Katrina hunde la popularidad del presidente Bush
El huracán Katrina ha dado un nuevo golpe a la ya decaída crisis de popularidad del presidente George W. Bush entre los estadounidenses, tras cobrarse su primera víctima política, el director la Agencia Federal de Gestión de Emergencias.
El huracán Katrina ha dado un nuevo golpe a la ya decaída crisis de popularidad del presidente George W. Bush entre los estadounidenses, tras cobrarse su primera víctima política, el director la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Un sondeo de la empresa Gallup para la cadena de televisión CNN y el diario USA Today indicó que un 54 por ciento de los estadounidenses no está de acuerdo con la forma en que Bush ha manejado la crisis, mientras que el 43 por ciento aprueba su gestión. La consulta, realizada entre el jueves y el domingo pasados, señaló que para un 52 por ciento de los encuestados Bush es un "líder fuerte", mientras que el 47 por ciento dice que no lo es. Las cifras de esta encuesta son peores de las que arrojó un sondeo similar elaborado entre el 28 y el 30 de agosto, justo después del embate del huracán que arrasó los estados de Luisiana, Misisipi y Alabama, hace 15 días. En aquel momento, los que veían a Bush como un líder "fuerte" eran un 60 por ciento. El sondeo, realizado entre 1.005 estadounidenses adultos, también señaló que un 70 por ciento de la población desea que se realice una investigación para determinar los problemas que se plantearon ante la emergencia y la ayuda a los damnificados. Entre los que contestaron, el 55 por ciento consideró "pobre" la respuesta de Bush, mientras que el 44 por ciento dijo que fue "buena". Otra encuesta, publicada el pasado fin de semana por la revista Newsweek, había señalado que el apoyo popular de Bush está en apenas el 38 por ciento, el más bajo desde que llegó a la Casa Blanca en 2001. Esa cifra contrasta con la popularidad de más del 80 por ciento de que el presidente disfrutó inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Bush se defendió el lunes de las críticas y señaló que los esfuerzos deben centrarse ahora en la recuperación de la región. "Luego habrá tiempo para buscar culpables", indicó el presidente, quien subrayó que la recuperación ya está en marcha aunque "todavía queda mucho por hacer". Después de recorrer el centro de Nueva Orleans, la ciudad más golpeada por la tormenta, Bush también rechazó, calificándolas de "absurdas", las denuncias de que la reacción del Gobierno fue racista y tardía porque que la mayoría de los damnificados eran negros y pobres. Pero su defensa no logró impedir la primera víctima política del huracán al confirmarse la renuncia del director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Michael Brown. El funcionario había sido despojado de la dirección de las tareas de emergencia la semana pasada en medio de las críticas de los legisladores, republicanos y demócratas, por su gestión supuestamente tardía ante la emergencia. "Hoy he renunciado como director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Como dije al presidente, es importante que me vaya ahora para impedir distracciones en la misión actual de FEMA", señaló Brown en una declaración. Inmediatamente después, la Casa Blanca anunció que Brown había sido sustituido a la cabeza de FEMA por David Paulison, un ex jefe de bomberos que se desempeñaba como director del Departamento de Preparación del organismo federal. Sin embargo, en una entrevista para la televisión, Brown se defendió de las críticas y señaló que FEMA no era el organismo que debía responder de inmediato ante la crisis planteada por el huracán. "Estamos allí para coordinar y ayudar a que la gente se prepare para momentos de desastre. Si el país quiere que seamos algo más, deberíamos tener un debate público para determinarlo", dijo Brown a la cadena de televisión ABC. Bush había elogiado la labor de Brown en los primeros días tras el huracán que anegó el 80 por ciento de la ciudad de Nueva Orleans, destruyó miles de viviendas y forzó el desplazamiento de más de un millón de personas. Según la cadena de televisión, el huracán causó al menos 512 víctimas fatales, pero se teme que esa cifra seguirá subiendo en los próximos días aunque no llegará a los miles como se creyó al comienzo.




