Día de la Mujer: la situación de la mujer en Africa, es una de las más preocupantes del mundo

En Africa, la situación de la mujer es una de las más preocupantes en todo el mundo, no sólo por la persistente violencia doméstica, sino por los bajos niveles de participación en la política, según los datos recabados con motivo de la celebración este jueves del Día Internacional de la Mujer.

En Africa, la situación de la mujer es una de las más preocupantes en todo el mundo, no sólo por la persistente violencia doméstica, sino por los bajos niveles de participación en la política, según los datos recabados con motivo de la celebración este jueves del Día Internacional de la Mujer.

En la región, la representación femenina en los parlamentos es del 16,8 por ciento. Ruanda es el país con el mayor número de mujeres legisladoras, más del 48 por ciento, mientras que en Sudáfrica y Mozambique llega al 30 por ciento.

El año pasado fue elegida la primera jefe de Estado en Africa, la liberiana Ellen Johnson Sirleaf, aunque hay también dos mujeres que son vicepresidentas (Sudáfrica y Zimbabue) y una jefa de Gobierno, en Mozambique.

El continente sufre una de las medidas más humillantes para las mujeres, la ablación del clítoris, que está extendida en los países del Cuerno de Africa y que en Somalia, Eritrea y Yibuti afecta al 90 por ciento de la población femenina.

Por su parte, la vida de gran parte de las mujeres turcas se desarrolla en un ambiente de violencia familiar, dice el sociólogo Yakin Erturk en un informe que será presentado próximamente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El 88,2 por ciento de las turcas padecen violencia en el entorno familiar y el 68 por ciento son maltratadas por sus maridos, porcentaje que sube al 97 por ciento en las zonas rurales, según ese estudio.

Uno de los mayores problemas son los asesinatos por motivos de "honor" en las provincias del este y sudeste del país.

En Rusia, donde el 8 de marzo es fiesta oficial desde 1965, las mujeres han conseguido una notable presencia en el mundo de los negocios, pero no en la política, aún dominada por los hombres.

El 92 por ciento de la propiedad en Rusia la acaparan los hombres, mientras que las mujeres realizan el 90 por ciento de las labores caseras, cobran el 70 por ciento del salario masculino y suponen el 80 por ciento de las víctimas de la violencia doméstica.

En Alemania, pese a una legislación que garantiza la igualdad de derechos y oportunidades, la discriminación de género es una constante en el ámbito laboral y el principal caballo de batalla de las organizaciones feministas.

Según un estudio del Instituto de Investigación de la Pequeña Empresa difundido con motivo del Día Internacional de la Mujer, uno de cada dos trabajadores alemanes es mujer, pero sólo una de cada cuatro ocupa un puesto de responsabilidad en la empresa.

La canciller, Angela Merkel, calificó esos datos de "escandalosos" durante un coloquio sobre "Los resultados de la política de equiparación" al que asistieron las cinco ministras de su gabinete.

En Italia es costumbre regalar a las mujeres el 8 de marzo un ramillete de mimosas, mientras en estos días las televisiones emiten una publicidad para que se denuncien los malos tratos con el lema: "la violencia contra las mujeres no tiene excusas".

Siete millones de italianas, entre 16 y 70 años, han sufrido a lo largo de su vida algún tipo de violencia física o sexual, y otras tantas han sido víctimas de violencia psicológica, según los datos publicados en febrero por el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT).

En Reino Unido, sólo un 10 por ciento de los directores de las empresas que cotizan en el índice principal de la Bolsa de Londres, el FTSE-100, son mujeres, mientras que la representación femenina en el Parlamento británico no llega al 20 por ciento, según un estudio de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades.

Según ese órgano, la diferencia entre hombres y mujeres en el Reino Unido se hace patente también en los salarios de los jóvenes británicos de 18 a 21 años, ya que ellos perciben de media 2.282 libras (3.351 euros) más al año que ellas.

La Asociación Portuguesa de Apoyo a la Víctima (APAV) recoge en su informe anual de 2006 un total de 15.758 agresiones a 6.772 mujeres, de las que el 85 por ciento fueron actos de violencia doméstica.

Las portuguesas hoy viven una media de seis años más que los hombres y cuentan con mejor formación académica, aunque sufren un 9 por ciento de desempleo, frente al 6,5 de los varones, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

El aborto selectivo de niñas, la violencia doméstica y la escasa influencia política son algunos de los principales problemas de las mujeres en China, pese a que Mao Zedong dijera de ellas que son "la mitad del cielo".

Unas 90 millones de chinas sufren malos tratos y el 90 por ciento de las víctimas de la violencia de género son mujeres.

Cada año unas 157.000 chinas se suicidan y millones lo intentan, sobre todo en el medio rural, debido no sólo a la violencia doméstica sino también a la falta de autoestima y la poca atención pública a sus problemas, según un estudio de la experta Xie Lihua.

La influencia política de la mujer es todavía baja y, por ejemplo, en la en la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), que celebró estos días su sesión anual, sólo el 20 por ciento de sus casi 3.000 integrantes son mujeres.

