Violencia y daños a embajadas ensombrecen protestas contra Kosovo en Belgrado
Belgrado fue escenario de una gran manifestación contra la independencia de Kosovo que acabó con el incendio de la embajada de Estados Unidos, donde luego se halló un cadáver carbonizado, y otros incidentes que dejaron decenas de heridos
Belgrado fue escenario de una gran manifestación contra la independencia de Kosovo que acabó con el incendio de la embajada de Estados Unidos, donde luego se halló un cadáver carbonizado, y otros incidentes que dejaron decenas de heridos. "Sí, podemos confirmar que se descubrió un cadáver en la parte de la embajada incendiada", dijo la portavoz de la embajada estadounidense, Rian Harris. "Pero estamos seguros de que no es el de ningún miembro del personal de la embajada. Sabemos de todos los miembros del personal de la embajada", agregó la portavoz. Los enfrentamientos se multiplicaron en el centro de la capital serbia, donde la policía antidisturbios seguía enfrentándose por la noche a grupos de manifestantes que se libraron al pillaje. Unas 70 personas, entre ellas 19 policías, resultaron heridas, según un responsable de un centro de urgencias citado por la cadena de televisión B92. Estados Unidos protestó oficialmente ante las autoridades serbias considerando "intolerable" que los manifestantes accedieran a la embajada y la incendiaran, dijo el portavoz del departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack. El embajador estadounidense en la ONU, Zalmay Jalilzad, expresó su indignación y dijo que pediría al Consejo de Seguridad que condene los hechos. Las autoridades serbias han multiplicado esta semana las acusaciones a Estados Unidos y la Unión Europea por considerarles los instigadores de la independencia de Kosovo, proclamada por los dirigentes albano-kosovares el domingo. Las representaciones de Turquía, Bélgica, Croacia y Bosnia-Herzegovina, entre otras, también fueron objeto de la ira de los manifestantes. El presidente de Serbia, Boris Tadic, en visita a Rumania, llamó a la calma y exigió "el fin inmediato de la violencia y de los ataques a embajadas". Horas antes, más de 150.000 personas, según la policía, participaron en la manifestación contra la independencia de Kosovo en la que se vieron algunas banderas españolas y en la que el primer ministro, Vojislav Kostunica, dijo que el territorio "siempre" pertenecerá a Serbia. "Kosovo pertenece a Serbia. Kosovo pertenece al pueblo de Serbia. Así fue siempre y así será siempre", dijo Kostunica, el principal orador de la concentración. "No hay ninguna fuerza, ninguna amenaza, ningún castigo lo suficientemente fuerte y malo para que algún serbio diga lo contrario", agregó el primer ministro nacionalista, preguntándose por el destino de Serbia si "los serbios renuncian a sus raíces, a Kosovo y la historia". Los manifestantes hacían ondear banderas serbias y coreaban "Kosovo es el corazón de Serbia", una frase que se ha convertido en el grito de guerra ante la pérdida de la que todavía consideran "su" provincia. También se vieron banderas de España y Rumanía, dos miembros de la Unión Europea (UE) que se han negado a reconocer al nuevo Estado, y de Rusia, el gran aliado histórico eslavo que ha secundado la oposición serbia a la independencia de Kosovo. El ultranacionalista Tomislav Nikolic, líder del Partido Radical Serbio y el célebre director de cine Emir Kusturica estaban entre los oradores, al igual que el ídolo del tenis serbio, Novak Djokovic, que tenía previsto dirigirse a la multitud por teléfono. Las compañías nacionales de ferrocarriles y de autobuses transportaron gratuitamente a quienes deseaban asistir a esta manifestación, las escuelas cerraron y algunas empresas públicas dieron el día libre a sus empleados. La manifestación estuvo precedida por un ataque de 300 ex reservistas del ejército serbio al puesto fronterizo de Merdare, entre Serbia y Kosovo, que se saldó sin víctimas. En Kosovo, un artefacto explosivo estalló sin causar víctimas en un tribunal de la ONU en la ciudad étnicamente dividida de Mitrovica.




