Recuperan en Cali, predio de exnarco donde funcionaba un vivero
El inmueble ubicado en el sector de Pance y avaluado en más de 4 mil millones, fue recuperado por la SAE y será destinado a proyectos de derechos humanos.

El inmueble recuperado será entregado al Colectivo Justicia Racial. Foto: SAE

Cali
El lugar que durante años funcionó como un vivero en el sur de Cali ahora vuelve a manos del Estado luego de que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) realizara la diligencia de desalojo y recuperación de este predio que en el pasado estuvo vinculado al narcotráfico.
El inmueble, ubicado sobre la vía Cañasgordas, rumbo al corregimiento de Pance, perteneció a Darío Echeverry Monsalve, un narcotraficante que, según las autoridades, lideraba una organización dedicada al transporte de cocaína con base de operaciones en Tumaco, Nariño, desde donde coordinaba rutas para el envío de cargamentos hacia el exterior.
Este sujeto fue capturado en octubre 1999 durante la denominada Operación Milenio, en Bogotá y posteriormente extraditado a los Estados Unidos.
El predio que fue incautado tiene cerca de 3.956 metros cuadrados y estaba ocupado de manera irregular desde 2005, cuando fue embargado dentro del proceso de extinción de dominio.
La SAE anunció que el inmueble recuperado será entregado al Colectivo Justicia Racial para desarrollar proyectos de derechos humanos y memoria sobre los impactos sociales de las políticas de drogas.
Más información
“En Colombia no existía un espacio donde se pudieran documentar ni argumentar las afectaciones que ha tenido la política de droga, en especial en las comunidades afrodescendientes, pero en Colombia en general. Como resultado de ello, decidimos iniciar un proceso con la Sociedad de Activos Especiales con el propósito de obtener un espacio donde podamos conformar un museo y podamos evidenciar y documentar toda esta información”, señaló Camila Mosquera, Representante Legal del Colectivo Justicia Racial.
Al igual que en el caso de Echeverry Monsalve, en los últimos años el Estado ha logrado recuperar varios predios que pertenecieron a narcotraficantes que operaron en Colombia durante la década de los noventa. Muchos de estos bienes, tras los procesos judiciales de extinción de dominio, han sido destinados a proyectos sociales, comunitarios y de memoria.




