Ciencia y medio ambiente

Después de la tragedia llegó el abandono

Caracol Radio volvió a Armero, 25 años después de la tragedia. En los sitios donde están los sobrevivientes es poco el desarrollo y las gentes viven del "rebusque".

Después de la tragedia llegó el abandono

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Por Luis Enrique Rodríguez, enviado de Caracol Radio

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Hace 25 años Armero era un municipio próspero, amparado en un comercio activo y una agricultura altamente productiva. De repente, la localidad desapareció y en su lugar quedó una mancha enorme de color amarillo bajo la cual quedaron millares de personas muertas. Hoy, cinco lustros después, es una extensa explanada verde que se mantiene como testigo de una de las peores tragedias en la historia de Colombia

Al llegar por una carretera bien pavimentada, tras cruzar las poblaciones de Honda y Mariquita, en el norte del departamento del Tolima, lo primero que el visitante encuentra es un pueblo típico de tierra caliente, con casas pequeñas, algunas calles hechas en concreto y otras vías polvorientas por las que caminan gentes con ropas ligeras

Es el municipio de Armero Guayabal, a donde se trasladó el casco urbano de la antigua Armero, luego de la tragedia del 13 de noviembre de 1985

Si se avanza por la misma carretera, menos de diez minutos después comienzan a aparecer algunas ruinas, testigos mudos de que allí hubo un municipio. Aun se observa el aviso de lo que fue una ferretería, otros almacenes, un hotel de paso y, un poco más a la vista, los restos del Hospital San Lorenzo

Pero son las únicas ruinas claras de antiguas edificaciones, pues al avanzar es muy poco lo que se observa de la Antigua Armero. Grupos de jóvenes que viven del "rebusque" se apostan a lado y lado de la carretera, orientan a los turistas, los conducen hacia los sitios más significativos de lo que fuera una gran localidad y venden CDs piratas con documentales y películas que cuentan la historia

Al ingresar hacia lo que era el centro de Armero, encontramos la cúpula de lo que fuera la Iglesia de San Lorenzo, recientemente recuperada en excavaciones que durante los últimos tiempos se han realizado. Esta cúpula, aunque partida, fue ubicada en el sitio donde durante muchos años estuvo el templo católico

Luego se puede observar una roca gigantesca que dejó la avalancha, la bóveda de un banco, un monumento en homenaje a los policías que murieron y centenares de tumbas, unas muy cuidadas y otras abandonadas

Tras avanzar aproximadamente 500 metros se llega hasta la tumba donde murio Omaira Sánchez, una niña de 13 años, quien estuvo atrapada en el fango, el agua y los restos de su propia casa durante tres días... En medio del drama, Omaira demostró fortaleza, al enviar un mensaje dirigido a su madre. Finalmente murió el sábado 16 de noviembre, sin que los socorristas pudieran rescatarla

Hoy, la tumba es visitada por muchos turistas, curiosos y personas que le agradecen supuestos milagros

La noche de terrorAllí, frente a la tumba de Omaira, se reunen muchos de los "guías improvisados", quienes como en lección de escuela, repiten que el 13 de noviembre de 1985 en la noche, se produjo una erupción del volcán Arenas, en el Nevado del Ruiz, que generó un dshielo y una posterior avalancha

Luego narran que esa avalancha "descomunal" arrastró durante más de 60 kilómetros todo lo que encontró a su paso: toneladas de lodo, piedras de gran tamaño, árboles y muchos objetos más

Esa avalancha irrumpió a gran velocidad y con una indescriptible furia arrasó con el municipio. Las casas fueron rápidamente destruidas y sepultadas, y las edificaciones más fuertes fueron desprendidas desde sus bases. Los restos aparecieron muy lejos del lugar donde estaban construidas

"Era como una gigantesca máquina demoledora, que hacía mucho ruido y provocaba explosiones", según relata ahora, en Caracol Radio, Mary Manrique, quien entonces era una niña, pero que hoy recuerda muy bien el horror de ese momento

Dijo que la gente, confundida, corría en todas las direcciones, sin saber qué hacer. "Todos estábamos horrorizados, pues veiamos cómo se acercaba a gran velocidad la avalancha de tamaño enorme"

Esa avalancha, que tenía más de 10 metros de altura, según otros sobrevivientes, envolvía a su paso las viviendas, los comercios, las demás construcciones y, por supuesto, a todas las personas que encontraba

Mary Manrique recuerda que se salvó junto con su familia porque en medio de la oscuridad lograron llegar a una parte alta del municipio, donde el barro subió muy poco

En ese sitio, que se convirtió en una especie de isla rodeada por barro blando, sirvió de refugio durante casi tres días a esta mujer, su familia y otros sobrevivientes, quienes luego fueron evacuados en helicópteros

Pero durante esas 72 horas de bloqueo, cuando llegaban con dificultad alimentos y medicinas arrojados desde el aire, también fueron enormes los momentos de angustia

