Capturado responsable de masacre en Turbo
La Policía de Caldas capturó a un hombre responsable de la masacre de 20 personas en Turbo Antioquia en 1988.


Los hechos delictivos ocurrieron el 4 de marzo de 1988, en horas de la madrugada cuando 20 hombres armados vestidos de civil, llegaron a la finca honduras ubicada en el corregimiento de Currulao, jurisdicción del municipio de Turbo (Antioquia), en la zona del golfo de Urabá, donde dormían los trabajadores con sus familias y llamándolos a cada uno por su nombre, los obligaron a salir, forzándolos a tenderse en el piso; a las mujeres, niños y demás trabajadores no seleccionados, se les obligó a permanecer en sus dormitorios y apagar las luces, los agresores procedieron accionaron sus armas de largo y corto alcance en contra de los trabajadores, asesinando a 17 de ellos. Gracias a las informaciones suministradas por la Red de Cooperantes de la Policía Nacional y a las labores de inteligencia e investigación adelantadas por funcionarios de la Policía judicial del departamento de Policía Caldas fue posible lograr la ubicación y posterior captura de Mario Zuluaga Espinal de 59 años, alias “Francisco Javier”, en zona urbana del municipio de Anserma Caldas en el sector del parque principal
Alias “Francisco Javier” fue condenado a 30 años de prisión por los delitos de homicidio con fines terroristas y terrorismo en calidad de autor intelectual, por el juzgado especializado de orden público de la ciudad de Bogotá, siendo uno de los responsables de dos masacres ocurridas en jurisdicción del municipio de turbo, departamento de Antioquia, en la zona del golfo de Urabá, cuando integrantes de las autodefensas del magdalena medio al mando de Fidel Castaño y Hernán Giraldo, asesinaron a 20 sindicalistas del movimiento trabajadores agrarios de Antioquia, “SINTAGRO” en el año 1988, cuando el capturado hacia parte de la organización criminal
En el momento de la captura portaba documentos falsos, a nombre de Francisco Javier Zuluaga, persona que aparece en los archivos de la Registraduría como fallecida, con el fin de evadir las actuaciones de los miembros de la fuerza pública para evitar ser reconocido y capturado.




