Desde colchones hasta pedazos de animales se encuentran en las alcantarillas de Bogotá
Veinte mil toneladas de basura saca la EAAB de la red del alcantarillado al año. Cifra comparable con los desperdicios que Bogotá produce en una semana.

Desde colchones hasta pedazos de animales se encuentran en las alcantarillas de Bogotá
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Veinte mil toneladas de basura saca la EAAB de la red del alcantarillado al año. Cifra comparable con los desperdicios que Bogotá produce en una semana
Arrancó una nueva temporada de lluvias en Colombia y en Bogotá no para de llover. Setenta y cinco hombres de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado están alerta para abordar sus Vactors, moverse a cualquier punto de la ciudad destapar cualquiera de los 210 mil colectores que tiene la ciudad. Los Vactors son unos gigantescos camiones que cargan lo que podría ser una gigantesca aspiradora, que no es más que un equipo de presión - succión con el que se destapan las líneas del alcantarillado
La jornada para cada una de las tripulaciones, que tienen los 25 Vactors de la EAAB, arranca a primera hora del día
Desde una sala de control se les ordena desplazarse a cualquiera de los barrios de Bogotá en donde se detecte que están taponados los ductos que conducen las aguas servidas
Caracol Radio acompañó a una de las tripulaciones a su trabajo diario. En una de estas mañanas invernales se ordenó a uno de los Vactors trasladarse a la zona de Fontibón, donde recurrentemente se presentan inundaciones durante el invierno por dos razones fundamentales: una, porque esta zona está por debajo de los niveles del río Bogotá, y dos porque la gente permite que la basura tapone los colectores de agua
Mientras nos desplazamos al punto de trabajo, Julián, un joven que limpia alcantarillas desde hace tres años, nos recuerda lo complejo que es trabajar dentro de los ductos, en medio de aguas elidas y nauseabundas, donde lo único que tiene vida son las ratas
Dice el joven que ellos trabajan con los desperdicios de la gente, lo que se llevan los inodoros, lo que deshecha la ciudadanía; trabajo poco agradable que alguien lo tiene que hacer, sino toda la podredumbre en temporada invernal se devuelve por las redes del alcantarillado
Ya en Fontibón, estos hombres estacionan su máquina, se ponen sus guantes, sus tapabocas y su traje de neopreno. Deben abrir la tapa de la alcantarilla por donde se llega a la tubería tapada
Al destaparla, pueden observar que el nivel de las aguas servidas es muy alto, signo inequívoco que unos de los tubos que se desprende del cajón esta taponado
Esta vez no descenderán porque la tubería es muy angosta, pero Norberto, un curtido hombre que lleva 20 años en este trabajo, nos cuenta que hay lugares donde no pueden entrar por los altos niveles de contaminación
Y es que los gases tóxicos que se acumulan dentro de las redes son tan peligrosos que en determinadas cajas de inspección se deben medir primero los niveles de oxigeno y entrar con auto contenido para poder destaparlas. Estos hombres, confiesan que lo que más padecen es gripa por el efecto de los gases que respiran mientras han logrado introducir la manguera del Vactor por el tubo, manguera que lanza un chorro con mil libras de presión para desbloquear el ducto
Uno de ellos, José, que opera la máquina que propulsa el chorro, nos relata las sorpresas que uno se puede encontrar en los ocho mil kilómetros de tuberías que hay en Bogotá
Según él, en medio del ambiente putrefacto de una tubería de alcantarillado, es fácil encontrarse con camas, sofás, cobijas, partes de carros, pedazos de animales muertos y hasta personas que fueron mutiladas
Mientras que nos cuentan lo inverosímil de lo que uno se puede encontrar en los subterráneos de la ciudad, estos operarios se percatan que la presión del agua no puede destaponar la tubería. Muy seguramente escombros de construcción pueden estar atrapados en su interior
De nuevo insertan la manguera y encienden el potente chorro, esta vez a mil 500 libras de presión. Nos cuentan que lo que se siente cuando uno entra a un ducto del alcantarillado, es lo más cercano a la claustrofobia. Uno de ellos, José, dice que se pierde la respiración, no se ve nada y se percibe que todos los espacios se encogen
Por fin el Vactor ejerce todo su poder y destapa la línea de 300 metros de longitud. Cerrada esta operación en Fontibón, esta tripulación continuará su tarea de destapar entre diez y veinte cajas del alcantarillado al día, rogándole al santísimo que no caiga más basura a las redes para que no se inunde la ciudad
Estos hombres de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, con sus potentes maquinas han sacado en el ultimo año 20 mil toneladas de basura de la red del alcantarillado de Bogotá




