Tres familias y una historia en común: el despojo
En este momento cuando se estudia en el Congreso el proyecto de Ley de víctimas y restitución de tierras, se conocen dramáticas historias de desplazamiento forzado y despojo.

Tres familias y una historia en común: el despojo
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En este momento cuando se estudia en el Congreso el proyecto de Ley de Víctimas y restitución de tierras, se conocen dramáticas historias de desplazamiento forzado y despojo que no terminan, porque el fenómeno sigue ocurriendo en diferentes zonas del país. Millones de campesinos no solo perdieron tierras, también viviendas, cultivos y animales y los más preciado: seres queridos, por lo que hoy esperan un justa reparación
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A finales de los ochenta y a comienzos de los noventa los grupos paramilitares pasaron por Córdoba, Urabá, Montería y el nordeste antioqueño, con el afán de exterminar la guerrilla, pero lo que hicieron fue matar y desaparecer campesinos, según cuentan los sobrevivientes. Pocos días después de las arremetidas hombres desconocidos llegaban ofreciendo sumas infimas por la compra de inmensas y productivas fincas. Eran hombres de Vicente Castaño. Esta experiencia le tocó al papá de Afranio Solano
"Llegaron como cuarenta hombres, al mando de un tal Lázaro, hicieron masacres, mataron tres vecinos de la finca. Al rato llegaron a ofrecernos 200 mil pesos por hectárea, con un cheque de 5 millones de pesos se quedaron con 33 hectáreas, nos tocó desplazarnos y llevarnos a mi papá"
Otros en cambio, no tuvieron tiempo ni siquiera de esperar la oferta, como le ocurrió a Carmen Valencia, quien vio como asesinaron a su esposo, el presidente del Concejo del Municipio de Valencia en Córdoba y salió corriendo con sus hijos y lo que llevaba puesto
"Me tocó irme para Urabá, los paramilitares acabaron con todo mi negocio de ganado, madera, la casa, me monté en el carro y con ropa no más"
Atrás quedó todo, el trabajo de toda una vida de padres y abuelos y ahora solo quedaba buscar refugio y salvarse. Lo más irónico es que la familia Afranio, con el dinero recibido, solo pudo comprar 3 hectáreas
"Nos fuimos para donde la violencia ya había calmado y con la plata de 33 hectáreas solo pudimos comprar 3". Mientras tanto, Carmen Valencia ya no guarda esperanzas de recuperar su tierra, lo intentó por la vía legal, pero casi muere en el intento
"Regresé a Valencia y dos paramilitares me persiguieron desde la casa donde me hospedaba hasta el banco Agrario, no pude hacer nada". La tierra de Carmen, según ha podido averiguar pasó de mano en mano y de los paramilitares hoy está en poder de la guerrilla. Ella hoy lidera la Asociación de víctimas de Urabá y trabaja en un pequeño negocio en Apartadó
Son historias de despojo y de dolor que se repiten una y otra vez
Años más tarde, en 1997 hasta el 2000, el fenómeno se repitió en el Río Atrato, donde la familia de Hernando Olier tuvo que abandonar 400 hectáreas por amenazas, primero de las Farc y luego de paramilitares. Con sorpresa las comunidades negras de la zona vieron como las fincas dedicadas a cultivos de plátano, maíz y arroz, se convirtieron en grandes sembradíos de palma
"Aún no se nos ha devuelto el territorio, porque 180 hectáreas estuvieron sembradas en palma y las otras 220 no las hemos podido recuperar, por el auto de la Corte. Lo que sabemos es que las tierras las compraron los palmeros a terceros, varios de ellos ya están en la cárcel, ya nuestras tierras están manos del Gobierno"
Cerca de 300 familias desplazadas de la zona, se encuentran prácticamente arrinconadas en el Carmen del Darien, en extrema pobreza, sin la posibilidad de producir ni siquiera para sobrevirir y el resto huyeron a Cartagana, Bogotá y Chocó, recogiendo limosnas en los semaforos
Carmen, Afranio y Hernando, además de su drama, tienen en común que quieren regresar, se unieron a otras víctimas y sueñan con recuperar la tierra para cultivar y morir allí como lo hicieron sus antepasados
"Las tierras son de nosotros, que se nos entregue oficialmente"
Sin embargo, tienen temor, porque en Córdoba y en otras regiones del país, el despojo continúa, varias mujeres desplazadas en el 2004 regresaron, pero hoy son víctimas de amenazas jurídicas y de grupos armados
"En Valle Encantado hay familias amenazadas: nos dicen te doy 10 millones y nos dejas la parcela. Son gente al margen de la ley"
Nora Villegas, otra de las mujeres que está a punto de sufrir un nuevo desplazamiento, cuenta que el Gobierno les asignó un terreno que hoy comparten con hombres armados
"Nos vemos obligadas a guardar silencio, frente a esta grave situación de inseguridad, estamos amedrentados"
La esperanza de todos se concentra en el proyecto de Ley de Víctimas y Restitución de tierras, por eso sueñan con el regreso a sus fincas, el olor a campo la tranquilidad de la propio y sobre todo la confianza de vivir en paz




