A Villagarzón, Putumayo, llegó la bonanza petrolera cuando nadie la esperaba
Caracol Radio recorre los pueblos olvidados de Colombia. Visitó a Puerto Asís y encontró a un grupo de jóvenes sin estudio que reclama oportunidades de trabajo. En Villagarzón habló con lugareños sobre Petróleo. En Arauca vio a niños que viven del contrabando. En Arauquita descubrió que la región es gran productora de Cacao. Y vio que los "motorratores" están acabando con los taxis en Puerto Asís.

A Villagarzón, Putumayo, llegó la bonanza petrolera cuando nadie la esperaba
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Hace cuatro años, Villagarzón era un pequeño y olvidado municipio del departamento de Putumayo, que subsistía de la agricultura y la ganadería, y que sufría por los fuertes embates de la violenciaDe repente apareció el petróleo y el municipio, ubicado a unos 18 kilómetros de Mocoa, comenzó a recibir regalías que aun hoy los habitantes no saben para qué sirven
Caracol Radio, que recorre los pueblos olvidados de Colombia, llegó a Villagarzón y encontró que sus gentes sienten que a la región llegaron muchas máquinas, vehículos obreros. Les hablaron de riqueza, pero ellos la están esperando
Creo que Villagarzón no estaba preparado para asumir esa gran responsabilidad de esa bonanza petrolera. Creo que nuestra comunidad apenas están despertando y se está enterando de la magnitud de estas regalías, dijo Iliana Toro, una dirigente cívica que está aspirando a la alcaldía de la localidad
En entrevista con Caracol Radio cuestionó el trabajo que frente a esos recursos ha realizado el actual alcalde y reclamó del gobierno acciones para garantizar el buen uso y un manejo transparente de los recursos
En una oficina cooperativa, sobre la calle principal del municipio, Caracol Radio abordó a algunos habitantes, como Hermes Ordóñez, quien dijo que desde que comenzó la explotación de petróleo se han generado unos pocos empleos, pero el grueso de la comunidad no ha recibido ningún beneficio directo
Admitió que el comercio ha crecido algo y hay más movimiento en el municipio, pero aun no se ven obras grandes para beneficio de la comunidad. En un sentido similar se pronunció Alirio Useche, un tolimense que hace varios años llegó a Putumayo en busca de mejores condiciones de vida. Dijo que hay algunas obras, pero el gobierno debe manejar el tema petrolero mirando el futuro, pues es un recurso que no dura para siempre
Consideró que se necesita una reforma al régimen de regalías, para que los recursos se utilicen en la construcción de vías secundarias y terciarias y se le den herramientas a la localidad, para que pueda seguir adelante cuando se acabe el petróleo. “Que se piense en el futuro, porque el petróleo es pasajero, anotó el señor Useche
En Villagarzón actualmente se encuentra la multinacional Gran Tierra Energy. Se estima que el municipio recibe anualmente alrededor de 10 mil millones de pesos por regalías
Lo cierto es que, según los lugareños, Villagarzón dejó de ser el pueblo pequeño y calmado. Ahora está creciendo, sus calles viven llenas de gentes y sus moradores esperan, con ansiedad, que a ellos también los cobije la bonanza
Los “motorratones” acabaron con las busetas de Puerto AsísPor las calles de Puerto Puertos Asís, la ciudad más poblada del departamento de Putumayo, con unos 70 mil habitantes, no circula ni un solo bus, ni buseta. Además, los pocos taxis que subsisten están en vías de extinción, por culpa de los “motorratones”
Caracol Radio, que recorre los pueblos olvidados de Colombia, encontró en Puerto Asís que la mayoría de las 47 busetas que había en la localidad están guardadas en parqueaderos o se fueron a trabajar a otros lugares. Según Jorge Méndez, quien ha logrado que su taxi “sobreviva”, las busetas dejaron comenzaron a desaparecer hace tres años, cuando se impuso el mototaxismo
“Hoy sólo circula una buseta que va hasta una vereda. Las demás dejaron de operar aquí”, señaló
En su viejo taxi, que permanece la mayor parte del tiempo estacionado frente a una terminal de flotas que va hacia Mocoa, a la espera de algún pasajero, el señor Méndez sostiene que el futuro de los taxis también es negro
