Gabo y sus historias en el Festival Vallenato y Valledupar
El Nobel de Literatura nunca ocultó su gusto y admiración por el folclor vallenato.


Otro libro de ‘Gabo no contado’ podría salir fácilmente de las dos presencias que como jurado tuvo nuestro único premio Nobel en el Festival Vallenato. Gabriel García Márquez nunca ocultó su gusto y admiración por el folclor vallenato, siempre se le vio sonriente al lado de un acordeón y entrañables amigos de estirpe vallenata.En los registros hay historias que bien son merecedoras de tener como protagonista a Gabo, cuentan en las calles de Valledupar como en 1992, una angustiada madre le pidió en persona al Nobel que hablara con Fidel Castro para que liberaran a su hijo preso en Cuba por narcotráfico. “Cuál sería la sorpresa del pueblo vallenato que el joven regresaría dos años después por intercesión de Gabito”, dice Juan Rincón, cronista y amigo de García Márquez
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También hay historias de la llegada de Gabo al Cesar. Vino a vender libros, pero su mayor pecado, o bendición, según se le mire, fue llegar al pueblo de La Paz, parrandero por excelencia y cuna de la Dinastía López, homenajeada este año en el Festival Vallenato. “Ese hombre fracasó como vendedor de libros, se puso a beber y parrandear con los López y hasta ahí llegó su empeño”, cuenta Rincón
Gabo fue jurado profesional en 1992 y coronó como rey vallenato a Álvaro López, el último acordeonero del gran Diomedes Díaz e integrante de la Dinastía López. En esa oportunidad, tal vez con voz profética, afirmó que “los jóvenes de hoy en día ya no respetan la esencia de los cuatro aires (paseo, puya, merengue y son), sino que tocan ese acordeón como si tuvieran epilepsia”
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