La buena fe de Uribito
Hay mucho discurso por ahí construido con frases huecas. Discursos repetidos por cerebros insulsos que apenas son capaces de juntar el sujeto, el verbo y el predicado para hacer frases que se vuelven de cajón y que no quieren decir nada. En Colombia se usan muchas frases huecas como aquella que se pronuncia con grandilocuencia y que dice Yo asumo la responsabilidad política.


Hay mucho discurso por ahí construido con frases huecas. Discursos repetidos por cerebros insulsos que apenas son capaces de juntar el sujeto, el verbo y el predicado para hacer frases que se vuelven de cajón y que no quieren decir nada. En Colombia se usan muchas frases huecas como aquella que se pronuncia con grandilocuencia y que dice Yo asumo la responsabilidad política. Por ejemplo. Y por ejemplo más reciente está empezando a hacer historia una frase que usa el precandidato Felipe Arias con una asiduidad sospechosa. La frase es que ellos actúan de buena fe o que les asaltan la buena fe. Al escándalo de Agro Ingreso Seguro le puso la marca de haber sido asaltada su buena fe. A las intrigas parlamentarias con la célebre monita del BlackBerry pidió que el episodio se mirara de buena fe. A las denuncias sobre la financiación de su campaña ha respondido que los dineros los recibieron de buena fe. Y ha explicado que a las reuniones sospechosas citadas por el gobernador del Valle acudieron de buena fe. Y a sus tempranas denuncias de fraude electoral del amanecer del pasado lunes, Uribito dijo que la Registraduría les había asaltado su buena fe. Puntillazo. Y todos esos asaltos a la buena fe, el ex ministro Arias suele ponerles el sello del Nosotros. Porque Uribito habla de Nosotros cuando se refiere a él mismo. Usa ese detestable plural mayestático como si fuera el Papa. Como si fuera otro Mesías




