Doce bombardeos, una docena de tiros, pero el doble de ‘Jojoy’ quiere la paz
Pareciera que el ‘Mono Jojoy’ está vivo, pero no. Su doble vive y de milagro. Hoy, el guerrillero que se voló de La Modelo y La Picota, anhela la paz y habló con Caracol Radio.

(Caracol Radio)

Está perforado. Exhibe desde una motocicleta sin mayor asombro sus esquirlas de doce bombardeos (de los treinta que ha tolerado), además de una docena de tiros en pecho, espalda, brazos y abdomen.
A Iván Merchán lo tiene retratado la guerra. Lo perseguían desesperadamente porque por desgracia es el doble del ‘Mono Jojoy’.
“Cuando caminaba y me veían los informantes alertaban al Ejército:
¡Ahí va ‘Jojoy!’. Lo vimos. Y me mandaban una manada de tropa que Dios mío”, relata a Caracol Radio.
Diez años seguidos fue baleado. “No quería que llegara un nuevo año porque pensaba que vendría un nuevo tiro en mi cuerpo”, cuenta.
Iván es crudo para narrar que estuvo preso en la cárcel La Modelo de Bogotá. Y logró penetrar un grupo de mineros de Boyacá que le propusieron abrir un subterráneo y escapar. Les pagó las palas, los cables y otros elementos que necesitaban y ya. Escapó.
Terminó en la calle, fugado de su prisión y llamó a ‘Romaña’, otro de sus comandantes quien le envío a un hombre de su confianza, pero terminó entregándolo de nuevo a la justicia por una recompensa. Iván volvió a la cárcel. Esta vez a La Picota.
Aunque lo vigilaban como a una joya, pagó cuatro arrobas de dinamita y estalló el muro de su celda. Huyó con otros 120 guerrilleros, pero 40 de sus hombres murieron, dice. “Armé mi escape basado en las películas que veía donde los capos se escapaban de las rejas”, reconoce.
No lo volvieron a capturar. Vive entre Cundinamarca, Guaviare, Meta y ahora en el Yarí desde donde adelantó la décima conferencia de las Farc.
-Quiero la paz-, me dice sin asomo de duda. Veo su bigote, su contextura gruesa y es intacto a Jojoy. “No somos familiares, pero soy igual de tropero a él. He recorrido desde Caquetá a Bogotá a pie por la selva”, narra.
“Lo que he visto, lo que he vivido es muy duro, por eso quiero la paz.
He estado preso, me han bombardeado, no podemos seguir así. No puede haber muertos de ningún lado. Matar a un soldado, a un policía es como si mataran a uno de nuestros hombres. Las familias de ellos son como las de nosotros: están durmiendo y no están en paz, sufren…”, dice.
Iván quiere conformar una familia. Y recoger a sus más de ocho hijos que están regados. “Quiero la paz y espero que el Gobierno nos cumpla.
Si es así, no iremos de nuevo a la guerra. De lo contrario, volveremos a empuñar nuestros fusiles”, concluye.




