La desaparición de Armero, la mayor tragedia en el gobierno Betancur
El gobierno del fallecido mandatario fue testigo del mayor desastre natural en la historia de Colombia.

(Colprensa / Archivo)

En las últimas horas del 13 de noviembre de 1985, una enorme avalancha de lodo, escombros y árboles terminó con la vida de más de 20.000 personas que vivían en Armero, una próspera población ubicada en el departamento del Tolima.
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La mañana siguiente, los medios nacionales narraron con estupor la escena; Armero era una inmensa y desolada playa de lodo.
El Volcán Nevado del Ruíz hizo erupción, derritiendo la nieve de la cima y precipitándose a los ríos circundantes, formando así la terrible avalancha que borró del mapa más del 80% de Armero.
Más de 30 años después, el rostro de la tragedia es y será siempre la pequeña Omaira Sánchez, quien murió tres días después de la avalancha, atrapada en el lodo y los escombros, ante la impotencia del mundo entero, que vio como los esfuerzos de los rescatistas no alcanzaron para sacarla de allí.
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El Papa Juan Pablo II visitó el lugar un año después, junto al presidente Belisario Betancur, y declaró el sitio como Campo Santo. Hoy Armero es lugar de peregrinación para sobrevivientes, familiares de las víctimas y visitantes que rezan para que una tragedia de semejante magnitud nunca vuelva a suceder.




