LOS POLACOS APRENDEN MARKETING PARA PEDIR AYUDA HUMANITARIA
La secular insuficiencia de la Sanidad pública de Polonia ha obligado a los ciudadanos a recurrir a la caridad y a métodos tan pintorescos como pedir en 70 vallas publicitarias en Varsovia un donante de médula ósea.
La secular insuficiencia de la Sanidad pública de Polonia ha obligado a los ciudadanos a recurrir a la caridad y a métodos tan pintorescos como pedir en 70 vallas publicitarias en Varsovia un donante de médula ósea.
La fotografía en blanco y negro de Joanna CH., que representa a una mujer joven, sin maquillaje y con el letrero "espero un trasplante, necesito tu ayuda", ha sido un revulsivo para la sociedad polaca, poco acostumbrada a estas ocurrencias.
La iniciativa partió de unos amigos de la joven, enferma de leucemia, que cedieron gratuitamente el espacio publicitario para que Joanna encuentre el donante de médula que necesita, ya que el año de espera hasta que se le pueda realizar el trasplante puede agravar su enfermedad.
Ante la noticia de que alguno de sus hijos sufre un cáncer o cualquier otra dolencia grave, las familias recurren a anuncios en la prensa para pedir ayuda y crear una fundación que recoja los donativos.
En Internet circulan ya algunas páginas de enfermos que buscan donantes por esa vía.
Los afectados se han visto abocados a desprenderse de una cantidad de dinero que en la mayoría de los casos sobrepasa sus exiguas posibilidades, por lo que el primer problema con el que se enfrentan es cómo convencer a los demás para que les ayuden desinteresadamente.
La opinión pública polaca es, en general, contraria a los trasplantes de órganos y, además, desconoce cuál es la apariencia real de los niños afectados de leucemia o cáncer, pues lo que llega a la prensa son sus fotografías antes de enfermar.
Los periódicos y la televisión se han convertido en intermediarios altruistas eficaces, gracias a los cuales los afectados reciben una respuesta muy positiva a sus peticiones.
Curiosamente estos problemas graves han movilizado a la sociedad en busca de soluciones y han constituido las bases de una solidaridad que seguramente desembocará en grupo de presión ante los políticos.
En opinión de los médicos, en Polonia hay dos limitaciones reales para devolver la salud a muchos pacientes: falta de donantes de órganos y escasez de medios económicos para equipamientos adecuados.
En los siete años de su existencia, el banco polaco de donantes de médula tiene registradas 300 personas, más otras 600 del Instituto de Hematología de Varsovia y de una fundación privada, una relación insuficiente para garantizar la compatibilidad entre el donante y el receptor.
Los galenos afirman que los trasplantes, por ejemplo de médula, son gratis, pero se contradicen con la práctica normal de la Medicina oficial en el país, ya que se exige a los pacientes "donativos" de 100.000 zlotys (unos 25.000 dólares), como mínimo, cuando los sueldos medios no sobrepasan los 400 dólares.
La sanidad polaca cubre únicamente los gastos de estancia en el hospital, no ofrece una dieta alimenticia específica para cada tipo de paciente, ni costea la rehabilitación posterior a las intervenciones.
Ante esta situación, cada año se envía al hospital San Bartolomé de Londres a varios niños con cáncer de retina, así como a Francia y Bélgica fueron trasladados en los últimos siete años otros 44 para trasplantes de hígado, con dinero privado




