Ingrid Betancourt dice no querer volver a Colombia todavía
Ingrid Betancourt, que permaneció seis años y medio secuestrada por las FARC, dijo hoy en Nicosia que su vida ha cambiado y no desea regresar todavía a Colombia.
La política Ingrid Betancourt, que permaneció seis años y medio secuestrada por la guerrilla de las FARC, dijo hoy en Nicosia que su vida ha cambiado y no desea regresar todavía a Colombia, "país que está dividido en dos y es necesario que los colombianos aprendan a trabajar por la unidad". Betancourt participó en la capital chipriota en un encuentro organizado por la comunidad católica italiana de Sant''Egidio e hizo esas declaraciones a la prensa, según un comunicado difundido por ese grupo católico en Roma, donde tiene su sede. "Mi vida ha cambiado. No quiero volver inmediatamente a Colombia. El país está dividido en dos, de una parte aquellos que están con el Gobierno, también justamente por las conquistas logradas, y de la otra los que se muestran con intransigencia y odio", dijo Betancourt, según la nota. La ex candidata a la presidencia de Colombia agregó que "es necesario que los colombianos aprendan a trabajar por la unidad del país, ya que necesitamos una Colombia que pueda integrar a los otros". Añadió que "en ese contexto" no desea participar "en una confrontación política basada en el odio, sino ayudar a una paz real que pase a través del perdón". Según Betancourt, actualmente su voz es más escuchada "si llega desde fuera". "Necesito no responder a las presiones. Quisiera regresar a mi país cuando sea oportuno. Hoy tengo una esperanza mayor respecto al pasado. Los medios que tengo son diferentes a los de antes. Se necesita mucho más que una ley para cambiar el país. Se necesita un proceso. Cambiar es posible, aunque no sea fácil. Se necesita tiempo, pero yo sé esperar. La prisión no ha logrado matar la voluntad de cambiar las cosas", afirmó. Durante su intervención en la reunión entre religiones, que tuvo como lema "La civilización de la paz: diálogo de religiones y culturas", Betancourt habló de su fe y de sus años de prisionera, en los que vio, precisó la nota, lo fácil que se traspasa "la frontera de lo inhumano". Contó que intentó conocer qué sucedía en el interior de sus secuestradores y que en el fondo de los más "despiadados" encontró a seres humanos "perdidos en el laberinto de sus contradicciones, que intentaban justificar lo que es injustificable".