A este conductor lo abordamos hacia las nueve de la mañana. Nos dijo que en cuatro horas de trabajo, porque madrugó a las cinco, sólo recaudó seis mil pesos. “Hoy he hecho dos carreras, incluida la que usted me va a pagar”, señaló
Don Jorge insiste en que, como van las cosas, tendrá que cambiar de trabajo. “El trabajo es muy poco. Las gentes prefieren a los motorratores”, abundó
La razón es simple. La tarifa de los mototaxis es más barata y las dificultades para moverse dentro de Puerto Asís son muy pocas. “Un motorratón cobra mil pesos. Nosotros 3 mil. No podemos bajar el precio, porque gastaríamos más en gasolina, de lo que ganamos”, explicó
Lo único positivo de esta situación es que Puerto Asís no tiene trancones, sus vías son desocupadas y, podría decirse, hoy tiene los niveles de movilidad más rápidos de cualquier ciudad del país.Puerto Asís, entre la pobreza y el dinero fácilEl dinero fácil, producto del narcotráfico y de las pirámides, convirtieron al departamento del Putumayo en una zona donde la gente dejó de trabajar. Ahora que las pirámides han desaparecido y que los estupefacientes han sido controlados, los jóvenes comienzan a levantarse de su letargo
“Y es que a los jóvenes no les gusta trabajar, sólo les gusta lo cómodo, lo fácil, sin que les cueste mucho”, dijo donde Manuel, un hombre que vive del comercio en la zona donde opera la plaza de mercado del municipio de Puerto Asís
Caracol Radio, que recorre los pueblos olvidados de Colombia, visitó a Puerto Asís y encontró en el centro de la ciudad a un grupo de adolescentes qeu se quejan porque la pobreza les impide estudiar, hay pocas oportunidades de trabajo y no saben qué harán en el futuro
David es un muchacho de 14 años, tez negra, cabello enroscado y ropa sucia, que huyó de Buenaventura por la violencia. Hoy labora cargando bultos en la plaza de mercado de este municipio del Bajo Putumayo, donde la mayoría de las posibilidades de trabajo son en la informalidad
David dijo que allí varias veces ha sido tentado por la droga y el delito, pero él se resiste y lamenta que hoy, muchos de sus amigos, sí hayan sucumbido
“Son muchos los muchachos que consumen droga, que no les gusta hacer nada y que, incluso, hacen lo que sean para conseguir dinero”, afirma este joven, quien lamenta que no haya podido estudiar porque no tiene dinero
Cuándo se le pregunta sobre hacer “lo que sea” para conseguir dinero, no se compromete y simplemente dice: “todo el mundo lo sabe, ¿usted no?”La vida de David se repite entre cientos de jóvenes que dicen no tener oportunidades para el futuro. Es el caso de El Caleño, un hombre de 19 años que prefiere guardar su identidad y quien afirma que lo único es la resignación
“Tenemos que resignarnos a esta vida de problemas y falta de oportunidades. Ya nos han sacado del campo y entonces nos toca venir aquí a rebuscarnos para vivir”, relató es hombre, que mantiene su cabeza abajo mientras evoca momentos dramáticos cuando la violencia lo desplazó hacia esta ciudad, la más poblada de Putumayo
Es la radiografía de los sectores pobres de Puerto Asís. Básicamente la plaza de mercado, donde la pobreza es notable y tres grandes invasiones del norte de ese municipio, donde las casuchas albergan a decenas de desplazados
Estos jóvenes son vulnerables a la violencia. Es fácil que resulten en las filas guerrilleras o paramilitares, como raspachines o como sicarios. Y aunque dicen que no hay trabajo, don Manuel, un señor de varios años en este puerto, afirma que a los jóvenes les gusta la vida fácil
“Qué oportunidades quieren, si a los jóvenes no les gusta trabajar, reiteró este hombre, tras lamentar que “a nosotros los viejos, que sí queremos, nadie nos da la oportunidad de trabajar”
Pero la presidente de la Cámara de Comercio, Deccy Yanira Ibarra, dice que las oportunidades las hay y que el país exagera con la violencia de Putumayo
Ibarra, en entrevista con Caracol Radio, relató que Puerto Asís y, en general, todo el departamento de Putumayo, es hoy de oportunidades, porque la gente se levantó del descalabro que causaron las pirámides y el narcotráfico, y hoy participa activamente en programas para el desarrollo
Asegura que Putumayo es un ejemplo, porque las gentes dejaron de llorar y hoy están haciendo empresa, generando trabajo, generando riqueza
