¿Qué viene para los integrantes de las Farc?
Con el cierre de la negociación empezará la transformación de la guerrilla a movimiento político. En seis meses deberán haber entregado todo su armamento.

(Colprensa)

Colombia
El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos logró lo que nunca un colombiano se hubiera imaginado después de 52 años de guerra en el país. Las Farc aceptaron la institucionalidad y entrarán a hacer parte del Estado como cualquier ciudadano que tiene sus derechos y deberes.
Aunque ya terminó la negociación los guerrilleros aún tienen un temor por reintegrarse a la sociedad civil, después de todo lo que ha pasado a lo largo del conflicto.
Ese miedo puede ser natural, fueron cinco décadas viviendo en las montañas de Colombia y llevando una revolución armada que no los llevó al poder.
Con las garantías de seguridad que se pactaron con el Gobierno, los integrantes de las Farc deberán moverse a las zonas veredales y a los campamentos de normalización en donde empezarán su tránsito para reintegrarse a la sociedad.
En esos lugares empezará el proceso de dejación de armas y en máximo seis meses todo su armamento deberá está en poder la ONU para fundirlas y hacer tres monumentos en el país.
Sin duda la mayor expectativa que tienen los integrantes de las Farc es conocer cómo empezará la construcción de su movimiento político.
Aunque siempre han hecho esa tarea a través del Partido Comunista Clandestino, ahora deberán transmitir su ideología a sus seguidores sin armamento.
Los que no hayan cometido delitos de lesa humanidad y sean beneficiados con el indulto por delitos políticos podrán empezar una vida de cero, pero quienes tengan cuentas pendientes deberán acudir a la Jurisdicción Especial para la Paz en donde se definirá su situación de acuerdo a la verdad que cuenten.
Los guerrilleros rasos estarán a la espera de lo que les ordene el secretariado, cada uno de ellos quiere tener una misión que sirva para la implementación de los acuerdos y el posconflicto. Lo cierto es que la organización no se desintegrará, pero sin armas deberán construir una nueva forma de lucha a través de la política.
Cada uno de los integrantes de las Farc tiene sus sueños. En un principio recibirán capacitaciones para conocer distintos oficios que puedan servirles en un futuro, después de la dejación de las armas se definirá cuál será el paradero de cada uno, pero el ideal es que retornen a sus lugares de origen y puedan compartir con sus familias. Los negociadores de la guerrilla en La Habana tienen varias visiones de su futuro, algunos quieren ser docentes, otros vivir en fincas en donde puedan pasar su vejez y otros hacer política en las regiones en donde siempre permanecieron.




