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Orden mundial, rupturas globales e hiperconectividad: reflexiones para terminar la semana

Cinco expertos y pensadores analizan el discurso del primer ministro de Canadá Mark Carney, lo que viene para el orden mundial y los efectos de la hiperconectividad en la atención y concentración. 

Orden mundial, rupturas globales e hiperconectividad: reflexiones para terminar la semana

Orden mundial, rupturas globales e hiperconectividad: reflexiones para terminar la semana / Kaewta Suphan

En Hora20 el análisis para entender lo que representa la ruptura del orden mundial tras el discurso del primer ministro de Canadá que generó múltiples reacciones. El debate sobre esa ruptura, lo que viene para la sociedad contemporánea y los desafíos para pasar de los discursos de unión y frente común a las acciones concretas. También una reflexión sobre las pantallas, la distracción y la hiperconectividad.

Lo que dicen los panelistas

Juan Carlos Flórez, historiador, exconcejal de Bogotá y profesor universitario, aseguró que es indudable que la globalización ha muerto, “es el proceso más importante tras la caída de la URSS y ahora se recogen las frutos de ese hecho, de que en un momento un solo país estableciera el orden”. En esa medida, dijo que ese miso país que establece el orden, ahora cambia las reglas del juego y que el primer ministro Carney habla del regreso de la fuerza al mundo; “eso es lo que padecemos en el mundo con guerras de Ucrania y Gaza”.

Manifestó que Europa es incapaz de tener un punto de vista acompañado por hechos, “ante el regreso de la fuerza, un discurso sin fuerza moral o al no estar acompañado de fuerza, pues es arrasado por los hechos”. Además, aseguró que esa limitación de Europa es en varios terrenos, como en lo digital, “hay un orden que se desplomó por las acciones poderosas a favor de EE. UU. y porque ese orden generó muchas desigualdades en el mundo “.

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Para Norma Jimeno, licenciada en filosofía, consultora y columnista, el discurso de Carney hace un diagnóstico y dice una verdad que teníamos atragantada y, “casi de manera performativa él dice que esto se acabó, quitamos el cartel de la ventana y no apostamos más esto que sabíamos que era un intento voluntarioso. Ese discurso performativo nos lleva a la realidad de aceptar porque recuerdo que en la Asamblea de la ONU se habla de reformarla, y ahora el ministro Carney dice que no, que esto se acabó, que fue frágil y que Trump termina rompiéndolo”.

Por otro lado, dice que el discurso tiene una parte propositiva y de adaptación, “allí el primer ministro hace un discurso en el que propone no grandes alianzas, sino alianzas sectorizadas generando redes, sin grandes potencias y que no estemos bajo el sometimiento. Él dice que Canadá es un gran país con índices altos de desarrollo y con valores, pero cuando hace su propuesta dice que pasamos de la fortaleza de los valores al valor de la fuerza”.

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Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional y columnista en El Tiempo, advirtió que el discurso de primer ministro de Canadá fue excelente y maravilloso, incluso desde lo literario, “pero quedé desconcertado porque no sé cuál es la diferencia entre ruptura y transición. Cada ruptura genera una transición y cada transición viene de una ruptura. El discurso empieza citando a Havel, en un ensayo “El poder de los sin poder”, que es de 1978 y el ejemplo es de un tendero que pone un aviso en el cual él no cree”.

Señaló que el discurso se debe abordar desde un cambio y, “casi siempre estamos en un cambio, pero la pregunta es cómo lo abordamos para que las cosas continúen mejorando basados en ética de benevolencia y no de conveniencia”. Resaltó que el sistema multilateral está en crisis, “llevamos 4 años de la invasión rusa en Ucrania para tomarse el país con la premisa de que Ucrania es rusa y la ONU no ha intervenido en Gaza, ni en Ucrania ni en Irán, ni en otros sitios porque por su estructura hay un veto necesario en sus orígenes y era necesario para acordarla, pero la ONU no interviene en lo importante, no puede porque siempre hay un hegemón que interviene”.

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Desde Davos, Ricardo Ávila, analista de El Tiempo, columnista, consultor, relató que en el Foro Económico Mundial se habló con franqueza de lo que ocurre en el planeta y que las cosas son distintas “debido a las políticas de EE. UU. entramos en terreno desconocido y eso lo dijo de manera impresionante el primer ministerio de Canadá”. Resaltó que el discurso del primer ministro replicado en redes, prensa, “pero al único que no le cayó bien fue a Trump quien en su propio discurso no se refirió en palabras muy amables lo que le dice su contraparte de Canadá”.

En ese contexto, manifestó que la gracia del discurso es llamar las cosas por su nombre, “describió bien el mundo que teníamos antes y habló de unas reglas que estaban desequilibradas”. En esa medida, también relató que en la última charla del foro, el de situación de economía mundial, el presidente de una multinacional farmacéutica dijo que es claro que el mundo no será como fue, pero tampoco el futuro será como es hoy.

Para hablar de tecnología y de los problemas de concentración por cuenta de las redes, José Carlos García, editor multimedia de El Tiempo, explicó que la idea de la persecución de la recompensa cerebral a la que nos ha acostumbrado los contenidos cortos en el celular, tiene que ver con este problema, “cuando hacemos scroll, que nunca termina, eso ha hecho que nos acostumbremos a esperar una recompensa. Hay estudios de la profesora Gloria Mark de la Universidad de California. Ella dice que el tiempo de atención de los humanos en 2004 era de 2:30 minutos, y hoy es menos de 45 segundos; eso pasa por el efecto de buscar una recompensa cerebral”.

Fue claro en que no se puede satanizar pantallas, “pero sí los algoritmos creados con neurocientíficos para generar burbujas de atención y concentración que solo persigue monetizar la atención de los usuarios. La gente es víctima del hambre devastador del duopolio de las redes por monetizar. Cuando el algoritmo se da cuenta que veo algo y me demoro viéndolo, se encarga de destruir mi atención para no salirme de ahí”.


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