Hace un mes, a las 7:34 de la mañana, comenzó la tragedia que cambió a Cali para siempre
Las primeras horas estuvieron marcadas por colapsos, rescates, familias atrapadas y una ciudad que aún no conocía la magnitud de la tragedia.

Equipos de emergencia llevan a cabo operaciones de búsqueda, rescate y evacuación en Cali tras un terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia el 10 de agosto de 2026. (Foto de Edwin Rodriguez Pipicano/Anadolu vía Getty Images) / Anadolu

A las 7:34 de la mañana del 10 de agosto, los celulares de miles de caleños comenzaron a emitir las primeras alertas sobre un terremoto. Casi al mismo tiempo, la tierra empezó a sacudirse con fuerza y en distintos puntos de la ciudad comenzaron a registrarse colapsos y emergencias.
Las paredes se movieron, los vidrios vibraron y los edificios se estremecieron. Mientras algunas personas lograron salir por las escaleras, otras buscaron refugio dentro de sus viviendas o quedaron atrapadas entre los escombros.
En cuestión de minutos, las sirenas comenzaron a escucharse por diferentes sectores de Cali. Los organismos de socorro recibieron llamados desde lugares como el edificio Vanessa, Torres del Limonar, Ana Pilar, el conjunto residencial Guadalupe, María Elvira, el edificio Mirasol y el motel Molino Rojo, entre otros.
En varios de estos puntos comenzó una carrera contra el tiempo. Los rescatistas ingresaron entre toneladas de concreto en busca de personas que todavía podían estar con vida. Cada ruido entre los escombros podía representar una esperanza.
Pero la emergencia también dejó a miles de personas sin poder comunicarse con sus familiares. La caída de las comunicaciones aumentó la incertidumbre durante las primeras horas, mientras las autoridades intentaban establecer la magnitud de los daños.
En distintos sectores, familias enteras tuvieron que permanecer en las calles. Algunas perdieron sus viviendas y salieron únicamente con lo que llevaban puesto, mientras comenzaban a instalarse los primeros albergues.
La noche llegó con Cali todavía entre sirenas, polvo y escombros. Para entonces, la ciudad comenzaba a comprender que no se trataba solamente de una emergencia de unas cuantas horas.
Después vendrían las evacuaciones, las demoliciones, los albergues y una larga recuperación para las familias afectadas.
Un mes después, aquellos nombres que comenzaron a escucharse aquella mañana ya no representan solamente edificios o sectores de Cali. Son parte de la memoria de una ciudad que, a las 7:34 de la mañana, vio cómo todo podía cambiar en cuestión de segundos.

Mairon Benavides Cadena
Periodista en Caracol Radio. Premio de Periodismo Alfonso Bonilla Aragón 2024. Docente universitario. Comunicador...




