Blair sabía que EEUU no tenía un plan de posguerra para Irak
El primer ministro británico, Tony Blair, decidió apoyar la invasión de Irak en 2003 pese a saber que Estados Unidos no tenía un plan de posguerra para reconstruir el país árabe, según publica hoy "The Observer".
El primer ministro británico, Tony Blair, decidió apoyar la invasión de Irak en 2003 pese a saber que Estados Unidos no tenía un plan de posguerra para reconstruir el país árabe, según publica hoy "The Observer". De acuerdo con el dominical, Blair, que dejará el Gobierno el próximo 27 de junio, llegó a manifestar su preocupación por la falta de previsión de la Casa Blanca. No obstante, el líder laborista se comprometió a enviar tropas a Irak, a pesar de que el presidente estadounidense, George W. Bush, le comentó personalmente que el Reino Unido podía ayudar "de cualquier otra manera". Esos detalles, publica el periódico, se dan a conocer en un documental que la cadena británica Channel 4 emitirá el próximo sábado y en el que estrechos aliados del Primer Ministro hablan de los preparativos de la guerra de Irak. Entre los participantes en el programa figura el ex ministro británico y hoy comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, quien reconoce que Blair tuvo conocimiento de la deficiente planificación estadounidense para la posguerra. "Obviamente, se debería haber prestado más atención a lo que sucedería después, a la planificación y a lo que haríamos una vez que Sadam fuera derrocado", dice Mandelson. "Pero me acuerdo de él (Blair) diciendo en aquel momento: 'Mira, yo no puedo hacerlo todo. Eso es, sobre todo, responsabilidad de EEUU, no nuestra", explica el comisario europeo. El asunto preocupaba tanto el jefe del Gobierno, que en marzo de 2002 -justo un año antes de la invasión- decidió enviar a Washington a su asesor en política exterior David Manning, actual embajador británico en EEUU, para sondear al Ejecutivo de Bush. Al regresar a Londres, Manning escribió en un memorándum: "Creo que hay un riesgo real de que la Administración (de Bush) subestime las dificultades. Pueden estar de acuerdo en que el fracaso no es una opción, pero eso no significa que lo vayan a evitar". Estas revelaciones suscitan también dudas sobre las garantías que Blair dio al Partido Laborista, muy dividido entonces por el problema de Irak. En el documental, el ex líder laborista Neil Kinnock señala que el primer ministro le aseguró que estaba satisfecho con el plan estadounidense para reconstruir Irak después del conflicto. "Le dije a Tony: '¿Estás seguro de que los americanos se han preparado de forma efectiva y exhaustiva para las condiciones en Irak después de la guerra?' Y él dijo: 'Estoy seguro'", declaró Kinnock. La propia secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, entonces asesora de Seguridad Nacional de Bush, confirma que el presidente norteamericano le ofreció a Blair una alternativa. Según Rice, Bush le comentó al primer ministro británico: "Quizás haya otra manera para que se involucre el Reino Unido". A lo que Blair, de acuerdo con la secretaria de Estado, respondió: "No, yo estoy contigo". Algunos detractores de la guerra no han tardado en reaccionar ante esas alegaciones, como el líder del Partido Liberal-Demócrata (tercera formación política británica), Menzies Campbell. "Esta admisión sincera de que el Primer Ministro estaba al tanto de los inadecuados preparativos para la posguerra en Irak son una acusación devastadora", manifestó Campbell. Blair, cuya popularidad quedó muy mermada por su apoyo a la guerra, será sustituido el 27 de junio en la jefatura del Gobierno por su ministro de Economía, Gordon Brown, quien ha admitido que en Irak se cometieron "errores".