Mientras tanto, muchas personas dicen sentir miedo porque persiste el fantasma de la violencia y son frecuentes las muertes y las acciones sicariales en este rincón olvidado de Colombia. Aun así, están dispuestas a sumarse a la lucha para salir adelante
El rebusque, primera opción para sobrevivir en Arauquita, dicen sus habitantesEl precio del bolívar, la moneda de Venezuela, sigue deprimido y como consecuencia de esto, la economía en la frontera es muy difícil. Poco a poco los cambistas han desaparecido y los que quedan afirman que ahora escasamente ganan “para comer”
En un recorrido por la zona limítrofe llegamos a Arauquita, municipio que hasta hace poco tiempo fue duramente golpeado por la guerrilla de las Farc, que varias veces destruyó sus instalaciones
Al llegar, encontramos un puerto quieto, con cinco pequeñas embarcaciones esperando pasajeros para cruzar hacia Venezuela y de allí, traer personas al lado colombiano-A pocos metros del embarcadero estaba el señor José Carreño, quien vive del cambio de moneda desde hace 18 años. Un butaco y una mesa pequeña, instalados frente al río Arauca, son su oficina ambulante. Desde Arauquita, el señor Carreño mantiene la mirada firme hacia Venezuela, a ver si viene alguien en busca de una transacción
Pero se queja porque comprar o vender dólares es cada día más difícil, pues el comercio decayó y los araucanos deben luchar a fondo para poder comer
Aquí no hay nada, no hay fábricas, no hay producción, no hay ayuda del gobierno, no hay nada, repitió
Y es que la pobreza en Arauquita es profunda, como lo corrobora don Francisco Parra, un anciano paisa que vende dulces frente al embarcadero. Dijo que durante los últimos tiempos no ha tenido trabajo, frente a lo cual decidió vender dulces en una caja de madera que él mismo fabricó
“La situación está muy dura. Nos toca vivir del rebusque, porque aquí no hay ninguna otra posibilidad”, afirmó
El presidente del Concejo de Arauquita, Francisco Valencia, en entrevista con Caracol Radio en una calle local admitió que la situación económica es crítica, pero confía en que mejorará
Valencia considera que la violencia, que estigmatizó al departamento, ha bajado notoriamente y esto ayuda a mejorar las condiciones de los pobladores, pero pide apoyo del gobierno nacional mediante la búsqueda de mecanismos que permitan la generación de empleo
Lo cierto es que las gentes se quejan por la falta de trabajo, y porque ganarse el pan ha sido una lucha de cada día. Ya no hay bonanzas, hay solo esperanzas, pero muy esquivas
Colombia le pedirá cacao a AraucaEl departamento de Arauca no es solo petróleo y violencia; también cultiva el mejor cacao del país. Alrededor de 12 mil hectáreas de este departamento son utilizadas hoy para cultivos de cacao, que generan alrededor de 40 mil millones de pesos al desarrollo de la región. Las bondades de este cultivo fueron encontradas por Caracol Radio, que realiza un recorrido por pueblos olvidados de Colombia y ha encontrado que en Arauquita y Saravena le están apostando a estas plantaciones como forma de redención social
Y es que al cacao le dicen en Arauca, el cultivo de la paz. Allí tiene una historia de 300 años, pero pocos en el país conocen su potencial
Aunque hoy son 12 mil las hectáreas sembradas, hay potencial para otras 94 mil. Es una fuente de empleo importante para una región que trata de salir de los graves problemas de violencia, según dice Luis Alberto Castaño, director de la Unidad Técnica de Fedecacao en la región
Lo cultivan en Tame, Arauquita, Saravena y otras zonas donde además se realizan tareas de investigación y tecnificación
Además, el cacao de Arauca también es calidad reconocida, incluso, entre los paladares más exigentes de Francia. Según Castaño, en octubre pasado una muestra de cacao de Tame fue llevada a un salón de chocolatería de París y allí se ubicó entre los 10 mejores del mundo por aroma y sabor
Por ahora, la mayoría del cacao araucano se lleva a otras regiones para ser procesado. Sin embargo, el propósito es que salga de allí, listo para el consumo, según dice una productora, Elizabeth Agudelo. Para el efecto, en coordinación con el gobierno y los cacaoteros se trabaja en un proyecto para instalar en el departamento una planta procesadora
Según Agudelo, hoy ese proceso se hace a nivel artesanal y en cantidades menores, que sirven para el consumo local. El resto del cacao es llevado a las grandes procesadoras del país
