forestales.

En Colombia cada año se reportan cifras alarmantes relacionadas con la deforestación de los bosques y el 2019 no fue la excepción. Según el Movimiento Ambientalista Colombiano, de las más de 9 millones de hectáreas de bosque seco tropical que había en Colombia, hoy no sobrevive más del 8%.

Son múltiples las causas de la tala indiscriminada de zonas boscosas, entre ellas la persistencia de los cultivos de uso ilícito de los grupos armados, la extracción ilegal de madera, la explotación de minerales y la expansión no autorizada de la frontera agropecuaria. Siendo esta última una práctica generalizada con graves efectos en todo el territorio colombiano.

La frontera agropecuaria es el límite del suelo rural que separa las áreas, donde las actividades agropecuarias están permitidas de las áreas de especial interés ambiental que se deben dedicar a la preservación, restauración ecológica u otras categorías de manejo derivadas de la zonificación ambiental. Cuando estas áreas se sobrepasan o no se respetan, los ecosistemas sufren serios cambios, que afectan la fauna y flora del territorio.

De hecho, Colombia es uno de los países donde más quemas se presentan por causa del sector ganadero y donde se ocupan más de dos millones de hectáreas en el desarrollo de actividades agropecuarias en territorios de protección ambiental: 68% en zonas de reserva forestal, 17% en páramos y 15% en parques nacionales.

Fomentar en los productores el cambio de sus prácticas, es una buena manera de prevenir la ampliación indiscriminada de las zonas reglamentarias, desde evitar el sistema de monocultivos, hasta intensificar la actividad por unidad de superficie de terreno. En el caso de la ganadería, son opciones muy efectivas que se pueden implementar para evitar que destruyan las áreas forestales.

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