Estudio indica que la frontera venezolana está siendo controlada por las FARC, el ELN y las AUC
Un estudio realizado en Táchira y Apure señala que los grupos armados FARC, ELN, FBL y AUC están contratando a delincuentes para expandirse.
Un estudio realizado en Táchira y Apure señala que los grupos armados FARC, ELN, FBL y AUC están contratando a delincuentes para expandirse. Y reclutan niños y adolescentes venezolanos para integrar las filas de estas organizaciones POR EL DIARIO EL NACIONAL DE CARACAS Investigadores de la Universidad Católica del Táchira conjuntamente con el Servicio Jesuita de Refugiados en América Latina y el Caribe, realizaron un estudio en cuatro municipios de frontera del Táchira y uno del Alto Apure con el propósito de hacer aportes en la transformación hacia la paz y la no violencia de la cultura de guerra. La investigación arrojó resultados impactantes según la apreciación de quienes participaron en ella pues dejó al descubierto la manera cómo el conflicto armado colombiano ha calado en el entramado social venezolano de los municipios San Cristóbal, Bolívar, Ureña y Fernández Feo del Táchira y José Antonio Páez del Alto Apure. "Los habitantes se sienten impotentes porque en la zona prevalece un Estado deficiente para atacar los asuntos de desarrollo integral y seguridad que los hace cómplice con la situación de violencia armada y las irregularidades que emanan de esta realidad como son contrabando de combustible, narcotráfico, el secuestro y la extorsión", explicó Jesús Rodríguez Villarroel, uno de los investigadores quien indicó que así como hubo colaboración de los ciudadanos, también recibieron recomendaciones de las comunidades sobre la información que procesarían en el estudio. En relación con la presencia de organizaciones subversivas en la frontera, indicó que "los pobladores perciben, cada vez más, que están siendo controlados por los grupos armados irregulares: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL), de origen nacional". La investigación señaló que estas agrupaciones irregulares se presentan a los niños y jóvenes como organizaciones "normales" pero que condicionan las relaciones y formas de vida. 90,5% de los consultados en los cinco municipios expresó que en su comunidad existen signos de violencia, provenientes de los grupos subversivos. Ampliando horizontes Rodríguez Villarroel indicó que la presencia de grupos armados en la zona bajo estudio varía según los intereses económicos, energéticos, mineros y geopolíticos. "En los municipios Ureña y Bolívar de Táchira destacan las AUC mientras que en Fernández Feo destaca las FBL. En el municipio Páez destaca el ELN; sin dejar de mencionar a las FARC que tiene presencia, aunque han perdido representación en la zona fronteriza en los últimos años", dijo. Asimismo agregó que los irregulares se sirven de organizaciones delincuenciales que actúan como agrupaciones transfronterizas convirtiéndose en un importante empleador para la comisión de sus ilícitos. "Este fenómeno les ha ayudado a incrementar su expansión, crecimiento y proliferación en la zona de estudio. Los grupos armados irregulares también han desarrollado una base social que ha crecido gracias a la silenciosa y bien planificada infiltración que han ganado en el tejido social de nuestro pueblo. Por ello se puede afirmar que la presencia de ellos entre nosotros es cada vez más numerosa, amenazante e interventora ya que tienen injerencia en las organizaciones comunitarias, entre las que podemos mencionar los consejos comunales", señala el estudio que menciona que los grupos armados irregulares también tienen intrusión en aspectos relacionados con asuntos de familia y desarrollo económico. Los datos sobre el desplazamiento interno, según los investigadores, es otro de los indicadores del estado de inseguridad en el que viven los habitantes de la frontera de Táchira y el Alto Apure. "Nadie abandona su casa ni huye del sector donde ha levantado una fuente de empleo a menos que vea amenazada seriamente su vida o su libertad. La huida es la última estrategia de supervivencia y a la que sólo se recurre cuando ya se ha utilizado el resto de los mecanismos existentes como el pago de vacuna, el silencio obligatorio y el cumplimiento de las normas establecidas por los irregulares. Casi 100% de la muestra encuestada, al ser consultada sobre si ha sentido el deseo de dejar la zona, respondió que si porque no está de acuerdo con las prácticas violentas de los grupos armados irregulares". En relación con el reclutamiento de niños y adolescentes, señala la investigación que se presume, aunque no se consta, que esta práctica existe con el propósito de que los menores de edad realicen actividades que van desde el apoyo logístico y el espionaje, hasta la participación en hostilidades. Los más vulnerables son los descolarizados y sin probabilidad de acceso a la educación. Las familias no se atreven a hacer denuncias ni comentarios de estos casos por temor a sufrir represalias. "Esta realidad ha ocasionado que muchas familias de la zona fronteriza hayan trasladados a sus hijos, de entre 10 años y 18 años de edad, a otras localidades por el riesgo de ser reclutados por los grupos irregulares. Las escuelas, especialmente las ubicadas en el municipio Páez, se han visto afectadas por el reclutamiento: las matriculas escolares han disminuido porque los padres han dejado de llevarlos a los escuelas por el temor a un alistamiento forzoso", indicó Rodríguez. Entre las propuestas esgrimidas por los investigadores para superar la violencia en la zona de estudio y lograr una verdadera cultura de paz, es necesario que los ciudadanos puedan superar la pobreza como condición de una vida digna y tener educación para superar la violencia.




