Rusia lanza el misil más potente del mundo y desafía el escudo antimisiles de EEUU

Rusia efectuó hoy el primer lanzamiento de un misil intercontinental balístico RS-24 con ojivas múltiples destinado a sustituir a otros cohetes de su arsenal nuclear, informó un portavoz del Ministerio ruso de Defensa.

Rusia ensayó hoy con éxito un nuevo cohete intercontinental balístico capaz de portar varias cargas nucleares, en medio de la tensión por los planes de EEUU de desplegar en Europa elementos de su escudo antimisiles.

"Estos misiles están capacitados para superar tanto existentes como futuros sistemas de defensa antimisiles", aseguró Serguéi Ivanov, viceprimer ministro primero de Rusia y ex ministro de Defensa.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha amenazado recientemente con responder "adecuadamente" al despliegue de elementos del escudo antimisiles norteamericano en la República Checa y Polonia, plan que considera que conducirá a una nueva "carrera de armamentos".

El cohete intercontinental RS-24 con ojivas múltiples debería también servir para modernizar el obsoleto arsenal nuclear ruso, una de las prioridades del Kremlin para los próximos años.

Según un portavoz del ministerio de Defensa de Rusia, se trata del primer lanzamiento de este tipo de misiles balísticos y coincide con el peor momento en las relaciones ruso-estadounidenses desde la caída de la Unión Soviética.

"El lanzamiento del nuevo misil RS-24 se efectuó a las 14:20 hora de Moscú (10:20 GMT) desde una plataforma móvil emplazada en el cosmódromo de Plesetks", a 800 kilómetros al norte de Moscú, según informó el portavoz a las agencias rusas.

El cohete impactó en el blanco previsto en el polígono de Kurá (península de Kamchatka) a más de 8.000 kilómetros de distancia del lugar del lanzamiento.

Los nuevos RS-24 sustituirán a los RS-18 (SS-19, Stilleto, según la clasificación de la OTAN) y los RS-20, (SS-18, Satán según la Alianza Atlántica), éstos últimos los cohetes balísticos nucleares más potentes del mundo.

El portavoz aseguró que los RS-24 se ajustan a lo establecido en los acuerdos de desarme nuclear suscritos entre Rusia y EEUU: el Start-1 de 1991 y el tratado de Reducción de Potenciales Estratégicos Ofensivos de 2002.

El presidente norteamericano, George W. Bush, aseguró en su momento que este último tratado debería servir para "liquidar el legado de la Guerra Fría".

Horas después, Rusia ensayaba un nuevo misil crucero de clase táctico-operativo Iskander-M desde una rampa móvil en Astrajan (mar Caspio), lanzamiento al que asistió Ivanov.

Seguidamente, el vicepresidente anunció que a partir de 2009 será puesta en servicio ese tipo de arma táctico-operativa, con un alcance máximo de 300 kilómetros.

Los cohetes Iskander-M, destinados al Ejercito de Tierra, son capaces de abatir con alta precisión los blancos de tamaño reducido a distancias de entre 50 y 280 kilómetros y pueden portar casetes con 54 elementos destructores.

Coincidiendo con este alarde de músculos nucleares, Putin advirtió hoy del peligro de convertir a Europa en un "polvorín" con el despliegue de nuevo armamento, en alusión al escudo antimisiles norteamericano.

Agregó que "eso creará nuevos e innecesarios riesgos para todos los sistemas de relaciones europeas e internacionales".

El líder ruso también criticó la "falta de voluntad" de algunos miembros de la OTAN de ratificar el convenio de 1999 para la modificación del tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), suscrito en 1990.

Putin expresó su firme oposición al escudo antimisiles la pasada semana durante su reunión en Moscú con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.

Y es que Moscú considera al escudo una "amenaza directa" para su seguridad y, en respuesta, ha amenazado con suspender el cumplimiento del tratado FACE.

Rice respondió que el escudo no es "una amenaza para nadie" y que no se podía ignorar la amenaza que representan Irán y Corea del Norte para la seguridad mundial.

Washington planea instalar un radar en la República Checa y una batería de misiles interceptores en Polonia como primeros componentes del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles (NMD) en Europa.

Los expertos reconocen que no se dan las condiciones para hablar de una reedición de la Guerra Fría entre Moscú y Washington (profundo antagonismo político, ideológico, económico, tecnológico y militar sin llegar al enfrentamiento armado).

Por lo que han ideado un nuevo término para describir la nueva era de tensión entre las dos mayores potencias nucleares: Paz Fría.

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