Mujeres destacadas en Cololmbia
Una de ellas es Sandra Barrera, quien se dedicó a sacar adelante el Festival Internacional de la Palabra en Bucaramanga.


Al conocer ese padecimiento en su hijo, descubrió las características de la enfermedad, pero también la existencia de otras personas que la sufren, y los problemas de adaptación que deben enfrentar diariamente, y por iniciativa de su hijo Julián decidió crear una Fundación Social, que el muchacho bautizó “Sin pelo, pero felices”, que se propone atender a estos pacientes, con orientación, asistencia en diversos aspectos, y acompañamiento en sus tratamientos
En ese breve tiempo se ha convertido en una mujer líder que acompaña a los pacientes de la alopecia areata en Medellín, para lo cual acondicionó como sede una vivienda en el noroccidente de esta ciudad, gestionó el reconocimiento legal de Fundación, e inició la búsqueda de recursos para el sostenimiento de esas actividades, en las que también le ayuda Juliana García, una joven de 21 años, estudiante de Sicología en la Universidad de Antioquia, quien sufre alopecia areata desde los ocho años, y se ha convertido en otra líder de esta pequeña comunidad
La doctora Toro vive y trabaja en Medellín, pero desde hace diez años mantiene una actividad con la comunidad campesina de la vereda el Percal, del municipio de Olaya, en el occidente de Antioquia, donde enseña a tejer y a elaborar bolsos en fique, pero también a buscar los clientes para esos productos, entre sus compañeros de trabajo y, ahora buscando más nichos en el mercado de las exportaciones, particularmente en los Estados Unidos, y, dependiendo de las ventas, los miembros de la comunidad van alternando el trabajo
Como parte de su preparación para este “otro oficio”, estudió un año marroquinería en el Sena, formación que le dio nuevas herramientas para esas labores de tejido en fique, y también entrena a los campesinos para convertir esas labores en una tradición que se transmita de generación en generación, y en este tiempo ha logrado cambios en la comunidad que van desde los arreglos en sus viviendas hasta el interés de estudiar para progresar. “Considero que mi trabajo cumplió su propósito”, dice la doctora Toro sobre su trabajo comunitario
Teresa comenzó hace nueve años, cuando se jubiló, a ayudar a una mujer que tenía cinco hijos y que no podía mantener en ese momento, ahora con su pensión y, según ella, con la ayuda de Dios multiplica el pan para 200 personas entre menores discapacitados, indigentes y desplazados que llegan todos los martes a las 11 de la mañana hasta el barrio Boyacá Las Brisas, del noroccidente de Medellín, a recibir quizá su único alimento del día
Su altruismo también la llevó a adoptar como suyo a un niño que nació sin brazos y quien hoy se defiende en la vida con el uso de sus pies y piernas con absoluta propiedad. Ella tiene el reconocimiento de su comunidad, de cuyos vecinos también recibe, con alguna frecuencia, ayudas en especies para seguir en su trabajo de beneficio para los más pobres y necesitados en las empinadas laderas del noroccidente de Medellín
Mamá Dioselina se ganó el cariño de la comunidad porque desde su llegada a Bucaramanga comenzó a prestar su casa para que allí pasaran la noche adultos mayores que se hallaban en la más absoluta desprotección
Poco a poco, a su vivienda fueron llegando personas necesitadas de techo y abrigo hasta que sin darse cuenta tenía su residencia convertida en un asilo
De igual manera, Dioselina adoptó en sus primeros años de vida en Bucaramanga a un grupo de niños de la calle. A pesar de que ella tiene tres hijos y de la carencia total de recursos fue capaz de mantener a los nuevos inquilinos
Desde entonces, mamá Dioselina, como es llamada, dio forma a una obra a través de la Fundación que lleva su nombre. Cada día, Dioselina se da el trabajo de conseguir alimentos para preparar las comidas con las cuales atiende a un grupo de adultos y menores en estado de orfandad. Tal ha sido su contribución a la sociedad que ella ha criado unos 200 pequeños, muchos de los cuales son hoy hombres de bien. Hace 5 años Dioselina representó a Santander en el concurso "Mujer Cafam" del año. Su fundación se volvió célebre y ahora, a pesar del reconocimiento, sigue haciendo la tarea de dar una mano a los necesitados de la denominada Ciudad Norte de Bucaramanga
Sandra no dejó ahí su labor. El año pasado se dio a la tarea de rescatar el emblemático teatro Ana Lucía de Bucaramanga para las artes. Gracias a un proyecto presentado ante el Ministerio de la Cultura consiguió tomar en arriendo el teatro, una joya arquitectónica de la ciudad bonita, y ponerlo en actividad permanente. El primer paso fue cambiarle el nombre por el de Corfescu. En el sitio presenta cada semana, sin falta, espectáculos de todo tipo, muchos de ellos gratuitos. La actividad del teatro es tan intensa que es el único recinto donde hay de forma permanente proyección de películas, obras de teatro, magia, cuenteros y conciertos con artistas consagrados y otros novatos. En 2012, Corfescu dijo un ejemplo de tenacidad pues logró traer a Bucaramanga al cantautor argentino Fito Páez, quien se presentó gratis en la plaza cívica Luis Carlos Galán. El espectáculo al cual se debía ir de blanco resultó una actividad diferente en una ciudad acostumbrada sólo a los acordes del vallenato
Como líder comunitaria busca que las mujeres se empoderen y apoderen de sus fortalezas para promover el desarrollo de proyectos productivos
En las áreas de confección de diseño y manualidades, las mujeres se capaciten y puedan crean sus propios negocios o empresas para salir adelante
Gracias a su empuje aplicó para un crédito con el banco de la mujer con el que compró varios elementos para recoger la basura y convertirla en reciclaje, además de la construcción de una bodega para el acopio de basuras
Los niños, niñas, jóvenes y adultos presentan diferentes patologías, entre ellas: retardo mental, síndrome down, autismo, problemas de aprendizaje, parálisis cerebral, ansiedad depresiva y obsesiva, deficiencias auditivas y motoras, entre otras. De las 130 personas atendidas, 117 de ellas que corresponde al 90% de la población total pertenecen a los estratos 1 y 2
Creó un espacio para que la exhibición de todas las obras de arte que hacen las personas de la fundación
Luego fue trasladada en un programa de reubicación a Potrero Grande, el área más pobre de Aguablanca, en donde ella y un grupo de señoras constituyeron la Fundación Afrocolombiana Coretta King, que comenzó a trabajar hasta constituir la primera y única biblioteca infantil del sector. Atienden a más de 150 niños diariamente promoviendo que los menores se alejen del conflicto urbano
La Fundación fue premiada en la versión 2011 del programa Por Una Cali Mejor, programa liderado por la Cámara de Comercio de Cali, la Fundación Carvajal, el diario El País, Fundación AlvarAlice, Fundación Plan, Fundación Corona y Casa Editorial El Tiempo. El propósito del programa en sus 6 versiones ha sido la identificación, reconocimiento, divulgación y fortalecimiento de las iniciativas comunitarias en Santiago de Cali
Para ello creó las casas Francisco Esperanza, veinte de las cuales llegaron a operar en las comunas más complejas de la ciudad. Hoy en día su tarea ha sido reconocida por numerosas organizaciones sociales de Cali. La hermana Barreto es un referente a nivel nacional en trabajo con jóvenes en alto riesgo.




