Política

Poder y política

El balance político del año

El proceso de refrendación cambiaría el mapa político electoral del país de forma dramática.

El balance político del año

El balance político del año(Colprensa)

Al comenzar el año 2016, pocos creían que el proceso de paz entre las Farc y el Gobierno se fuese a consolidar, apenas el 15 de diciembre de 2015 se había cerrado el punto de víctimas que incluía el tema justicia transicional. Igualmente muy pocos creían que la forma como terminó el proceso de refrendación cambiaría el mapa político electoral del país de forma dramática. Pero ahora al momento de hacer la evaluación al menos se pueden hacer cuatro grandes conclusiones o mejor hipótesis de balance.

La primera hipótesis, es que efectivamente después de los resultados del plebiscito el 2 de octubre, queda claro que el voto del No, es un voto homogéneo. Liderado por el Uribismo y que al menos cuenta con un voto duro de 7 millones de posibles votantes para primera vuelta presidencia del 2018. Y en segunda vuelta ese voto podría estar entre los 9 y 11 millones. El siguiente mapa muestra la correlación entre municipios donde ganó Zuluaga o Santos en 2014 y los municipios del NO y del Sí. La conclusión inicial es para el caso del No y Zuluaga los resultados son bastante similares, una correlación de 0.78. Esto lo que significa es que es un voto bastante homogéneo.

Pero el mapa, además, deja ver que si bien hay más municipios con favorabilidad por el No y por Zuluaga, en términos potencial de votantes tienen básicamente lo mismo que la favorabilidad del Sí y de Santos. Esta última categoría está compuesta por muchas ciudades "voto urbano", esto representa un panorama muy reñido para el 2018.

La segunda hipótesis y ligada a la anterior es que estos resultados electorales dejan muy mal parado al que hasta mediados de 2016 era el seguro presidente; German Vargas Lleras. La aspiración del vicepresidente era que el Sí ganará por poco, para que él fuera el garante de que las FARC cumplieran los acuerdos. Con su eclecticismo a la hora de apoyar los acuerdos, hacia un cálculo de lograr conquistar el voto de la derecha y solo debía moverse en segunda vuelta un poco al centro y con eso le bastaría. Sin embargo, con los resultados del 2 de octubre, el voto de la derecha quedó copado y Vargas Lleras solo le queda el voto de la maquinaría. Así que el vicepresidente debe tomar una decisión de dos posibles estadios. O bien se mueve al centro y la izquierda o intenta arañarle votos al uribismo en la derecha, cualquiera de las dos opciones parecen complicadas.

Pero Vargas Lleras no es el único damnificado con los resultados del plebiscito. Tal vez los grandes perdedores, son lo que se creen ganadores del No: Marta Lucia Ramírez y Ordoñez. Estos dos personajes que se sienten más ganadores que Uribe en las toldas del No, al final tendrán muchas dificultades para proyectarse políticamente como una opción viable en el 2018. El argumento es sencillo; el mejor representante de la derecha colombiana y el que hizo la campaña del No fue Uribe y los votos se irán para Iván Duque. Las encuestas, a medida que se acerquen los comicios del 2018 van a moler a Ordoñez y Marta Lucia. Y toda la derecha terminará apoyando al candidato del uribismo. El siguiente diagrama muestra la distribución ideológica de los candidatos para el 2018.

La tercera conclusión es que la llegada de las FARC a la política está causando un verdadero revolcón en la izquierda, es decir, allí es donde las FARC van a sacar sus votos. Esta guerrilla una vez se convierta en movimiento político sacará sus votos de la vieja izquierda, al menos en un primer momento, luego expandirá sus votos. Esto ha significado una verdadera crisis en el Polo Democrático, que está dividido entre el ala de Robledo, que ha sido siempre crítica a las FARC y el ala del viejo Partido Comunista, liderada por Iván Cepeda que aspira a formar una gran coalición de izquierda para el 2018.

A este ritmo, el Polo Democrático estaría a punto de desaparecer, ya que su mayor votación que es Robledo, aspira a la presidencia y no hay quien abanderé con una capacidad de congregar votos como la del líder del MOIR. A esto se le suma la desbandada que está a punto de ocurrir. Por su parte Petro, como siempre sin crear partido y con el alma de un llanero solitario aspira a inmolarse en el 2018. Sus opciones son mínimas.

Donde el panorama político se pone interesante es en el centro, allí dos candidatos; Humberto de La Calle y Sergio Fajardo parecen erguirse como dignos competidores de Vargas Lleras. Para la primera vuelta presidencial el uribismo tendría cerca de 7 millones de votos, Vargas Lleras estaría con un arranque de 4 millones de votos y fajardo y Humberto de La Calle con 3 cada uno. Así las cosas grandes sectores sociales de izquierda, centro y hasta centro derecha están planteando una alianza entre Fajardo y de La Calle. Con lo cual sacan de segunda vuelta a Vargas Lleras; quien lo diría. Claro está que el gran problema es cómo conciliar dos egos como los de Fajardo y de La Calle, y sobre todo armas una coalición entre fajardistas, partido Liberal y Partido de la U.

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