Los Embera Chamí, entre la belleza de su tierra y el hambre de sus habitantes
En medio de un imponente paisaje que cruza los departamentos de Chocó y Risaralda viven los indígenas Embera Chamí. Kilómetros de selva bañados por los ríos San Juan y Águita sirven de escenario a cuatro resguardos indígenas donde los Embera luchan para enfrentar la pobreza y el hambre
Por Herney Ocampo En medio de un imponente paisaje que cruza los departamentos de Chocó y Risaralda viven los indígenas Embera Chamí. Kilómetros de selva bañados por los ríos San Juan y Águita sirven de escenario a cuatro resguardos indígenas donde los Embera luchan para enfrentar la pobreza y el hambre.El gobernador mayor del resguardo, Efraín Niarza, asegura que sus niños mueren de hambre. Ellos creen que la falta de alimentos es la culpable de las enfermedades constantes que matan a los pequeños antes de cumplir los cuatro años de vida. El gobernador Dokabú no es el único en hacer la denuncia; a su queja se unen las autoridades indígenas de Siató, Äguita y Alto San Juan. Los indígenas dicen que hay un desabastecimiento total en sus territorios. Los resguardos Embera Chamí se extienden desde el occidente de Risaralda hasta el centro del departamento del Chocó. Caracol Radio visitó los resguardos y fue testigo de la falta de víveres en los territorios indígenas. Los nativos viven lejos de las vías pavimentadas en casas con piso de tierra, paredes de palma y techos de zinc. Allí los indígenas siguen las costumbres milenarias de una comunidad sostenida por las mujeres que tienen prohibido hablar con extraños y que se visten diariamente con vistosas túnicas. Los hombres vestidos con pampanilla (una especie de pantalones amarrados con bejucos ) cazan y pescan unas pocas horas al día para luego dedicarse a disfrutar de las montañas. Las mujeres en tanto se levantan muy temprano, transportan agua, leña y luego cocinan para su familia. La dieta diaria está basada en un alimento al que llaman primitivo, un plátano pequeño al estilo de los plátanos bocadillos y agua de panela. Si los hombres tienen éxito en la caza, la familia disfruta la carne que proveen los animales silvestres, pero en épocas de escasez la mesa de los indígenas se reciente y entonces solo tienen plátano y agua de panela a la hora de las comidas.Lejos de las ciudades, sin servicio de transporte los indígenas pasan el día en los tambos luchando contra el clima húmedo y las plagas propias del lugar.Hoy la zona esta incomunicada por un derrumbe en la vía entre Chocó y Risaralda. Esta dificultad se suma a las precarias condiciones que amenazan la situación nutricional de las comunidades pues hace mas dificil la llegada de ayudas. Sin embargo los indígenas no están dispuestos a aceptar intromisiones del hombre blanco en sus territorios. Las comisiones del Bienestar Familiar no tienen acceso directo a las familias indígenas y deben conformarse con hablar con las autoridades instaladas en las entradas a los resguardos.




