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Día de la Afrocolombianidad
Día de la Afrocolombianidad

Medio Rancho, con sabor afrocaribe

En las sabanas de Córdoba se respira arte y folclor. La música tradicional proviene de la mistura de la cultura indígena, afro y mestiza.

En las sabanas de Córdoba se respira arte y folclor. La música tradicional proviene de la mistura de la cultura indígena, afro y mestiza. El más tradicional de los ritmos de la región es el porro, que se baila en fandango y caracteriza a los cordobeses; pero en este crisol cultural se funden múltiples manifestaciones musicales, algunas de ellas que alientan a la danza, como el bullerengue, la puya y algunos ritmos africanos derivados que amenizan los eventos en la región y asimismo materializan la alegría y calidez de la gente de esta tierra.

El 21 de mayo se conmemora en nuestro país el Día de la Afrocolombianidad, como un homenaje al aporte que las comunidades negras, raizales, afrocolombianas y palenqueras han hecho al desarrollo social, cultural y económico de la nación. La comunidad de Medio Rancho, ubicada en zona rural de Planeta Rica, Córdoba, y cercana al proyecto: “Aprovechamiento Minero de los Cerros Queresas y Porvenir”, con el apoyo de Cerro Matoso, ha podido rescatar sus tradiciones culturales y resaltar su sabor afrocaribe.

Precisamente a ritmo de porro, entre tambores, cantos y danzas, despierta todos los días esta comunidad donde habitan los embajadores de la cultura afro. Ellos han sido afortunados al ver cómo niños y jóvenes entre los 7 y 17 años tocan instrumentos autóctonos, danzan y cantan con pasión al son de tamboras, sin saber que están liderando la recuperación de las raíces culturales que en muchas partes se han perdido. De abajo hacia arriba, estos jóvenes con vocación artística han ido involucrando a toda su comunidad, incluyendo a Cerro Matoso, que los ha apoyado a través de la donación de los instrumentos que hoy tocan, y con capacitaciones y clases de música y danza.

La gente de Medio Rancho siente la música desde que se levanta hasta que se acuesta y gracias a este proyecto pudieron materializar el sueño de ir al rescate de sus raíces. Los niños y jóvenes iban de casa en casa pidiendo apoyo, involucrando a los adultos en el proceso y cuando finalmente obtuvieron sus instrumentos, aprovecharon esas herramientas y catapultaron su creatividad e imaginación.

La mayoría de estos niños y jóvenes están vinculados a la Institución Educativa Alberto Álzate Patiño, a la cual Cerro Matoso también entregó materiales para la construcción del comedor escolar mientras que la comunidad aportó el ciento por ciento de la mano de obra. Con esta construcción se beneficiaron 64 familias de Medio Rancho.

“Para nosotros es de mucha ayuda e importancia la construcción de esta obra por parte de Cerro Matoso. Aquí se ve reflejado una vez más el compromiso de la empresa con las obras sociales de nuestra comunidad y a la vez es el inicio de muchos proyectos culturales, humanos y sociales que se van a desarrollar para el bienestar de todos. A nombre de todos los directivos, profesores, padres de familia y alumnos, nuestro total agradecimiento”, aseguró Beatriz Lorena Durango, docente en la IE Alberto Alzate Patiño, sede Medio Rancho.

Esto fue un hito para la región: lograr llegar a acuerdos con todos los habitantes para la construcción de un comedor escolar donde el grupo cultural conformado por niños es protagonista. Previo a estos logros, se sentaron a dialogar con Cerro Matoso en un proceso de consulta previa. La empresa decidió apoyarlos y generar un impacto social a través de donaciones y fomento del desarrollo local.

“Cuando la empresa llegó, lo primero que se les pidió fue un apoyo en el fortalecimiento de nuestras iniciativas culturales, para así no perder nuestra tradición y rescatar la cultura afrocolombiana”, afirmó Julia Benavides, líder comunitaria afro de Medio Rancho.

Cerro Matoso por su parte, se encargó de entregarles, además de los instrumentos un computador, una impresora, un video beam, un parlante, una cámara y señalizó las vías, brindando seguridad a los niños que salen y entran de la Institución Educativa.

Ahora a los niños ya no les toca viajar a Planeta Rica o a otra vereda para sacar fotocopias o hacer un trabajo. Hoy cuentan con los medios para adelantar sus tareas y todo gracias a la iniciativa de recuperación de la cultura y capacitaciones que recibieron, la cual sirvió de plataforma para un vínculo más cercano entre la compañía y la comunidad. Al observar niños y niñas bailar y contemplar la felicidad que sienten al expresar con orgullo su tradición, y la motivación que genera encontrar sus raíces las comunidades aledañas se regocijan. Estos embajadores día a día, sin saberlo, reivindican la profunda diversidad que caracteriza a Colombia. Ellos, por su parte, seguirán bailando y vibrando en pro de su comunidad.

*La reportería y fotos para esta información se hicieron previamente a la situación actual de aislamiento preventivo por Covid-19.

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