​El 2015 y los retos de la paz
Si la reelección fue respaldo al proceso, las elecciones de octubre serán el plebiscito de quienes viven el conflicto.


Un año es como un libro de 365 páginas en blanco que se va escribiendo todos los días, incluidos domingos y festivos, sin derecho a edición y menos a enmendaduras. Este 2015 que ya empezó podría tener la mayoría de sus capítulos –como pasó en 2014— atravesados por los asuntos de la paz con la guerrilla y algunos, menos, por los dolores de cabeza de la economía que, con un dólar por las nubes y un precio del petróleo por el suelo, podría replantear el manejo de las finanzas del país, incluidos los futuros impuestos para compensar la caída de los ingresos, y recortes en los gastos
La pregunta, y el anhelo también, de los colombianos, es si 2015 será el año de la paz. Los hechos de las últimas semanas, incluido el cierre del 2014, parecerían haber creado un ambiente de optimismo con el anuncio de las Farc de declarar un cese del fuego indefinido –polémico, cómo no-- que parecieran estar cumpliendo según lo reconoció el presidente Santos, y con la llegada a La Habana de alias Joaquín Gómez
Pero una cosa es el optimismo y otra el realismo frente a lo que viene en los próximos meses. Sin duda quedan puntos complejos para negociar –participación en política, reparación de victimas y penas para la guerrilla y dejación de armas— en medio de una dinámica que ha desgastado al proceso y causado desazón en la opinión: desde mayo de 2014 no se ha avanzado en el siguiente punto de la agenda. Esa lentitud es lo que hace pensar a algunos expertos que será difícil llegar a una firma antes de diciembre
Que haya penas alternativas para castigar a los jefes de la guerrilla sin desconocer los compromisos con la justicia internacional, vender la idea de volver conexas con el delito político las actividades de narcotráfico de la guerrilla o llegar a acuerdos paralelos para bajarle intensidad al conflicto son, además, tareas por fuera de la esa que demandan la búsqueda de consensos internos en una sociedad polarizada. “Una de las mayores paradojas de la historia es que la paz divida y la guerra una”, acaba de escribir sobre el conflicto colombiano el excanciller israelí Shlomo Ben Ami. Un elemento adicional que será sustancial en 2015 y que tiene qué ver con el proceso son las elecciones regionales. Si la reelección presidencial fue un respaldo de la opinión a las negociaciones de La Habana, las elecciones de octubre serán el gran plebiscito de la gente que vive el conflicto en carne propia en las áreas rurales. Desde diferentes escenarios se ha advertido que un revés para el gobierno y sus aliados en esas elecciones con triunfos significativos del urisbismo sería un golpe a los diálogos por el papel que deberán cumplir alcaldes y gobernadores en la eventual refrendación de los acuerdos
También será importante lo que pase con el ELN, una guerrilla que parece haber aumentado su capacidad de hacer daño de forma simultánea con el avance en la mesa de La Habana. Tenerlos sentados daría más credibilidad al proceso
Muchos obstáculos para superar, sin duda, pero no imposibles si las partes encuentran caminos para lograrlo
Ciertamente: el ataque de radicales seguidores de Mahoma en París es otro capítulo en las matanzas religiosas que ha vivido la cuna de la libertad. En la noche de 23 de agosto de1572 ocurrió en París la Matanza de San Bartolomé, en la que fueron asesinados miles de hugonotes --cristianos protestantes—a manos de católicos franceses que se oponían a la participación de los seguidores de Calvino en el poder.