Buena parte de los trabajadores del cacao en Arauca son mujeres cabeza de familia, que encontraron en este producto la solución a los problemas generados cuando la violencia les robó a sus seres queridos
El alcalde de Saravena, Mario Avellaneda, asevera que su municipio es gran productor de cacao y no solo de violencia. Dice que este producto debe servir para quitar el estigma negativo que tiene la localidad
Avellaneda dijo que es enorme el potencial del cacao y que se está convirtiendo en una fuente importante de empleo, y pidió un apoyo del país para impulsar este tipo de actividades que favorecen el trabajo que realizan las autoridades locales por recobrar plenamente la tranquilidad para la región
Algunos niños de Arauca viven del contrabandoUn grupo de niños, cuyas edades oscilan entre los 12 y 16 años, trabajan para ayudar al sostenimiento del hogar y algunos de ellos lo hacen apoyando a contrabandistas
Caracol Radio encontró a orillas del río Arauca a varios de menores que dijeron estar siempre dispuestos “a traer lo que sea” desde Venezuela, con tal de ganar algunos pesos
“Vivimos del contrabando. Traemos desde Venezuela la carga que nos salga”, afirmó Alex, un joven de 15 años que, paradójicamente, sueña con ser militar. Explicó que si la carga es de contrabando la acepta porque necesita ganar dinero para su familia
Alex trabaja en la ciudad de Arauca con una de varias canoas metálicas que permanentemente atraviesan de lado a lado el río Arauca, entre Colombia y Venezuela, o viceversa, transportando pasajeros y carga
Yorman es otro niño de sólo 13 años, menudo, moreno, que permanece descalzo y que con gran sapiencia es capaz de conducir otra canoa con la que cruza el Arauca por lo menos 20 veces diarias, pero en la población de Arauquita
Yorman dice que su trabajo es de “caletero” y explica que su misión es “ayudar a pasajeros que pasan” de uno a otro país. Pero junto a los pasajeros es frecuente que haya movilización de carga proveniente del vecino país, en gran parte de contrabando
Y no es un trabajo fácil. En realidad, los dueños de las embarcaciones toman a estos menores como coteros en esa actividad ilícita. Sus frágiles cuerpos deben levantar pesadas maletas y paquetes, para bajarlos de la canoa y dejarlos a salvo en tierra firme
Alex le dijo a Caracol Radio que “contrabandear” no es lo que quiere para su vida, pues sueña con ser militar. “También me gustan las cosas del turismo y otras, pero la situación es muy dura, mi familia no tiene como pagar una carrera de universidad”, señaló
En los municipios de Arauca, Arauquita y otras localidades de esta región limítrofe con Venezuela el desempleo y la pobreza abundan. Y por supuesto, la falta de oportunidades para los menores
Un niño de 12 años, muy tímido, afirma que le toca trabajar duro para ganarse 10 mil o 15 mil pesos diarios, la mitad de los cuales se los da a su mamá para ayudarla. “Ella lava y plancha ropa y con eso vivimos. Mi papá se fue cuando yo estaba muy pequeño”, afirmó
Este menor copia la aspiración de su amigo y, con voz entrecortada por la timidez, afirma que también le gustaría ser militar, “porque nos gusta la acción y viviríamos mejor”
Yorman también dice, por separado, que no trabaja en el contrabando por gusto, sino porque sus padres no tienen dinero para ponerlos a estudiar
José Gregorio Orduz, inspector de Policía en Arauquita, admite que muchos menores caen en este problema por falta de oportunidades, pero las mismas se están abriendo
Con recursos de las regalías se han impulsado programas de educación y los niveles de deserción escolar están bajando notablemente, asevera. Además, hay oportunidades para carreras técnicas e, incluso, a la región están llegando las universidadesSin embargo, muchos padres de familia creen que por allí no hay futuro para sus hijos. Admiten que es posible ofrecer a sus hijos la educación básica e, incluso, la media, pero la carencia de recursos impide el acceso a la universidad
Unos y otros piden mayor apoyo del Estado, para que el futuro de Arauca sea diferente, lejano de la violencia y el delito que durante años ha afectado al departamento
Por Luis Enrique Rodríguez
Enviado Caracol Radio