El Parlamento aprobó en septiembre la entrada de Corea del Sur en la Convención sobre la mujer de la ONU, adoptada en 1999 y en 2005 se creó el Ministerio de Igualdad de la Mujer y aunque la situación ha mejorado, en la vida cotidiana sigue habiendo discriminaciones, sobre todo en el mundo laboral, en el ámbito rural y el de las mujeres extranjeras procedentes del Sureste de Asia casadas con coreanos.

No existen datos oficiales sobre la situación de la mujer en Corea del Norte, pero varios testimonios aportados a organismos surcoreanos de defensa de la mujer indican que su situación ha empeorado desde 1994 a raíz de la crisis económica.

La mitad de los refugiados norcoreanos que se encuentran en China son mujeres, muchas de las cuales se ven obligadas a prostituirse a causa de su penuria económica.

En Japón se aprobó en 1972 una ley de igualdad de oportunidades laborales, pero sigue habiendo desigualdades entre hombres y mujeres.

Las mujeres suponen más de la mitad de la población de Japón, pero son solo el 40 por ciento del número total de empleados y su salario es inferior en unos mil dólares a la media masculina, según datos oficiales.

En la sociedad filipina, teñida de machismo, la mujer consiguió el derecho al sufragio en 1938 y, aunque su influencia en el seno familiar es poderosa, su participación en los puestos de responsabilidad es muy limitada.

Su presencia en el Parlamento bordea el diez por ciento, y la gran mayoría de las mujeres que se dedican a la política proviene de familias de elevado estatus.

Un ejemplo es la actual presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, hija del ex mandatario Diosdado Macapagal.

Con motivo del Día de la Mujer, Reporteros sin Fronteras (RSF) ha expresado su preocupación por el aumento de la violencia contra mujeres periodistas en todo el mundo.

Ese incremento está relacionado con el hecho de que son cada vez más las mujeres que ejercen la profesión, ocupan puestos más expuestos en los medios de comunicación y efectúan investigaciones "molestas", según la organización con sede en París.

Entre los 82 periodistas muertos de manera violenta en 2006 en todo el mundo figuran nueve mujeres - una de ellas fue la rusa Anna Politkovskaya- y, según RSF, "la proporción de periodistas asesinadas nunca fue tan importante como ahora".

Situación de la mujer en América

La ONU, principal promotor de la implantación del Día Internacional de la Mujer que se celebra este jueves, señaló que "tras conseguir el derecho a voto, los logros más importantes de las mujeres en los últimos años están en el terreno educativo y cada vez más en político".

"Además de (Nancy) Pelosi (nombrada en 2006 presidenta de la Cámara de Representantes), ahora hay también una mujer como aspirante a la candidatura demócrata de la presidencia de EEUU: Hillary Rodham Clinton", recordó Caroline Vadio, portavoz de la misión de EEUU para la ONU.

La designación de Pelosi ha supuesto en EEUU la primera vez que una mujer ocupa un cargo tan importante, el tercero en la línea de sucesión a la presidencia.

Sin embargo, la mujer sigue siendo la principal víctima de la discriminación y violencia doméstica en el mundo.

En México, una de cada dos mujeres padece algún tipo de violencia de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

El mismo organismo señala que unas 11.000 mujeres mueren en el país de forma violenta cada año y que, de 55.000 encuestadas, el 46,6 por ciento aseguró padecer distintas formas de acoso tanto emocional como físico, sexual o económico.

En febrero de 2006 se creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres a raíz de los "feminicidios" de Ciudad Juárez, en el norte de México, donde desde 1993 han sido asesinadas unas 400 mujeres sin que apenas haya encausados por estos crímenes.

En Cuba no hay datos oficiales sobre la situación de la violencia contra la mujer ni del cumplimiento de los derechos que tienen consagrados en los distintos cuerpos legislativos.

Un 36 por ciento de los diputados cubanos son mujeres; ocupan el 18 por ciento de los cargos de los ministerios y el 22 por ciento de los viceministerios, mientras que en el ámbito judicial representan el 49 por ciento de magistrados y el 61 por ciento de los fiscales.

En Guatemala, los grupos que velan por los derechos de las mujeres denuncian constantemente las violaciones y se quejan de la falta de voluntad de las autoridades para evitar los asesinatos.

En lo que va del 2007 han perdido la vida de forma violenta en este país centroamericano al menos 107 mujeres y, según la Policía, "es difícil determinar las causas específicas de esos hechos".

El año pasado fueron reportadas 578 muertes violentas de mujeres, de las cuales sólo 25 han sido investigadas por las autoridades.

En El Salvador las organizaciones feministas denuncian que en los Acuerdos de Paz, que pusieron punto y final en enero de 1992 a doce años de guerra civil, los derechos de las mujeres no fueron incluidos por lo que actualmente prevalecen graves problemas de discriminación laboral, violencia sexual y la resistencia del Gobierno a tratar de resolverlos.

