Hay dificultades en trabajos de campo para desminado en Orejón, Briceño
Aún no llegan las máquinas barreminas y los campesinos siguen esperando el retiro de esos peligrosos artefactos.


Hace más de 20 días en la vereda Orejón, del municipio de Briceño, Antioquia, no se escucha la explosión controlada de una mina antipersona, exactamente desde el día que falleció por pisar un artefacto el soldado Wilson de Jesús Martínez Jaraba, quien participaba en el desminado conjunto acordado en los diálogos de paz
Aunque en el pequeño poblado desde el 28 de julio se reanudó el proceso de desminado humanitario, según un comunicado conjunto de la mesa de negociación en la Habana, los campesinos aseguran que son pocos los movimientos de la comisión encargada de las tareas, quienes al parecer siguen evaluando procedimientos, técnicas, métodos y entrenamientos desde las instalaciones de la escuela rural
"Por el momento todo ha estado como quieto; lo que hemos visto nosotros como comunidad es que no han iniciado a desactivar los artefactos explosivos. No hemos vuelto a sentir nada; ellos como que están mirando cómo reanudan las labores de desminado; ellos han estado en el centro de educación", confirmó a Caracol Radio un habitante de la zona
Los negociadores en Cuba quienes hace dos días recibieron un informe detallado de los trabajos, reconocieron en un comunicado que las tareas son difíciles porque hay una mina cada 135 metros cuadrados
Entre las medidas recientes se determinó la presencia de más caninos expertos en descubrir artefactos explosivos, cavar sendas con mayor profundidad para el ingreso de barreminas en los sitios señalados y utilizar tecnología de punta
"Al parecer se está esperando un aparato destructor de minas que lo van a entrar a campo para poder adelantar un trabajo con mayor seguridad, en estos momentos están haciendo los caminos por los que va pasar ese aparato, como que esta semana empieza ese trabajo", contó a Caracol Radio otro de los habitantes de la zona
El desminado humanitario conjunto es desarrollado por tres guerrilleros de las Farc y más de 40 hombres del Batallón de desminado con la veeduría de la ONG Ayuda Popular Noruega y el Comité Internacional de la Cruz Roja




