Peor que la catedral
Además del ministrico Uribito, tan áulico, tan petulante, pocos ponen en duda que lo que se ha vivido con la Parapolítica es más grave que el Proceso 8000. En el caso que enlodó a Ernesto Samper fueron unas platas sucias que entraron a una campaña. En la Parapolítica las platas sucias entraron a todas las campañas que respaldaron a Uribe. Y quienes pusieron esas platas usaron además el crimen y el robo y el desplazamiento como estrategia política. <br />
Además del ministrico Uribito, tan áulico, tan petulante, pocos ponen en duda que lo que se ha vivido con la Parapolítica es más grave que el Proceso 8000. En el caso que enlodó a Ernesto Samper fueron unas platas sucias que entraron a una campaña. En la Parapolítica las platas sucias entraron a todas las campañas que respaldaron a Uribe. Y quienes pusieron esas platas usaron además el crimen y el robo y el desplazamiento como estrategia política. Eso lo sabíamos. Lo que estamos sabiendo ahora –y lo ha confesado con una sinceridad que raya en la candidez el director del Inpec-- es que las condiciones carcelarias de los Paramilitares eran tan confortables como las de Pablo Escobar en su célebre palacete de La Catedral. Estamos sabiendo ahora que los capos tenían computadores, celulares y otras sofisticaciones cibernéticas. O sea que privados de la libertad, lo que se dice privados de la libertad, no estaban. Y que tenían todos los elementos para haber seguido delinquiendo, los tenían y los usaron. Y no por autorización del señor del Inpec, sino por el pacto de Ralito, por la Ley de Justicia y Paz, porque el gobierno así lo quiso y así lo permitió. Pero como sucede siempre, el asunto lo están mirando desde el lado más folclórico: que si se rompió o no la cadena de custodia. Han sacado a la popularidad ese término –cadena de custodia--, que pretende darle misterio y profesionalismo al simple hecho de cuidar algo. Pero lo que discuten es la cadena de custodia, no las facilidades para delinquir que le dieron a los Paramilitares, ahora exportados como simples narcotraficantes.




