Exclusivo: el testimonio clave del domiciliario que entregó las frambuesas envenenadas con talio
Caracol Radio obtuvo en exclusiva el testimonio de 12 páginas entregado a la Fiscalía General de la Nación, que menciona una nueva figura clave: Zenaida Vargas Pava

Exclusivo: el testimonio clave del domiciliario que entregó las frambuesas envenenadas con talio
Caracol Radio obtuvo en exclusiva el testimonio de 12 páginas entregado a la Fiscalía General de la Nación por el domiciliario, que, sin saberlo, se convirtió en una pieza central del caso que enlutó a la familia Bedout, resultando en la muerte de dos menores de edad —Inés de Bedout, de 14 años, y Emilia Forero, de 13 años— y el envenenamiento de otros dos. La declaración, cargada de detalles escabrosos, arroja luz sobre los momentos previos a la entrega del paquete que contenía frambuesas envenenadas con talio.
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El relato del domiciliario comienza en el norte de Bogotá, donde recibió un paquete de manos de un hombre identificado como Yeison. Este Yeison, según la investigación que reveló Vanessa de La Torre y Juan Diego Alvira en el Noticiero del Mediodía, es Yeison Rosas, un supuesto asesor espiritual que figura en el expediente de la Fiscalía y que, en su momento, estuvo cercano a Zulma Guzmán Castro, señalada como la presunta asesina.
El punto de origen de las frambuesas envenenadas fue un “edificio chiquito de tres pisos, de color blanco con puertas de vidrio”. Allí, el domiciliario fue atendido por una celadora “bajita de uniforme azul oscuro”. Al mencionar que iba por un pedido a nombre de “Yeison”, la celadora contactó a la oficina. Poco después, una mujer de edad con “cabello blanco completamente”, gafas y vestimenta formal, descendió. Esta mujer, quien se identificó como Zenaida Vargas Pava, fue quien entregó el paquete al domiciliario confirmando la dirección y pagando en efectivo.
“Ella me entregó el paquete, me dijo que si tenía la dirección, yo se la dije, la que estaba en la aplicación; ella me dijo que sí era esa, me pagó en efectivo, me dio 10 mil y me dijo: ‘Deje así, y ya’”, explicó el domiciliario.
Caracol Radio pudo establecer la identidad de esta mujer como Zenaida Vargas Pava, nacida el 13 de septiembre de 1962, lo que la sitúa en 63 años de edad. Residente en Bogotá, Vargas Pava fue la persona que el 3 de abril del año pasado entregó el paquete que desencadenaría la tragedia.
Primer intento fallido de entrega
El testimonio del domiciliario revela un primer intento fallido de entrega en la casa de la familia Bedout. Una niña rubia de entre 12 y 13 años salió a recibirlo, pero rechazó el paquete argumentando que no habían pedido nada y que el envío no traía el nombre del destinatario. Ante la negativa, la menor le ofreció dos opciones: devolverlo o quedárselo.
“Yo le dije que no sabía porque a mí ya me habían pagado ese pedido por adelantado, me habían pagado 10 mil pesos por el servicio. Entonces la niña me dijo que ella no lo podía recibir porque no le habían informado nada”, añadió.
El domiciliario, quien ya había recibido un pago de diez mil pesos por el servicio, se retiró del lugar y canceló el pedido.
Sin embargo, la historia no terminó ahí. Inmediatamente después de cancelar la entrega, el domiciliario recibió una llamada de Zenaida Vargas Pava, quien insistió en que el paquete fuera entregado. La mujer le pidió que regresara, ofreciéndole pagarle más, y reiterando que se trataba de un regalo. El domiciliario, que ya había avanzado “casi hasta la circunvalar”, fue persuadido a regresar.
“De ahí yo alcancé a bajar como la mitad del camino, casi hasta la circunvalar, cuando la señora que me entregó me llamó y me dijo que por qué había marcado la entrega como fallida. Yo le dije que no lo había entregado porque las personas que salieron del apartamento no conocían el pedido, entonces que no lo iban a recibir. Yo le dije que yo ya iba de regreso para devolverle el pedido donde ella lo había entregado y ella me dijo que no, que le hiciera el favor de devolverme”, se lee en el testimonio del domiciliario.
Nueva figura clave: Zenaida Vargas Pava
Al volver a la residencia, el domiciliario le explicó al celador que se trataba de un regalo y le proporcionó el nombre y el apellido que le habían dado. El celador, al escuchar el nombre, exclamó: “Ah, es Martín”. Haciendo referencia a Martín de Bedout, uno de los niños envenenados que, afortunadamente, sobrevivió.
El celador volvió a golpear la puerta y la empleada doméstica salió, momento en que el domiciliario le indicó que el paquete era para “Martín”.
La insistencia de Zenaida Vargas en la entrega del paquete es un punto crucial en el testimonio. A las 18:35 horas, la mujer se mostró muy persistente. El domiciliario relató que, tras la entrega, la mujer le envió un mensaje de texto para confirmar si el pedido había sido recibido. Al obtener la respuesta afirmativa, Zenaida Vargas Pava le informó que no podía pagarle en ese momento porque “iba en TransMilenio”, pero que lo haría al llegar a casa.
La investigación continúa su curso. El padre de los niños —el empresario Juan De Bedout, que sostuvo una relación extramatrimonial con Zulma Guzmán Castro— espera respuestas tras la captura de la presunta autora del hecho en Reino Unido.
En diciembre de 2025, Zulma Guzmán Castro fue encontrada en una condición de salud “muy complicada” cerca del río Támesis, en Reino Unido. La Oficina Central de INTERPOL Manchester informó a Colombia que Zulma Guzmán Castro fue detenida provisionalmente tras ser notificada de la circular roja en su contra por su presunta responsabilidad en la muerte de dos niñas en Bogotá, que consumieron frambuesas envenenadas con talio, crimen ocurrido en abril de 2025.
Con la revelación del testimonio clave del domiciliario, la pregunta que ahora se cierne sobre el caso es si la mujer que entregó las frambuesas, Zenaida Vargas Pava, sabía que estaban envenenadas. Un toxicólogo está involucrado en la investigación para esclarecer este y otros interrogantes.

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