Bogotá se une a las manifestaciones de pesar por la muerte de Sonia Osorio
La coreógrafa y creadora del Ballet de Colombia tuvo a Bogotá como una de sus casas alternas, desde donde trabajó a favor de la cultura.
Catalina Ramírez Vallejo, a nombre de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, manifestó el pesar que para la cultura capitalina representa el fallecimiento de la folclorista Sonia Osorio
La coreógrafa y creadora del Ballet de Colombia tuvo a Bogotá como una de sus casas alternas, desde donde trabajó a favor de la cultura y en este caso de las danzas típicas de nuestro país
La familia de Sonia Osorio determinó que en Bogotá se hará una ceremonia luctuosa para despedir a la mujer que en el siglo veinte consolidó a las dazas colombianas como icónicas a nivel mundial
Comunicado:La racha trágica que abate la cultura por estos días no parece darnos una tregua. Ahora, quien nos ha dejado es Sonia Osorio, la creadora del Ballet Nacional de Colombia que le mostró al mundo que este es un país en movimiento perpetuo, que no se cansa, que vibra con la cadencia de una cumbia, que se excita con la emoción del sanjuanero, que se provoca con la ternura del bullerengue, que se estremece con el temblor del mapalé y que goza con la libertad del currulao. De la mano de esta bogotana criada en Barranquilla, casi todos los países del orbe se contagiaron con la seductora fiebre de los ritmos criollos, que causaba estragos en las vastas audiencias a las que, en 51 años, llegó el ballet más autóctono del país, y que no lograban evitar un irresistible movimiento de caderas
Por eso la tristeza que llega con la danza de la muerte se atenúa, se disimula, se encubre al recordar su entrega de más de medio siglo a esa manifestación de la vida que es bailar. Todo el equipo de la Alcaldía Mayor de Bogotá y sus entidades adscritas, que no acabábamos de secarnos las lágrimas de la ausencia, lamenta el fallecimiento de la más importante coreógrafa colombiana, pero se alivia al pensar que ella es uno de los pocos seres a quienes nadie puede quitarle, literalmente, lo bailao’



