Advertencia de la FLIP: ¿qué implica la decisión de suspender la programación de 20 Emisoras de Paz?
La decisión está afectando el acceso a la información de 463.000 personas en zonas rurales y pertenecientes a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. La FLIP hace un llamado a favor de su restablecimiento.

Emisoras de Paz/ Cortesía

Inravisión, el antiguo RTVC, es el Sistema de Medios Públicos de Colombia, una sociedad entre entidades públicas con la función principal de programar, producir y emitir los canales públicos de Televisión Nacional.
El pasado 18 de agosto, Inravisión informó el inicio de un proceso para desmontar la estructura informativa heredada para la transformación integral del Sistema de Medios Públicos del país. Esto, con la finalidad de “acabar el aparato de propaganda en el Sistema de Medios Públicos de Colombia” con la entrada del nuevo Gobierno.
En una reunión extraordinaria la nueva ministra de Tecnologías de la información y las Comunicaciones, Alexandra Falla y la directora de Inravisión, Ángela Mora, definieron un plan de acción para el proceso anteriormente mencionado. Este incluyó las decisiones de:
- Finalizar la franja noticiosa y de opinión en radio y televisión, que ocupaba alrededor del 90% de los recursos y del personal destinados a “actividades periodísticas.”
- Realizar una revisión inmediata de los contenidos y formatos al aire pues, “la entidad será un Sistema de Medios Públicos, no un instrumento político.”
- Realizar una revisión de contratos y convenios vigentes y suscritos durante 2026.
- Se solicitó el acompañamiento de la Procuraduría y la Contraloría para la revisión del estado presupuestal y contractual de la entidad.
- Se anunció que la nueva programación “tendrá cómo pilares la cultura, el arte y la educación, con contenidos que reconozcan la diversidad regional, fortalezcan la identidad nacional, promuevan el conocimiento y garanticen que las distintas voces del país tengan espacio en la radio, televisión y las plataformas digitales públicas”
Bajo este contexto, el 17 de agosto se le pidió a los directores de las 20 Emisoras de Paz que suspendieran su programación habitual. Esta quedó suspendida hasta nuevo aviso y será reemplazada exclusivamente con una programación musical y centralizada desde Bogotá.
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¿Qué son las emisoras de paz?
Las 20 Emisoras de Paz nacen en respuesta directa al punto 6.5 del Acuerdo de Paz firmado en 2016. El punto se titula “herramientas de difusión y comunicación” y estableció la necesidad de desarrollar una programación regional y nacional, que incluyera, además de los aspectos relacionados con la pedagogía y los avances del acuerdo, programas culturales, musicales e informativos de las regiones.
Así, las emisoras se implementaron desde los puntos geográficos y al servicio de las comunidades en los territorios históricamente golpeados por el conflicto armado en el país. Actualmente, operan en diferentes municipios en Chocó, Arauca, Cauca, Putumayo, Valle, Huila, Tolima, Antioquia, Norte de Santander, La Guajira y Bolívar con el propósito de promover la convivencia y la reconciliación.

RTVC e Inravisión. Foto: Colprensa / Señal Colombia

RTVC e Inravisión. Foto: Colprensa / Señal Colombia
La advertencia de la FLIP
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) junto a la Misión de Observación Electoral (MOE) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) rechazaron la decisión de Inravisión, argumentando que la decisión restringe el acceso de comunidades enteras a la información sobre sus propios territorios, especialmente aquellos afectados por el conflicto armado, y desconoce lo pactado en el Acuerdo Final de Paz.
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Comentan además que, la medida afecta el modelo de radio descentralizada que Radio Nacional viene implementando desde 2014 con el fin de producir contenidos desde y para las regiones, mientras se amplía su presencia en la radio pública.
Aunque la instrucción de cancelar la programación de las 20 Emisoras de Paz haya sido anunciada cómo transitoria, la FLIP advierte que impedir las conexiones regionales y centralizar la emisión desde Bogotá limita los esfuerzos por producir información local y afecta el acceso de las comunidades a esta.
La FLIP recuerda que el origen y finalidad de las Emisoras de Paz no responde a decisiones administrativas o editoriales de Radio Nacional. Al contrario, su creación es mandato constitucional y su cumplimiento es de carácter obligatorio.
Debe tenerse en cuenta que “Para muchas regiones, las emisoras de paz son la fuente principal, o incluso la única, de información local y de interés público. Estos espacios informativos benefician a 463.000 personas en zonas rurales y pertenecientes a comunidades indígenas, afrodescendientes campesinas.”


Para las comunidades dónde operan las Emisoras de Paz, una decisión cómo esta implica una dificultad significativa para poder tener acceso a la información sobre hechos de orden público, enfrentamientos, desplazamientos, restricciones de movilidad, emergencias y decisiones de las autoridades que puedan tener incidencia directa sobre su seguridad.
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Con esto:
“Una programación exclusivamente musical y centralizada desde Bogotá no reemplaza esta función y desconoce abiertamente el derecho fundamental a informar y recibir información, reconocido en el artículo 20, así cómo los deberes constitucionales de implementación y cumplimiento de buena fe del Acuerdo Final.”
Finalmente, la FLIP hace un llamado directo al Ministerio de las TIC pues recuerda que suspender la programación no es necesario para llevar a cabo una revisión de sus contenidos y se solicita que se restablezca de manera inmediata la programación informativa y territorial en la radio y televisión del sistema de medios públicos.




