Mueren 35 personas en el peor atentado desde la caída del régimen talibán
Los insurgentes golpearon hoy el corazón de Kabul con una explosión de un autobús que causó la muerte de 35 personas y heridas a 35 más frente a los cuarteles de la Policía, lo que supone el más grave atentado desde la caída del régimen talibán en el año 2001
Los insurgentes golpearon hoy el corazón de Kabul con una explosión de un autobús que causó la muerte de 35 personas y heridas a 35 más frente a los cuarteles de la Policía, lo que supone el más grave atentado desde la caída del régimen talibán en el año 2001. El ataque se produjo a primera hora de la mañana, cuando una potente explosión en el interior de un autobús de instructores policiales frente a la Comandancia de la Policía provincial conmocionó a la ciudad. Según las primeras estimaciones, al menos 35 personas, entre ellas 22 formadores de la Academia de Policía, perdieron la vida en la acción, que también dejó otros 35 heridos, informó a Efe el jefe de la Brigada criminal de Kabul, Alí Shah Paktiawal. La explosión convirtió en un amasijo de hierros el autobús, que se disponía a arrancar, y acabó con la vida de todos sus ocupantes excepto tres, además de destruir los cristales de los edificios cercanos y convertir la zona en un horror de sangre y cuerpos desmembrados. Tras la estallido, según varios testigos, se produjeron escenas de pánico: la Policía comenzó a retirar los cadáveres del lugar del atentado con ayuda de civiles presentes en la zona, a la que se desplazaron muchos familiares de las víctimas para buscar, entre lágrimas, a sus allegados. Aunque un agente sobre el terreno dijo haber visto a un hombre saltar al interior del autobús antes de la explosión, Paktiawal se mostró "seguro al 90 por ciento" de que se trató de una bomba, porque la gran cantidad de explosivo usado habría hecho difícil su transporte por una sola persona. Además, Paktiawal precisó que entre los muertos había también civiles y que "al menos cinco extranjeros" resultaron heridos: dos japoneses, dos paquistaníes y un coreano, todos ellos instructores de los agentes afganos. La propia Unión Europea había elegido el día de hoy para la ceremonia de presentación en Kabul de su misión de entrenamiento de la Policía afgana, que ocupará a unos 160 expertos, algunos de los cuales -principalmente alemanes- se encontraban presentes en el lugar de la explosión. Por su parte, los talibanes se apresuraron a reivindicar la autoría del atentado, que por su dimensión es el más grave registrado en Afganistán desde la caída del régimen fundamentalista en noviembre del año 2001, por boca del portavoz Zabiullah Mujahid. "Nuestros muyaidines habían planeado ese ataque desde hacía mucho tiempo. Y hoy lo conseguimos", declaró a Efe el portavoz talibán. El atentado se produce sólo un día después de que un suicida empotrara el taxi que conducía contra un convoy estadounidense y causara la muerte a tres civiles, tras lo cual un soldado disparó contra la multitud y mató a otra persona más. A una distancia apreciable de los principales feudos de los talibanes, en el sur, Kabul sin embargo ha sido golpeada desde la llegada de la primavera en varias ocasiones por los atentados, aunque ninguno de ellos ha tenido la envergadura de la acción registrada hoy. Aparte de este ataque, el peor atentado en Kabul se produjo en septiembre de 2006, cuando 16 civiles afganos y dos soldados estadounidenses perdieron la vida al explotar un coche bomba en las cercanías de la Embajada de EEUU en la ciudad. Este año, la llegada del buen tiempo ha recrudecido la violencia en todo el país, que ha registrado cinco atentados suicidas en apenas tres días mientras las tropas de la OTAN mantienen constantes operaciones contra los insurgentes en la mitad sur y el este de Afganistán.




