Pese a los ataques de las Farc, en Briceño avanza esperanza de paz
En vereda Orejón, construyen el campamento donde se instalará la comisión de desminado humanitario.


A pesar de los constantes ataques guerrilleros en varias zonas del país por parte de las Farc que afectan a la población civil, habitantes del municipio de Briceño no pierden la esperanza de observar y vivir un avance en las negociaciones entre el gobierno y el grupo subversivo para alcanzar la paz, y consolidar el desminado de sus campos
En la vereda Orejón de esa localidad del norte del departamento de Antioquia, los campesinos y personal del ejército iniciaron la construcción del campamento donde se instalará la comisión de desminado humanitario delegada por la mesa de diálogos en la Habana, Cuba
Aunque la comisión tenía previsto su arribo para comenzar la fase técnica del desminado el pasado 10 de junio, se espera que los delegados lleguen en las próximas dos semanas cuando esté listo el campamento donde dirigirán esa operación humanitaria
Don Bernardo Peláez, un habitante del pequeño poblado, señaló en diálogo con Caracol Radio, que ya compraron los materiales para la construcción del espacio, pero no ha sido posible trasladarlo debido al mal estado de la carretera hacia el sitio dispuesto para el campamento
“Van a empezar apenas a construirlo; hay dificultades con la carretera, es una carretera nueva y tiene dificultades con el invierno. Por ejemplo, hoy tenemos varios deslizamientos de tierra por las lluvias”, indicó el líder
Añadió que aunque para la comisión integrada por guerrilleros y uniformados del ejército es “una carretera demasiado incómoda. Para nosotros (los habitantes) es una autopista porque nunca habíamos tenido una carretera”
Para salir al área urbana de Briceño, los habitantes de Orejón debían hacerlo en mula o a pie, por trochas, en un tiempo mínimo de ocho horas, pero ahora con la carretera habilitada para que se haga posible el plan piloto de desminado acordado en la Habana, se demoran, en vehículo, unas tres horas. Pese al terrorismo que se ve en otros territorios del país, la vereda Orejón es hoy, según sus orgullosos habitantes, un reflejo que pese a la guerra no deja morir la esperanza de paz
“Todo está listo, estamos esperando que llegue toda esa gente de la comisión, ellos son la esperanza que tenemos después de tantos años de violencia”, concluyó el señor Peláez.