Nilda Ríos, representante de Proyección Política de la Organización de Mujeres por la Dignidad y la Vida (Las Digas), dijo a Efe que "la violencia sexual sigue siendo invisibilizada, por la creencia de que una mujer casada o acompañada está obligada a tener sexo cuando su pareja lo desee".

Costa Rica es el segundo país del mundo con la mayor representación de mujeres en el Congreso (38,6 por ciento de los escaños), y los partidos están obligados a una cuota de 50 por ciento de mujeres en los puestos ejecutivos.

La primera vicepresidenta del país es una mujer, Laura Chinchilla, quien además es ministra de Justicia y las principales bancadas en la Asamblea Legislativa están lideradas por mujeres.

Sin embargo, diversos informes señalan un retraso importante en cuanto a la igualdad en los ingresos de hombres y mujeres, al percibir ellas salarios inferiores por el mismo trabajo.

En Nicaragua, Doris Zeledón, secretaria general de la Asociación de Mujeres Luis Amanda Espinoza (AMLAE), destacó que en el gobierno del sandinista Daniel Ortega las mujeres ocupan el 38 por ciento de los cargos públicos y que la meta es alcanzar el 50 por ciento.

El Centro de Estudios de la Mujer de Honduras (CEM) revela que los casos de asesinato y violencia doméstica aumentaron en 2006. En los últimos cuatro años fueron asesinadas al menos 586 mujeres, lo que supone un promedio de 140 anuales.

La presidenta de la Comisión Familia, Mujer y Juventud del Parlamento de Venezuela, Gabriela Ramírez, declaró que "este 8 de marzo el Estado venezolano tiene dos grandes logros que exhibir".

"El primero, la Ley de carácter orgánico sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia", aprobada a finales de 2006, y un posterior fallo judicial que asumió que "la flagrancia no puede ser vista en los términos tradicionales en materia de violencia doméstica", por lo que se debe considerar otros elementos para tipificarla a la hora de dictar los castigos en este sentido.

Aunque por mandato constitucional en Colombia hay igualdad de género y la discriminación está castigada en un país donde la población femenina supone el 51,4 por ciento de sus habitantes, cada día muere una mujer por la violencia sociopolítica y otra más pierde la vida cada seis días a causa de la violencia doméstica.

En el ámbito laboral, el salario de las colombianas es un 14,2 por ciento inferior al de los hombres, a pesar de que, como consecuencia del conflicto armado y de la violencia, más de 13 millones de mujeres son cabeza de familia, con ingresos inferiores al salario mínimo.

En Argentina mañana se difunde en la comunidad educativa la Convención para Eliminar la Discriminación contra la Mujer con objeto de educar tanto a niños como profesores y padres.

En 2006, las argentinas consiguieron logros importantes: la legislación sobre la jubilación que permitió a 790.000 mujeres mayores acceder a la cobertura de salud y a unos ingresos propios.

En el 90 por ciento de los casos de violencia de género en Argentina, los agresores son familiares, cónyuges o ex parejas y la mayoría de las víctimas tarda varios años en denunciarlo.

En Paraguay, el fenómeno de la emigración tiene una característica especial porque son las mujeres principalmente quienes abandonan los hogares, obligadas por la pobreza que afecta al 40 por ciento de la población.

No obstante, en los últimos años ha aumentado el protagonismo político de las paraguayas, que actualmente ocupan la titularidad de siete de las 18 secretarías (ministerios) del Gobierno de Nicanor Duarte, quien frecuentemente destaca como uno de sus logros la marcada presencia femenina en su gabinete.

Pese a haber equiparado teóricamente hace varios todos sus derechos con los hombres, las mujeres brasileñas siguen siendo víctimas de discriminación, especialmente económica y política.

Aunque el porcentaje de hogares brasileños encabezado por mujeres subió del 22,9 por ciento en 1995 al 30,6 por ciento en 2005, la tasa de desempleo de aquellas era de cerca del 12,2 por ciento en 2005 y la de los hombres de apenas el 7,1 por ciento, según estadísticas oficiales.

Además, las mujeres apenas cuentan con 46 representantes en la Cámara de Diputados, lo que equivale al 9 por ciento del total, y nunca han ocupado cargos directivos en el Congreso.

En Chile, con la llegada a la presidencia de la socialista Michelle Bachelet, que designó un gabinete ministerial paritario, la situación de la mujer ha mejorado notablemente, aunque persisten diferencias en el ámbito laboral.

Las mujeres representan el 36 por ciento de la fuerza laboral del país, mientras que por el mismo trabajo éstas perciben hasta un 30 por ciento menos que los hombres.

El gobierno de Bachelet implantó en 2006 el Código de Buenas Prácticas Laborales en la administración pública, que implica la disminución de discriminaciones y elimina la exigencia de reconocimientos médicos para determinar si la mujer está en edad fértil en el momento de su contratación.

Una encuesta reciente de la entidad privada Corporación Humana establece que a pesar de tener como presidenta una mujer, el 81 por ciento de las chilenas se sienten discriminadas, especialmente en el área laboral.

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