Hace un mes, el terremoto cambió el rumbo de miles de familias en el Valle
El temblor dejó más de 200 mil personas afectadas en los municipios del departamento. Las cifras muestran la magnitud de la emergencia, pero las historias cuentan lo que quedó después del sismo


El 10 de agosto, el terremoto sacudió al Valle del Cauca y dejó una huella que todavía permanece en muchos de sus municipios. En cuestión de segundos, miles de familias vieron cambiar sus vidas: algunas tuvieron que abandonar sus casas, otras perdieron parte o la totalidad de sus viviendas y muchas todavía esperan poder regresar.
Lo ocurrido en el departamento se refleja en el registro de afectados: más de 200.000 personas y cerca de 98.000 familias aparecen reportadas en los municipios del Valle. Pero un número no alcanza para explicar lo que significó aquella mañana. Para algunos, el recuerdo permanece en los segundos en los que la tierra comenzó a moverse.
Así lo vivió una de las habitantes del Cairo, quien estaba en su casa cuando comenzó el movimiento telúrico:
“Una angustia total. Yo estaba hablando con mi hijo cuando sentí que... estaba haciendo el cafecito y yo sentí que estaba temblando y yo: ‘¡Ay, mijo, está temblando, temblando, temblando!’. Y salí... ¡Ay! Esto fue una cosa aterradora. Yo salí corriendo para el patio y me aferré de un tubo y ahí me pegué y no me soltaba nadie”.
En los municipios del departamento, más de 6.000 viviendas quedaron destruidas y más de 21.000 quedaron sin condiciones para ser habitadas. Decenas de miles más registraron algún tipo de daño.
Este fue el caso de Sandra Milena Zapata, habitante de El Cairo, cuya vivienda quedó completamente destruida por el terremoto:
“La vivienda colapsó totalmente. Se desmoronó, o sea, está en pérdida total. Hemos estado pasando en la calle. Inclusive anoche, la hora de acostarnos fue a las 3 de la mañana porque no tenemos dónde dormir”.
La emergencia también dejó personas heridas. En los municipios del departamento, el registro reporta más de 1.300 lesionados y 69 personas fallecidas. Detrás de estos datos hay familias que todavía recuerdan dónde estaban, a quién llamaron primero y cómo tuvieron que salir de sus casas.
Este es el testimonio de un habitante de Buenaventura, quien terminó en el Hospital Público de la ciudad después de resultar herido durante el terremoto:
“Estaba durmiendo y se me cayeron las paredes de la casa y me tocó salir corriendo. Y como vivo en un segundo piso, me tiré y se me partió el pie... me cayó todo el peso en un solo pie, y ahí me tuvieron que sacar como pudieron”.
Mientras algunas familias han podido regresar, otras todavía esperan que sus viviendas vuelvan a ser un lugar seguro.
Un mes después, el Valle del Cauca sigue reconstruyéndose. Las cifras permiten dimensionar la emergencia, pero son las voces de quienes la vivieron las que ayudan a entender lo que realmente dejó el terremoto.
Porque la tierra dejó de moverse aquel 10 de agosto, pero para muchas familias volver a la normalidad todavía es un proceso que sigue en marcha.