La misma noche de la avalancha fue larga y terrorífica para Mary, quien recuerda que no se veía prácticamente nada. "Sólo escuchaba a muchas personas que se quejaban, que pedían ayuda porque quedaron atrapadas dentro del lodo, pero nada se podía hace por ellas", dijo

Muchas personas tuvieron una larga agonía y murieron frente a la impotencia de quienes querían ayudar, pero no tenían medios para hacerlo

Tras hacer muchas pausas, en las que se apreciaban largos suspiros, Mary Manrique recuerda que su familia por fin fue evacuada el sábado. "Inicialmente estaban rescatando a los niños, pero mi mamá no dejó que nos separaran. Por eso nos demoramos un poco más, pero salimos en familia", recuerda

A partir de ese momento los sobrevivientes comenzaron a vivir otro calvario. Inicialmente debieron refugiarse en carpas donadas por la comunidad internacional e instaladas por la Cruz Roja. Al comienzo no faltaron los alimentos, ni la atención médica, pero a las pocas semanas los suministros comenzaron a bajar

Luego vino la lucha para obtener vivienda. Algunas familias debieron esperar hasta cinco años, otras se cansaron de esperar y prefirieron tomar otros rumbos e ir a las grandes ciudades a engrosar las filas de la pobreza

Quienes lograron su casita en alguna de las urbanizaciones que se construyeron, recibieron una solución habitacional básica, en obra gris. Muchas de esas casas permanecen igual, otras recibieron una mano de pintura con el esfuerzo de sus nuevos propietarios y muy pocas lograron pañetes y mejores terminados

Sin trabajoPero recibir una casa no fue suficiente. Varios de los damnificados hoy siguen sufriendo porque durante el proceso de reconstrucción sus responsables sólo tuvieron en cuenta las viviendas, pero prácticamente no hubo plan alguno de desarrollo social

"Nos dieron casita, pero no generaron ninguna forma de empleo. Hoy vivimos del rebusque y de la mano de Dios, como el día de la tragedia", dijo Mercedes Rincón, otra sobreviviente de Armero, quien reside en una casa cuyos ladrillos aun están a la vista

"Nos dieron los peces, pero no las redes para pescar", describrió Eduardo Rojas Nizo, un hombre curtido, de 71 años, quien nos recibió en su casa y nos contó que hubo despilfarros, malos manejos en el proceso de reconstrucción. Señaló que a los sobrevivientes se les dió unas soluciones habitaciones básicas, pero ninguna fuente adicional de subsistencia

Ricardo Sánchez Niño, otro Armerita que hoy reclama más apoyo para su comunidad, denunció que mucho dinero se botó en obras inconclusas, como un mirador al que no se puede subir porque no fueron bien adecuadas las escaleras, un teatro envuelto por la maleza y los animales que pastan a sus alrededores, y una plaza de mercado que nunca se estrenó porque cada vez que llueve se inunda

Armero en quiebraTambién habló con Caracol Radio el concejal de Armero Guayabal Germán Pardo Sánchez, quien dijo que la situación económica del municipio es delicada, se encuentra en Ley 550 y buena parte de los recursos que recibe se destinan para pagar a los pensionados que les dejó la vieja Armero

El concejal Pardo Sánchez le pidió al gobierno nacional ayuda y sin dudarlo ni un momento, dijo que en su municipio "se vive de milagro"

"Aquí necesitamos más recursos para invertir, pues no se ha logrado ninguna clase de desarrollo", enfatizó

No hay futuro, dicen los nuevos armeritasCaracol Radio habló con jóvenes nacidas en la nueva Armero, la que ahora se llama Armero Guayabal. Tatiana, de 18 años sabe por su familia que sus ancestros nacieron en un pueblo que ya no existe, porque hace 25 años se lo llevó la furia de la naturaleza. Afirmó que el futuro para los jóvenes del municipio es difícil porque si acaso pueden terminar el bachillerato, pero prácticamente no existe ninguna posibilidad de educación superior

Maria Teresa, una adolescente de 17 años, también está preocupada porque el futuro para su generación es incierto. Cree que se necesita el apoyo del gobierno nacional para hacer obras que generen empleo, la creación de empresas, pero también facilidades para educación y que se mantenga vigente la memoria de Armero

No hubo responsabilidad del Estado¿Y sobre la responsabilidad del Estado qué podemos decir? La única respuesta clara que encontramos fue esta: La justicia en los departamentos de Caldas y Tolima exoneró al Estado de responsabilidades, al considerar que no se improvisó y que no existian los medios para alertar sobre dicha tragedia

Fue un fallo que acató el Consejo de Estado y que en primera instancia lo emitieron los Tribunales Contenciosos de los dos departamentos. En fin, según la Justicia, el Estado no es responsable de la catátrofe de Armero

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