¿Cómo sería Santos II?
El 7 de agosto Santos se sucede a sí mismo. Si logra la paz, habría una agenda diferente a la de los 4 años anteriores.
El 7 de agosto de 2010, en una tarde cargada de llovizna menuda y viento helado que bajaba del cerro, Juan Manuel Santos asumió como presidente acompañado de su mentor, el saliente Álvaro Uribe que no pudo escuchar tranquilo el discurso por la incomodidad que le produjeron las palabras del presidente del Senado, Armando Benedetti, sobre la desigualdad social en Colombia
Santos, el sucesor de Uribe, el llamado a cuidar los tres huevitos de la seguridad democrática. Para sus críticos, el hombre que lo traicionó; para los contradictores de Uribe, el presidente que entendió el momento del país para buscar la paz con la guerrilla
Este 7 de agosto Santos se sucede a sí mismo, consecuencia de la reelección, y Uribe no estará presente. Empiezan cuatro años en los que el espejo retrovisor será él mismo
¿Cómo será Santos II? Una cosa son los discursos de campaña de los candidatos y otro lo que hacen en el poder. Pero lo más claro es que será un mandato atravesado en todas sus ejecutorias por el tema de la paz: reformas, presupuestos, Plan Nacional de Desarrollo, política internacional, relación con las regiones, impulso de candidatos locales e inclusive la selección de quien lo suceda en 2018
Es posible que no logre sacar adelante la reforma a la educación que pide el país, o que la reforma tributaria que logre pasar no sea más que una reforma retaceada, no integral; o que la de la salud vuelva a fracasar y que no avance en lo pensional, pero si logra la paz, habría una agenda nacional diferente a la de los cuatro años anteriores
Entonces el debate político será la reforma que ha anunciado el presidente con todas sus virtudes y defectos –¿alcaldes por seis años?--, el estatuto de la oposición para desmontar las prerrogativas de los partidos políticos tradicionales y la serie de desarrollos legislativos que consagran los acuerdos que se pacten en La Habana con las Farc y en el sur del Continente con el ELN
Lo que sí no parece claro, entre otras razones por la torpeza de la guerrilla, es que el presidente se la juegue por un referendo que ratifique esos acuerdos, por la imposibilidad de que los ciudadanos den un sí contundente a lo negociado. Por lo polarizado que está el país, refrendar los acuerdos es tan difícil como revocar el mandato de un alcalde
Y en cuanto a estilo, el país tal vez verá a un jefe de estado llamando a la unidad por la paz y a él con sus ministros intentando romper el muro que lo separa de la opinión para comunicar y persuadir. Es posible que haya menos ministros del Jockey, pero más mujeres líderes en sus regiones y más empresarios
El 7 de agosto, con su discurso leído y el gabinete definido, se sabrá para dónde vamos con más claridad. Los cuatro ministros nombrados o ratificados no dicen mucho sobre la nueva hoja de ruta.




