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Fundación Palmarito: ¿Cómo protege 80.000 hectáreas y conserva la vida silvestre en los Llanos?

La Fundación Palmarito lidera la mayor red de reservas privadas de Colombia, protegiendo ecosistemas llaneros y salvando especies emblemáticas como el caimán llanero.

Jorge Londoño y Alejandro Olaya, creadores de la Fundación Palmarito. | Foto: cortesía Fundación Palmarito

Jorge Londoño y Alejandro Olaya, creadores de la Fundación Palmarito. | Foto: cortesía Fundación Palmarito

En las amplias praderas de la Orinoquía colombiana se ha consolidado una de las iniciativas de conservación más importantes del país: la Fundación Palmarito, creadora y articuladora de la red de Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) más grande de Colombia. Bajo esta figura legal, creada en 1999, hoy se protegen casi 80.000 hectáreas de sabanas secas e inundables, ríos, bosques y lagunas esenciales para la biodiversidad. Palmarito, ubicada en Casanare, fue la primera reserva impulsada y la semilla de una estrategia que transformaría la forma de proteger los Llanos.

Esta historia comenzó en 1995, cuando el empresario Jorge Londoño sobrevoló el hato Palmarito y quedó maravillado por su riqueza hídrica y fauna abundante. La zona albergaba chigüiros, venados, babillas y una diversidad de aves que revelaban un ecosistema excepcional. Con esa impresión, decidió comprar el terreno y convertirlo en un conservatorio para preservarlo frente a la expansión agrícola y petrolera que se avecinaba.

¿Cómo se creó la Fundación Palmarito?

En 2007, junto con su amigo y abogado Alejandro Olaya, Londoño creó la Fundación Palmarito, que ese mismo año obtuvo el registro como RNSC. Esa figura fue determinante para su primera gran victoria: impedir que una petrolera perforara un pozo a solo 500 metros de la casa principal. El precedente motivó a los vecinos, y la fundación comenzó a acompañar la creación de nuevas reservas en la región.

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Para 2012, Palmarito ya era reconocida como la primera Organización Articuladora de RNSC, lo que le permitió representar legalmente a otras iniciativas, gestionar registros ante Parques Nacionales y consolidar una red sólida. Hasta hoy, han promovido la inscripción de 32 reservas en Casanare, Vichada, Meta, Boyacá y Atlántico, y apoyan otras cuatro en proceso.

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Londoño y Olaya conscientes de que la conservación requiere evidencia científica, establecieron alianzas con WWF, Fundación Omacha y Panthera Colombia. Estas organizaciones realizaron caracterizaciones que confirmaron la riqueza de Palmarito: 230 especies de aves, 50 de peces, 17 de mamíferos y 13 de anfibios. Además, cámaras trampa instaladas en la zona captaron imágenes de pumas, fortaleciendo el caso para proteger el territorio.

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De esta manera, el trabajo colaborativo también ha impulsado el ecoturismo sostenible junto al Grupo GHL y Parques Nacionales, ampliando el impacto de conservación a siete áreas protegidas del país. Esta estrategia busca que más personas conozcan la riqueza llanera y se conviertan en aliados de su protección.

Salvar especies emblemáticas y generar modelos innovadores

Uno de los hitos más relevantes ocurrió en 2011, cuando la fundación firmó un acuerdo para administrar el Bioparque Wisirare, un espacio clave para la recuperación del caimán llanero, que en ese momento tenía menos de 250 individuos en Colombia. Gracias al programa, entre 2015 y 2025 se han reintroducido 271 caimanes, convirtiendo el bioparque en un centro de aprendizaje visitado por turistas, biólogos y estudiantes.

Un año después, impulsaron otro proyecto vital: la conservación de la tortuga charapa, la más grande de Suramérica. En alianza con pescadores locales, cada febrero rescatan huevos del río Meta y los trasladan a playas protegidas en Wisirare y el Cravo Sur. Dos años más tarde, regresan para liberar las crías en jornadas que incluyen a comunidades ribereñas. Solo en noviembre de 2025 liberaron 750 tortugas, reforzando el compromiso con el cuidado de esta especie.

Además de sus esfuerzos biológicos, la fundación ha explorado modelos sostenibles que aseguren la viabilidad financiera de la conservación. Junto a la empresa francesa NAT5, desarrollaron estudios para emitir créditos de biodiversidad y carbono en Palmarito, con el objetivo de valorizar los servicios ecosistémicos del río Cravo Sur. Este piloto busca convertirse en un referente para que otras reservas puedan generar ingresos y fortalecer la red en el largo plazo.

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Para Londoño y Olaya, conservar los Llanos es una misión que combina ciencia, comunidad y visión estratégica. Su convicción es clara: quien descubre la magia salvaje de estos ecosistemas, inevitablemente se convierte en defensor de su protección.

Fundación Palmarito es una de las 100 Nuevas Líderes de Colombia:

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